Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

El logro del acuerdo en Egipto es histórico, pero no vaticina la llegada de la paz


 

Este jueves, al confirmarse de madrugada que en Egipto se había logrado un acuerdo para la liberación de todos los secuestrados israelíes en manos de la organización terrorista Hamas, y el avance hacia el fin de la guerra, comenzó una jornada de enorme alivio y alegría en Israel. Ante todo, claro está, en el seno de las familias de los 48 secuestrados cuyo regreso a casa es esperado hace ya más de dos años. Pero también en la ciudadanía en general.

A la Plaza de los Secuestrados ya en medio de la noche comenzó a llegar gente, hubo bailes por los que muchos comentaron que “esto parecen las calles de Israel cuando la ONU aprobó la resolución de la Partición, antesala de la creación del Estado de Israel”. Los rostros preocupados dejaron lugar a amplias sonrisas. No es para menos. 44 hijos de este pueblo vuelven a casa, junto a 4 ciudadanos extranjeros que estaban estudiando o trabajando en Israel el fatídico 7 de octubre del 2023, y eso permite abrir un nuevo capítulo en la dura saga de la masacre. Se espera que realmente sean por lo menos 20 los vivos, como se piensa, que quizás haya buenas sorpresas y sean más, y que la lista de los dados por muertos no sea mayor que la pensada.

Pero ante todo, se espera que la euforia que embarga a muchos hoy, no sea absolutamente prematura. Que Hamas cumpla, que todos vuelvan, que regresen a casa.

Ahora, lo primero, es regocijarnos con las familias que hace dos años viven una pesadilla. Padres que esperan el regreso de sus hijos y que no tienen plena certeza que estén vivos, hijos pequeños que no entienden por qué su padre no está en casa, mujeres cuyos compañeros de vida están en manos del demonio, y quizás lo peor, niños que estuvieron secuestrados y volvieron en el primer alto el fuego sin su padre, y lo esperan sabiendo exactamente dónde está y qué está viviendo, al igual que las mujeres que estuvieron secuestradas, cuyos cónyuges quedaron en Gaza después de su liberación.

Pero es ineludible mirar también al día después. Llegará el momento de exigir que todos los responsables de la catástrofe del 7 de octubre paguen por sus serios errores. Pero primero hay que garantizar que nadie vuelva a encerrarse en concepciones que conducen a tragedia, que no se baja la guardia ni se contenta uno con “todo va a estar bien”.

Nada puede estar bien con vecinos que apuntan a tu exterminio. Cuya razón de ser no es y nunca fue velar por los suyos sino exterminar a los nuestros. No es interpretación subjetiva de nada, es lo que ellos mismos dicen.

El terrorismo jihadista no dejará nunca en paz a Israel. Tampoco Hamas, ahora muy debilitado. Pero Israel deberá estar siempre atento, porque lo que garantiza la paz, es que sea lo suficientemente fuerte y esté lo suficientemente alerta para salir a la guerra si los enemigos se lo imponen. En esa firmeza y fortaleza radicará su capacidad de disuasión.

Ojalá que realmente termine esta saga en pocos días, con todos los 48 secuestrados de regreso en casa. Que  las Fuerzas de Defensa de Israel puedan retirarse, preservando su control del perímetro a lo largo de toda la frontera, dentro de Gaza, para garantizar la protección de todas las comunidades que allí viven. 

El problema seguirá siendo no solamente los grupos terroristas armados sino también la población que creció con odio, de la que no hubo ni siquiera un héroe dispuesto a salvar a un secuestrado dando información a Israel, una población civil muchos de cuyos hijos participaron en el ataque, no sólo festejando la masacre sino también tratando de linchar a secuestrados y hasta “cuidando” a civiles israelíes cautivos, en su doble condición de terroristas por un lado y maestros, médico, abogados o periodistas por otro.

Al terminar estos dos años de locura, debemos tener bien presentes quiénes nos apoyaron y quiénes nos  traicionaron con acusaciones difamatorias contra Israel que rápidamente pasaron a ser expresiones abiertamente antisemitas.

No hemos visto a ninguno de los grupos que salieron a protestar por las calles de Europa y otros lares contra Israel, manifestando a favor de un acuerdo cuando se comenzó a negociar. Nada más elocuente que esa hipocresía.

Espero que la “marcha por Palestina” convocada por el Frente Amplio en Montevideo para este jueves 9 de octubre, sea cancelada, o cambie los carteles que imagino ya tienen prontos. Que se convierta, precisamente porque alegan estar preocupados por los palestinos, en una celebración del acuerdo, incluyendo por la liberación de los secuestrados israelíes .Deben aprovechar la ocasión para proclamar que este debe ser el comienzo del fin de Hamas en Gaza, para que los palestinos no crezcan más en el odio que les arruina la vida.

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(9 de Octubre de 2025)

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