La verdad en el terreno parece haber perdido todo valor, la historia que ocurrió de una forma y no de otra ya no existe, y el mundo parece haber enloquecido. También parte de Uruguay. Pero como todos los que participan en el circo del fanático “palestinismo” están dentro del mismo festival , se convencen unos a otros, repiten las consignas llegadas desde Gaza y enarbolan las banderitas por las que alguien con mucho dinero está pagando para hacer propaganda bien orquestada a nivel mundial.
Este martes se sumó al juego el Espacio 99000 del Frente Amplio con un comunicado que incluye tal sarta de mentiras y distorsiones históricas así como omisiones alevosas, que realmente me pregunto qué será peor, si el odio o la ignorancia.
Ojo, la mentira no es que los palestinos sufren. Claro que sufren. Su gobierno, el que debía velar por ellos, no sólo gastó las fortunas que recibió de tantos lados en infraestructura terrorista en lugar de convertir a la Franja de Gaza en un vergel, sino que preparó todo para que la Franja sea un gran espacio de guerra. Y el 7 de octubre del 2023 lanzó una salvaje invasión asesina contra el territorio soberano de Israel, sabiendo que Israel no tendría más remedio que responder. Y que habría muertos palestinos.
Pero a ellos, a los terroristas, el comunicado en cuestión ni los menciona. Ni una vez. Vergüenza ajena siento, no sólo rabia.
No mencionan a los terroristas que sumieron a su pueblo en una desgracia. Y no exigen ni una vez que liberen a los secuestrados.
Para todo ponen a Israel en el banquillo de los acusados.
Y mienten alegando que lo que sucede en Gaza es “genocidio” y exterminio, según las convenciones internacionales, algo que nada tiene que ver con la verdad. No entraremos en grandes análisis de números ya que esta gente no tiene interés en la verdad.
Una cosa es lamentar la muerte de civiles, pesar que compartimos plenamente, aún convencidos de que la responsabilidad es de Hamas por la ya antedicho. Otra es acusar de genocidio porque suena duro y queda mejor para manchar al Estado judío, acusarle justamente de lo que le hicieron a su pueblo. Pero por más que repitan la mantra mentirosa, y por más que retuerzan el Derecho internacional, no hay genocidio ni deseo de exterminio ninguno cuando se avisa antes de atacar, cuando se intenta denodadamente alejar a la población civil de los terroristas a los que se quiere eliminar.
No mientan, no adopten poses artificiales. Por más que escriban “con vocación de lucha y compromiso histórico por la defensa de los derechos humanos”, los hechos demuestran la hipocresía. No clamaron por los derechos palestinos cuando los terroristas se apoderaron de Gaza por la fuerza. Ni cuando atacaron salvajemente a Israel poniendo así en peligro a los propios palestinos. Y ni que hablar del silencio total cuando morían miles de palestinos en la guerra civil en Siria. Y tantos ejemplos más.
Por más que hagan “un llamado inmediato a la Paz”, la verdad de la hipocresía está clara porque no exigen lo más elemental para lograrla: que Hamas libere a los secuestrados y deponga las armas. Tan sencillo, tan básico, tan ocultado.
Y lo peor de todo no es que no les avergüence ni exigir siquiera que los terroristas liberen a los secuestrados, sino nuestra certeza de que todo esto no hace menos que fortalecer a Hamas, y por ende, seguir condenando a los palestinos al horror. Es que tontos no son. No puede ser que no entiendan que demonizando a Israel, repitiendo las cifras y mentiras todas de Hamas, lo único que logran es que en los túneles de Gaza, los terroristas celebren a carcajadas. Me inspira especial vergüenza que un partido político uruguayo aporte a este festival.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(12 de Agosto de 2025)
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