Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Con su muerte nos legaron la vida: Israel entre el duelo y la independencia


Israel recuerda este domingo al anochecer y mañana lunes, a los caídos en las guerras para la defensa del país y el pueblo, y las víctimas del terrorismo. Son las fechas más solemnes del calendario israelí. Colmada de dolor la primera, la máxima alegría la segunda.
Pero este año es especialmente duro, no sólo Iom Hazikaron, el Día del Recuerdo, sino Iom Haatzmaut, el Día de Independencia, porque mucha gente siente que es tan compleja la situación, tanto por todos los que ya no están como por la necesidad de seguir luchando, que es difícil salir a festejar.
Desde el Iom Hazikaron del año pasado, se agregaron más de 760 nombres a la lista de soldados y oficiales caídos. De ellos, 711 desde el 7 de octubre. Y también aproximadamente 800 civiles víctimas del terrorismo. Es demasiado de sobrellevar…y quizás para ayudarnos a lidiar con ello, tenemos que recordar que días atrás conmemoramos Iom HaShoá, el día Recordatorio del Holocausto en el que 6 millones de judíos fueron asesinados por los nazis. Es como oí una vez en un mensaje del rabino Shai Piron: Iom Hazikaron nos recuerda el precio que se paga por la lucha por el Estado de Israel mientras que Iom HaShoá nos recuerda el precio que se pagó por no tener el Estado.


Israel lucha por su derecho a vivir en paz y seguridad desde su primer día de vida independiente. Y mucho antes. Debe combatir no sólo demonizaciones, mentiras, falsficación de la historia, sino ataques físicos a su integridad territorial y a la normalidad de la vida diaria. Algunos de los vecinos que le rodean , optan desde siempre por dedicar mucho más tiempo, recursos y energía a tratar de dañar a Israel que a desarrollar sus propias sociedades. Eso siempre es receta segura de catástrofes.
Pero Israel sigue adelante, santificando la vida. La imagen de un rifle en una mano y un arado en la otra puede que suene hoy un tanto obsoleta, pero la verdad es que se refiere a una realidad que persiste. Quizás en muchos casos en lugar de arado hay computadora como símbolo de desarrollo tecnológico, pero el mensaje es el mismo.
Y dado que se empuja hacia el progreso y el desarrollo, santificando-como decíamos- la vida, mientras el entorno de fondo no cambia, nadie en Israel se permite creer que han terminado los desafíos y riesgos. Y el precio más alto que se paga por la vida independiente y soberana, es el de los caídos en la defensa nacional.
Es muy conocida la frase que afirma que “con su muerte nos legaron la vida”. En hebreo, en realidad, hay un término con doble sentido, muy apropiado a este mensaje. “tsivú lánu et hajaím”. Tsivú, puede ser nos ordenaron seguir viviendo, o nos lo dejaron como legado.
Lo claro es que ese concepto se refiere claramente al hecho que la muerte de quienes cayeron combatiendo para proteger al país, es lo que hace posible seguir viviendo y construyendo Israel, en el sentido que hay quienes protegen aún a costa de su propia vida.
Es por eso que en Israel, siempre, está esa chocante inmediatez entre el día recordatorio y el día de la independencia.
Todos los años se agregan víctimas para recordar pero nunca como éste, por el horror de la masacre del 7 de octubre. Y es tal el estremecimiento que Israel sigue viviendo, tal la congoja por tantos muertos y el espanto por las muertes horrendas sufridas, por los crímenes nazis de Hamas, las torturas, las violaciones y el hecho que 132 secuestrados aún están en Gaza y no se les logra devolver, sabiéndose claramente que por lo menos 38 de ellos están muertos y se teme que muchos más, que este año mucha gente se pregunta si acaso se puede concebir siquiera celebrar Iom Haatzmaut, el Día de la independencia, que suele ser el día más alegre del calendario israelí.
Pues sí, este año más que nunca hay que destacar Iom haatzmaut.
Aunque duela.
Precisamente porque el duelo aún está entre nosotros. Porque el dolor por los muertos es vívido…y porque siguen cayendo, y cada día uno amanece temiendo el comunicado militar sobre nuevos muertos enla lucha contra Hamas.
Y no cayeron en vano sino para garantizar que Israel siga su camino.
Con su muerte nos legaron la vida.
Pues debemos, entonces, honrar su legado.
No significa salir por las calles a bailar con panderetas.
Significa no olvidar que tras el incomensurable dolor de padres que sepultan a sus hijos, de hijos que quedan sin padres, de novias que quedan solas y tanto más, está el sol que sale después de la lluvia…y los campos que se tornan verdes, y el calor que llega después del frío. Y no podemos olvidarlo. Porque hay que seguir…

 

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(12 de Mayo de 2024)

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