Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Algunas cosas que hay que decir sobre la guerra en curso


 

En muchos medios de comunicación internacionales, los reportes sobre la guerra entre Israel y Hamas comienzan por el recuento de muertos palestinos, la destrucción causada por los bombardeos israelíes, la cantidad de heridos, la preocupación por “la falta de combustible, alimentos y agua”-entre otras cosas-, la cantidad de embarazadas en peligro, niños huérfanos o cadáveres aún bajo los escombros.

No me alegra en lo más mínimo el sufrimiento de personas no involucradas en terrorismo. Y no es eso lo que busca Israel. Tampoco espero que los medios no informen al respecto. Sería ilógico , no profesional y poco serio que no lo hicieran.

Pero es ilógico, no profesional y poco serio, en muchos casos, concentrarse casi exclusivamente en eso, a veces no mencionar siquiera y en otros casos hacerlo en forma notoriamente menor y menos destacada, el sufrimiento del lado israelí.

O no recordar que la fuente del número de palestinos muertos es Hamas, lo cual lejos está de ser prueba de credibilidad.

U omitir que entre los muertos indudablemente hay numerosos terroristas y no tratar de dejar la impresión de que Israel está atacando Gaza para terminar con su población civil.

O decir que falta combustible y omitir que Hamas lo roba de la ONU y que además almacenó enormes cantidades de antemano porque sabía que estaba preparando este ataque contra Israel y cuál sería su reacción.

La guerra no es “en Gaza”. Es en Gaza y en Israel. Es más: empezó en Israel, con el salvaje ataque terrorista de Hamas contra la población civil israelí, al que Israel decidió responder esta vez con una fuerza mucho mayor que en ocasiones anteriores, porque entendió que es imperioso destruir toda su infraestructura armada, para neutralizar su amenaza.

Tampoco es profesional ni serio informar sobre todo ese sufrimiento palestino, que claro que es un hecho, sin recordar que Israel ataca blancos armados de Hamas y que como están emplazados en medio de la población, hay también no involucrados entre las víctimas.

Digamos que en un informe de unos minutos el cronista de turno considera que no puede entrar en toda la historia y analizar que los túneles fueron construidos debajo de escuelas, mezquitas y hospitales, que se ubican cerca de instalaciones de la ONU, que salen a veces de casas particulares y otras estructuras civiles. Digamos…

Pero nada puede excusar que haya un informe en el que ni se recuerde la masacre del 7 de octubre o se la mencione al pasar. O que se la minimice. O que se crea que por decir en tres palabras que los bombardeos israelíes en Gaza fueron precedidos por “el atentado del sábado 7/10” alcanza.

No.

No fue “un atentado”.

Fue una masacre terrorista organizada, dirigido más que nada contra población civil, un ataque en el que fueron assesinadas 1400 personas, en su enorme mayoría civiles, casi todos israelíes judíos pero también no pocos israelíes musulmanes, fueron masacradas familias enteras que en muchos casos nunca serán identificadas por el estado en el que quedaron  los cuerpos incinerados. Ancianos y niños arrancados por la fuerza de sus casas. Padres asesinados ante los ojos de sus hijos, algunos de los cuales fueron secuestrados a Gaza. Padres e hijos torturados atados mientras unos y otros lo veían.Y 239 secuestrados, la mayoría civiles, entre ellos también musulmanes y trabajadores extranjeros.

Ninguno de los civiles asesinados, de las jovencitas violadas y luego secuestradas o baleadas, ninguno de los niños arrancados a la fuerza de sus casas o asesinados con o sin sus padres, tenían un terrorista en un túnel debajo de su casa. Ni un depósito de misiles en su comedor. Ninguno tenía una comandancia terrorista en su habitación ni un lanzacohetes en su patio.

Y no, no hay paralelismos. No porque una vida israelí valga más que una palestina, en absoluto. No hay paralelismos porque de un lado hay un país que se defiende, que salió a atacar en respuesta a una masacre para quitarle al enemigo las armas con las que puede volver a atacar, y del otro lado hay un territorio que desde hace 16 años está en manos de una organización terrorista que lo convirtió en su base de operaciones y lo usa para atacar al vecino israelí. Y sí, claro que junto a los terroristas-y no hay duda que enorme cantidad de muertos son los terroristas buscados por Israel, de los que nadie habla, presentándose los números generales como si todos fueran civiles- también hay civiles inocentes. Pero ¿acaso podía Israel abstenerse de lanzar este ataque? ¿Acaso podría otra vez tratar de calmar el problema por un tiempo en lugar de poner fin a la amenaza de una vez? ¿Alguien esperaría que si país fuese el amenazado y atacado así no se defendiera?

La masacre del 7 de octubre no fue el comienzo de la guerra de Hamas contra Israel sino su ejemplo más letal. Fue precedido por un sinfín de atentados terroristsas contra civiles, bombas detonadas en atentados suicidas  en autobuses, restaurantes y centros comerciales. Y el intento de matar, destruir, alterar la vida en Israel, no comenzó con los asesinatos y secuestros de hace tres semanas. Hace más de 20 años que el territorio israelí es blanco de cohetes disparados desde Gaza hacia la población civil. ¿Por qué la población civil debe tener refugio en su casa? ¿Por qué terroristas disparan hacia agricultores, madres y niños, escuelas y cualquier sitio de Israel? ¿Eso alguien lo pregunta o recuerda?

Y en lo que va de esta guerra, han sido ya 8.000 los cohetes disparados desde Gaza hacia territorio israelí. Casas destruidas, incendiadas, en las que en algunos casos no hubo muertos porque la familia estaba en el refugio o porque ya había sido desalojada.

Si algún proyectil israelí pega cerca de un hospital , aunque al hospital no le haya ocurrido nada, sale medio mundo a horrorizarse. ¿Alguien recuerda que eso ocurrió después que los terroristas dispararan desde al lado del hospital?

Recordemos un “pequeño” detalle: hace ya 18 años que no hay ni un soldado israelí en Gaza. Pero aunque es un elemento clave a tener presente, debo ir a otro frente más complejo, Judea y Samaria, o sea Cisjordania, donde sí hay soldados israelíes y es territorio en disputa. Tampoco esa disputa da legitimidad a una masacre. No es nuestra opinión, lo dice el Derecho internacional. Claro que Hamas siempre habló del sur de Israel, al que atacó en la masacre , como “territorio ocupado” , aunque es territorio plenamente soberano de Israel y reconocido como tal internacionalmente. La razón: Hamas no reconoce el derecho de Israel a existir. Para Hamas, la existencia misma de Israel es “ocupación”.

Israel no tiene más remedio que defenderse.Si se abstuviera de hacerlo para garantizar que no haya ni un muerto en Gaza que no sea terrorista, estaría actuando como no lo ha hecho nunca ningún país del mundo al librar guerras.  En realidad, no hay puntos de comparación. Ningún país del mundo libre se ve amenazado por terroristas como lo ha estado Israel desde su fundación.

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(29 de Octubre de 2023)

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