Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Un nuevo atentado. ¿Y ahora qué?


 

Al haber sido cometido un nuevo atentado terrorista  en la ciudad israelí de El´ad-  que ha tenido como cruento saldo 3 muertos a hachazos y 4 heridos graves, algunos de los cuales aún corren peligro de muerte- es inevitable preguntarnos qué hay que hacer. ¿Hasta cuándo? , fue la reacción más común que hemos recibido a la información que distribuimos sobre el terrible atentado. Y sin duda, es la pregunta central.

Va de la mano de otra pregunta ineludible. ¿Y ahora qué? ¿Qué tiene que hacer Israel? Y también , por supuesto, qué puede hacer.

Aquí hay dos niveles: el operativo táctico y el estratégico,más amplio.

De eso habló este jueves por la noche el gran analista de asuntos árabes del Canal 12 de la televisión israelí Ehud Ya´ari, con un llamado claro a cambiar de rumbo y a tomar decisiones drásticas que vayan más allá de la respuesta operativa al atentado.

Ante todo, el primer desafío inmediato en este momento es capturar a los terroristas que lograron huir del lugar en el que atacaron , no sólo para detenerlos sino también para garantizar que no puedan cometer un nuevo atentado

Como siempre, y muy especialmente en épocas de especial tensión, el Servicio General de Seguridad y las unidades de Inteligencia de Tzahal (las Fuerzas de Defensa de Israel) y la Policía, trabajan sin cesar para llegar a las “bombas de tiempo” de las que se enteran, o sea aquellos terroristas que están en alguna etapa del plan destinado a cometer un atentado en algún lugar de Israel.  De no ser por ese trabajo arduo y permanente, habría varios cientos de atentados por año. No estamos señalando a la ligera una cantidad. Es un hecho: los servicios de seguridad frustran cientos de atentados de distinta índole por año.

Claro está que en casos en los que se trata de “lobos solitarios” o inclusive de células muy pequeñas que no requieren una gran infraestructura de organización para llevar a cabo un atentado, es mucho más complicado y a veces imposible llegar a ellos , a menos que se hayan manifestado al respecto abiertamente en las redes. Pero en lo que se refiere al aspecto operativo de combatir al terrorismo , Israel hace lo necesario.

El problema es que evidentemente, esto no es suficiente. Nuevamente nos hacemos eco de alguos elementos mencionados por el analista Ehud Ya´ari, con quien concordamos plenamente.

Este jueves por la noche, a raíz de la perpetración de un atentado terrorista de características tan terribles como el de El´ad, sentimos que Israel se halla en una situación similar a la que se vivió antes del gran operativo Muro de Defensa lanzado hace 20 años contra la infraestructura armada de los grupos terroristas Hamas y Jihad Islámico en Cisjordania (Judea y Samaria). Claro que numéricamente no hay punto de comparación . Aquel operativo fue lanzado a raíz del atentado de la matanza de Pesaj en Netania, que cobró la vida de 30 civiles,la gota que rebasó el vaso tras un sinfín de atentados suicidas a lo largo y ancho de Israel.  Ahora, tenemos desde comienzos de marzo algo menos de 20 muertos. Pero la sensación es que se está viviendo algo que únicamente medidas especiales y drásticas podrán detener.

La recurrencia de los atentados y el tipo de atentado perpetrado este jueves en El´ad, que fue evidentemente una respuesta directa  y clara al discurso incitador pronunciado días atrás por Yehia Sinwar, el jefe de Hamas en Gaza, dejan en claro que es imprescindible hacer algo más. Mucho más.  

La incitación tiene nombres y apellidos. Y lo un tanto amorfo y a veces demasiado general de las redes sociales, no quita ni por un momento la posibilidad de saber quién está detrás, quién echa el combustible sobre la hoguera.

Es clarísimo en el caso de Hamas y muy especialmente de su jefe en Gaza, el ya citado Sinwar. En el discurso de esta semana llamó explícitamente a perpetrar atentados, cada uno con lo que tiene, sean armas de fuego o cuchillos  y hachas. Alguien, evidentemente, lo escuchó.

