Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Israel, Irán y Siria: el desafío de protegerse de un enemigo dispuesto a arriesgar civiles


 

 

 Desde hace años Israel despliega un esfuerzo especial para frenar los esfuerzos agresores de la República Islámica de Irán, tanto en lo que se refiere a su instalación en Siria como al envío de armas a la organización Hizbala, el brazo iraní en Líbano. No suele reivindicarse cada operativo, pero tanto autoridades políticas como de las Fuerzas de Defensa de Israel dejaron bastante en claro-y a veces fueron explícitas al respecto-que Israel es el responsable de esos ataques , destinados a proteger a la ciudadania israelí y al país todo.

Esta política continúa y aunque la mayoría de los ataques no son reivindicados y son fuentes sirias las que los atribuyen a Israel, se procura desde Jerusalem manejarse en una nebulosa en la que por un lado no se diga siempre “fuimos nosotros” y por otro, el mensaje sea captado por el enemigo.

El problema es que el enemigo- Irán, el régimen de Bashar el-Assad en Siria y Hizbala en Líbano-no está dispuesto a dar el brazo a torcer, con lo cual arriesga a sus propios ciudadanos.

Los blancos atacados son absolutamente siempre sitios directamente relacionados al plan iraní de construir en Siria una infraestructura de operaciones que pueda atacar a Israel con facilidad desde cerca, así como blancos que sirven a las distintas etapas del envío de armamentos a Hizbala , especialmente misiles y componentes sofisticados para el programa de misiles precisos, una amenaza estratégica para Israel. Puede ser un depósito de armas, misiles u otros elementos que Irán envía a Hizbala, las caravanas en camino o distintas instalaciones que sirven a distintos niveles al constante esfuerzo de Irán por desarrollar una infraestructura armamentista pegada  a la frontera con Israel, que al Estado judío le resulte imposible afrontar.

Ya ahora, cabe recordar, se estima que Hizbala tiene por lo menos 150.000 misiles capaces de cubrir el territorio de Israel. Entre ellos, varias centenas –o más- ya podrían haber sido convertidos en misiles precisos, o sea capaces de impactar  a no más de 10 ó 15 metros de un blanco elegido.

Cabe señalar que casi nunca se informó de civiles muertos en estos ataques, ya que son lanzados en forma exacta contra blancos militares de Irán en Siria.

Esta vez, concretamente el viernes último, habría sido lanzado un ataque distinto, de mayor envergadura, que afectó también una estructura civil, porque el régimen sirio de hecho la ha puesto al servicio del terrorismo iraní. Concretamente, el aeropuerto de Damasco, en el que fueron neutralizadas pistas de aterrizaje, por lo cual todos los vuelos están siendo desviados a Aleppo.  El ataque, que la organización opositora siria con sede en Reino Unido, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, dice fue obra de Israel, destruyó terminales usadas por los iraníes y depósitos en los que guardan y desde  los que mandan a Hizbala componentes de los sistemas sofisticados de armas para fortalecerlo contra Israel.

La inutilización del aeropuerto de Damasco es por cierto un mensaje fuerte de parte de Israel, que se estima fue el responsable del ataque.  La decisión de lanzarlo no habrá sido sencilla. Lo que podemos seguramente aprender de la misma es que la entidad del cargamento de armas en camino a Hizbala que fue destruido lo justificaba, que valía la pena inclusive arriesgarse a una dura condena de Rusia-que opera en Siria- para impedir que llegue a manos de la organización chiita pro iraní algo con potencial de cambiar el equilibrio estratégico en la zona.

Habrá quienes destaquen la destrucción causada en el aeropuerto internacional de Damasco, atribuida a Israel, y condenen por ello el ataque. Podemos entenderlo. Pero a nuestro criterio, la verdadera condena es la que merecen tanto Irán como Siria, que a fin de crear una infraestructura que ponga en serio peligro a Israel, están dispuestos inclusive a usar instalaciones civiles. Las ponen al servicio del terrorismo. Cabe recordar que hace ya tiempo que Irán envía armas en vuelos civiles.

Israel no tiene más remedio que defenderse.  Por eso, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel Teniente General Aviv Kohavi declaró este domingo que “también en el futuro atacaremos infraestructuras duales, civiles y militares”, o sea blancos considerados civiles pero puestos al servicio del terrorismo.

La pelota está en la cancha de Siria y Líbano. Deben decidir si se exponen a que Israel no tenga más remedio que atacarles para frenar ataques en su contra, o si continúan colocando a su gente y sus recursos a merced de los intereses hegemónicos de la República Islámica de Irán.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(12 de Junio de 2022)

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