Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Judíos que acusan a Israel de genocidio: quiebre moral


Cuando la acusación falsa viene de judíos, el daño es doble: alimenta el odio y traiciona la verdad.

 

Mucho hemos escrito y hablado sobre las diversas acusaciones injustas lanzadas por doquier contra Israel. Casi todas se originan en mentiras de la organización terrorista Hamas, que medios internacionales repiten con ligereza y falta de profesionalidad, o con mala intención si es que tienen claro que están difundiendo una falsedad.

Pero nada es tan grave, a nuestro criterio, como los judíos que acusan a Israel de genocidio y limpieza étnica. En general, gente de ultraizquierda radical-lo digo así porque ser de izquierda sionista lo considero un elogio mayúsculo- aunque también hay casos diferentes de figuras que salieron de otros marcos políticos más conservadores y de centro.

Realmente es difícil abordar el tema, porque seguramente hay casos de judíos que precisamente por los valores morales con los que los educaron, sufren realmente por las penurias de la población palestina. Y eso es muy judío. Y está bien no ser indiferente al dolor ajeno. Pero eso no puede conducir a barbaridades como la acusación a Israel de genocidio.

No porque Israel quede mal con eso, ni porque es incómodo, sino porque es simplemente falso, una mentira enorme sin fundamento ninguno.

Pecamos de reiterativos, pero no hay más remedio.

Genocidio es el intento expreso de eliminar total o parcialmente a un grupo humano por etnia, raza, religión u otra razón colectiva. Si Israel quisiera hacerlo, no crearía zonas humanitarias para alejar a los civiles de los terroristas y tratar de reducir al mínimo la muerte de los civiles cuando se combate a Hamas. Si Israel quisiera hacerlo, no avisaría antes de atacar en muchos casos. Si quisiera hacerlo, ya no habría palestinos en Gaza, porque las armas y el poder para eliminarlos, los tiene.

Pero sin minimizar el hecho que ha habido muchos muertos en la guerra, aunque la proporción entre hombres armados y civiles es mucho menor que en otras guerras libradas por otros países, los números dejan en claro que genocidio no hay.

Si la población de Gaza se multiplicó sideralmente, no puede haber genocidio.

Según un informe de la ONU, eran 280 mil los palestinos residentes en la Franja de Gaza en 1948, cuando fue fundado el Estado de Israel.

Según la Oficina Central de Estadística Palestina, en 1997-o sea  tras 30 años de ocupación israelí iniciada al repeler Israel el ataque de Egipto en el frente sur- ya eran casi un millón. Y hoy más de dos millones. 

Da un poco de vergüenza ajena oír a todos los que repiten la mantra del genocidio porque se suman a la ola mundial, mostrando tanta ignorancia respecto a los hechos más básicos que definen el concepto.

Pero en el caso de los judíos que lo dicen, es especialmente grave. No puede ser que un judío no sepa qué es un genocidio. Y como es muy probable que todos los judíos de origen ashkenazí tengamos algún antepasado cercano o más lejano asesinado por los nazis, no hace falta explicar mucho al respecto.

Claro que siempre saldrán los que digan que precisamente por la Shoá debemos ser especialmente sensibles al sufrimiento ajeno. Es cierto. Abrazo el argumento. Pero eso no justifica demonizar al Estado judío con mentiras. 

¿Alguien concebía pedir a los Aliados pasar ayuda humanitaria a los civiles del lado nazi? Yo no recuerdo a ningún ejército pasando ayuda humanitaria al lado enemigo. Y ni que hablar cuando el ejército ataca, claro que con fuerza, para responder a una masacre contra sus ciudadanos e impedir una nueva prometida por los asesinos.

De fondo, en muchos casos de los judíos que dicen barbaridades, estimamos que debe haber un profundo repudio al actual gobierno de Israel. Pues les confieso que no son pocos los temas en los que comparto el sentimiento. Pero mentir y atribuir lo peor a Israel, no es un castigo a Netanyahu sino una injusticia con el pueblo de Israel, con el país que tuvo que defenderse de los islamonazis de Hamas, con los combatientes de las Fuerzas de Defensa de Israel que en más de una oportunidad arriesgaron sus vidas para salvar a civiles palestinos.

Claro que mueren palestinos que no deberían morir. No morirían si Hamas no hubiera lanzado esta guerra habiendo convertido a la franja de Gaza toda en un blanco militar. Claro que hay hambre en Gaza-lo cual es muy distinto de atribuir a Israel la intención de provocar hambruna como arma de guerra- pero la culpa central la tiene Hamas que roba la ayuda y la ONU que no distribuye la que entra. 

Está muy bien tener autocrítica, porque Israel lejos está de ser perfecto o infalible. Pero judíos que acusan a Israel de la mentira del genocidio, no pueden ser ignorantes. Queda una explicación: irresponsables. En algunos casos-seguro no se puede generalizar- se me ocurre otra: quieren quedar bien con la ola mundial de condena al Estado judío y creen que se los verá como más abiertos y humanistas, si critican a su propio pueblo. Si algunos actúan así, me parece una vergonzosa aberración.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(29 de Julio de 2025)

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