Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Así se vivirá Iom Kipur en Israel


 

  El mundo judío todo se apresta, en pocos días, a celebrar Iom Kipur, el día más sagrado del calendario hebreo, el Día del Perdón, que este año comienza el domingo 24 al salir las primeras estrellas. En Israel, será éste un día muy especial. En realidad, lo es año a año, porque aquí, en el Estado judío, se siente Iom Kipur en el ambiente, en la calle, en cada esquina. Ello no significa en absoluto que todos sean religiosos y observen con rigor ni el ayuno, ni el rezo de un día entero en las sinagogas. Pero Iom Kipur no pasa desapercibido .

   Por un lado, el país se paraliza. El transporte público se detiene mucho antes que los viernes, víspera de Shabat, pero lo más interesante es que en este día, tampoco se ve casi vehículos particulares. Inclusive gente que no observa esta jornada desde el punto de vista religioso, suele abstenerse de viajar, salvo verdaderas emergencias. La calle es “tomada” por niños en bicicletas y monopatines, que por la falta de tráfico, se sienten dueños de las grandes avenidas. La costumbre no tiene nada de religioso por cierto, pero es ya una característica típica de Iom Kipur  en el Israel de los últimos años.

   Aunque eso duele sobremanera a la gente profundamente religiosa  que siente que los niños de familias no observantes creen que esta es una tradición inherente a Iom kipur,  esta costumbre tan israelí en este día no nos parece que socave la dimensión espiritual judía de la fecha.  Claro está que el nexo con Dios y la necesidad de rendirle cuentas, es un elemento clave de Iom Kipur. Pero para nosotros, quizás más  importante que la fe y que la presencia misma de Dios que se puede captar en la calle al ver a tanta gente de blanco en camino a la oración, es la sensación que nos embarga año a año de que en este día, al pueblo todo lo une una serie de tradiciones y creencias comunes, que se mantienen aunque sean variados los matices y profundas las diferencias entre sus distintos sectores, entre religiosos y laicos, entre creyentes  y escépticos.¨

Cuando de divisiones se trata,como es sabido, este año es un ejemplo especialmente agudo. Lo emocionante es que precisamente eso incentiva a distintos marcos y organizaciones a lanzar iniciativas de diálogo y reunión en diferentes partes del país, exhortando al pueblo todo, laicos, tradicionalistas, religiosos ortodoxos, conservadores o reformistas, a llegar a los puntos de encuentro para conversar y compartir su sentir.

   Seguramente también este año, Iom Kipur llenará los hogares de Israel y el pueblo judío. Cabe suponer que no todos ayunarán y que por cierto quienes no salen a rezar, no necesariamente pasan el día leyendo de las Sagradas Escrituras. Muchos tratarán de dormir bastante para que se les pase fácilmente el ayuno, otros se reunirán con amigos a cuyas casas irán caminando y algunos seguramente tendrán una dinámica común en sus casas, limitados sólo por el hecho de no poder salir con el auto ni tener lo que ver en la televisión todos cuyos canales y cables desaparecen durante Iom Kipur. Pero este día tan especial, nunca será “un día como todos”. 

   Poco antes de “Kol Nidrei”, las calles de Israel se llenarán de gente, familias enteras, en camino a las sinagogas. Muchos estarán vestidos de blanco y llevarán zapatos con suela de goma. Su única carga será el Sidur de oraciones y las cuentas que tengan que saldar en el Día del Perdón. Y el lunes  al anochecer, con el siempre imponente sonido del Shofar, que atrae especialmente a los niños, terminarán los rezos en las sinagogas a lo largo y ancho del país. Pocos minutos después, ya se sentirá nuevamente el tráfico en las calles, que volverán a despertarse. La gente emprende camino a lo de familiares y amigos, a la cena que pone fin al ayuno. “Gmar Jatima Tova”- se seguirá oyendo por todos lados. Los buenos deseos, de que seamos inscriptos en el libro de la vida, no salen sólo de boca de gente religiosa. Es el saludo de los últimos días, como todos los años en esta época, cuando nos encontramos con alguien en el almacén, la peluquería y en el café. También lo será el domingo y lunes en las sinagogas.

  Y todo, con la esperanza de que Dios haya escuchado las oraciones.El, cabe suponer, habrá oído no sólo a quienes creen en su existencia y en la misma divinidad. Si realmente es merecedor del amor y la fe del pueblo que lo eligió a EL milenios atrás como su guía- con las exigencias y limitaciones que ello significa, a cambio de determinados parámetros morales que optó por seguir- pues sin duda habrá captado también los mensajes de quienes siguen dudando, aunque no los dirijan a EL en un sentido religioso.

  A unos y otros, de corazón, los mejores deseos para el nuevo año. ¡Gmar Jatimá Tová!

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(21 de Septiembre de 2023)

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