Sinwar y sus secuaces todos difunden por doquier, con gran efectividad, libelos antisemitas y anti israelíes, afirmando que Israel pone en peligro la mezquita de Al Aqsa. Y cuando suben judíos a recorrer lo que es para ellos el Monte del Templo sagrado, sin que nadie intente siquiera entrar a las mezquitas, ellos lo presentan como prueba de los planes de Israel. No ayudan las innumerables aclaraciones israelíes que no hay intento ninguno de cambiar el “status quo” en Al Aqsa. Hamas no está interesado en la verdad sino en cómo agitar el odio, y cualquier mentira vale. Cuanto más demonizadora, mejor.

Pero Hamas no está solo. La Autoridad Palestina es partícipe activa y clara en el esfuerzo incitador. Ministros y distintas autoridades palestinas, todo tipo de figuras religiosas y políticas en el sistema, hablan , escriben y publican mentiras demonizadoras sobre Israel, subiéndose al carro de la incitación de Hamas.

Horas después del atentado en El´ad, el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas (Abu Mazen), condenó el atentado. Pero sus palabras no tienen gran valor , en primer término por la forma en que están redactadas y planteadas, con cierto relativismo y llamado a que “la acción” (así llaman los palestinos a los atentados)  no sirva de “excusa a colonos extremistas” para atacar civiles palestinos.

A ello se agrega el hecho que la Autoridad Palestina paga permanentente sueldos fijos a terroristas presos y a familias de terroristas muertos, lo cual es un gran respaldo para todo aquel que sale a perpetrar un atentado y sabe que su familia recibirá un ingreso fijo. Las consideraciones internas de la Autoridad Palestina de por qué lo hace, si siente que no se puede permitir otra cosa por el lugar que los presos tienen a ojos de la población palestina, son irrelevantes. Lo que cuenta es tanto el hecho que los terroristas lo saben como el mensaje que esos pagos transmiten a la población palestina toda: que los terroristas son héroes que deben ser cuidados, y que el gobierno palestino aprecia y premia por sus acciones, o sea por haber matado o herido israelíes.

El problema, que existió tanto durante los gobiernos de Netanyahu como en el gobierno actual, es que ni uno ni otro, ni Hamas ni la Autoridad Palestina, pagan por estas acciones. 12.000 palestinos de Gaza salen diariamente a trabajar en Israel, lo cual supone un ingreso de cerca de 5 millones de shekels por día a la Franja de Gaza, y Hamas sigue recibiendo dinero mensualmente de Catar,coordinado con Israel, que va tanto a familias necesidadas (100 dólares cada una) como a pagar sueldos de 60.000 funcionarios del aparato de Hamas. La salida de los trabajadores fue detenida hace poco por dos días, en respuesta al disparo de un cohete a Israel, pero luego se reanudó. Y Sinwar sigue entonces sin pagar el precio.

Está claro que el trasfondo de esta situación, es el hecho que Israel quiere maniobrar de modo que pueda minimizar el riesgo de una conflagración de gran envergadura. Quiere hacer lo máximo para distinguir entre los terroristas y los civiles que quiere vivir con normalidad. La intención es loable y también tiene su lógica ya que el deseo nunca es buscar guerra sino tratar de calmar las cosas. Pero quizás se haya llegado al momento en que hay que pensar distinto, enfocar la situación de otra forma, porque así no se puede seguir.

Si los responsables de las distintas aristas de la situación no pagan un precio directo por lo que hacen, esto no va a cambiar.

Y esto tiene ante todo un nombre claro, con nombre y apellido: Yehia Sinwar.

“Llegaremos a los terroristas  y haremos que ellos y su entorno paguen por sus acciones”, dijo el Primer Ministro de Israel Naftali Bennett.

Veremos en los próximos días si esto tiene desde ahora un significado distinto.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(5 de Mayo de 2022)

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