Algo que nos parece bastante notorio en diversas oportunidades en las que leemos declaraciones del Canciller de la República, es lo importante que le resulta destacar cada vez que tiene alguna reunión con figuras palestinas. Es casi una obsesión.
Por la foto publicada del encuentro con el embajador palestino en la ONU Riad Mansur, parece haber sido un encuentro casual en un corredor, pero para Lubetkin era importantísimo destacarlo en su cuenta en la red social X.
Por otro lado, se preocupó de aclarar en conversación con La Diaria Radio que cuando el Primer Ministro de Israel Netanyahu habló ante la Asamblea General de la ONU, Uruguay no estuvo presente más que con el funcionario que siempre está en sala para tomar nota de los discursos. Fue una forma de dar a entender que a Netanyahu, Uruguay no lo quería escuchar. A los que representan a la Autoridad Palestina que en 20 años no ha tenido elecciones, que paga sueldos a terroristas y que muy a regañadientes condenó con enorme demora la masacre del 7 de octubre-matizado por todas las declaraciones de su gente que la celebró-, eso sí, sin problema. Pero escuchar al jefe de gobierno electo democráticamente de un país que se está defendiendo del terrorismo, eso no.
Un tema recurrente a nivel mundial, es la obsesión de quienes quieren imponer la criminalización de Israel como genocida, algo que circula ya desde el 8 de octubre, mucho antes de que Israel alcance a responder con contundencia a la salve agresión terrorista en su contra. La clara intención es que se lo asocie con lo peor, convirtiéndolo en un país que a ojos de la gente no tenga derecho a defenderse ni tampoco a existir.
Es importante destacar que hasta ahora, el Presidente Yamandú Orsi ha actuado con responsabilidad al no usar la palabra genocidio. Pero su Canciller parece que no tendría problemas al respecto, y está pronto para cualquier eventualidad.
“Nos aplicaremos a cualquiera de las decisiones que tomen las Naciones Unidas en relación a Gaza”, declaró a La Diaria Radio y recalcó que si la ONU cambia el lenguaje oficial sobre la guerra “seguramente lo cambiaremos nosotros”.
Por un lado no pretendemos que Lubetkin salga a atacar al organismo mundial. Pero sí que conózca los hechos y sea más cauteloso, sabiendo lo tendenciosa y hostil que es la ONU con Israel. Se refirió a un informe presentado recientemente por una comisión de la ONU que determinó que Israel comete genocidio, haciendo caso omiso del hecho que todos sus miembros son conocidos antisemitas que han tenido numerosos pronunciamientos de ese tono en diversas oportunidades. Pero el Canciller dijo que a ese informe “lo tomamos muy en consideración”.
“Lubetkin explicó que las resoluciones de la comisión independiente están “en proceso para que llegue a una definición del ámbito de las Naciones Unidas”, escribió La Diaria, reiterando el Canciller que ve el mencionado informe como “muy importante”.
Uruguay siempre se vanaglorió de sus principios y la altura de sus valores también en política internacional, por lo cual podría esperarse algo de sentido crítico y no un abrazo automático y sin criterio a cualquier cosa que diga la ONU.
¿Por qué? Porque también el Canciller Lubetkin sabe que la mayoría de los países miembros de la ONU, son países no democráticos, muchos de ellos gobernados por regímenes violadores de los Derechos Humanos, que han sido más que condescendientes con terroristas y asesinos. Que Uruguay permita que la ONU marque su camino en diplomacia internacional, quizás sea lo más fácil, pero no lo más moral. Muy especialmente cuando se trata de acusar a Israel de genocida.
Al fin de cuentas, lo mínimo que se puede esperar de un canciller nacido en una familia judía, es que sepa qué es un genocidio. O no conoce la historia, o no le importa distorsionar la realidad actual para ajustarse la condenable campaña mundial contra Israel.
Y cuando de campañas se trata, Lubetkin se suma con entusiasmo a la corriente y expresa preocupación por la detención en la noche del miércoles de la flotilla “Sumud”, en la que había al parecer algunos uruguayos a bordo, a cuyos familiares recibió para prometer el apoyo necesario. Ni esos uruguayos ni todos los más de 400 participantes en la flotilla eran pacifistas desesperados por ayudar a los palestinos sino participantes en una provocación financiada por la organización terrorista Hamas. Ayuda a Gaza entra todos los días, en enormes cantidades. El bloqueo marítimo fue impuesto años atrás legalmente, porque Gaza es territorio hostil. El Derecho internacional lo avala. Israel tenía todo el derecho de detener la flotilla. Y sus participantes, que esté claro, sabían que serían tratados de acuerdo a la legalidad internacional. Por eso fueron. No son héroes dispuestos a sacrificarse por los palestinos. Si lo fueran, estarían manifestando por doquier contra Hamas.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(2 de Octubre de 2025)
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