El Presidente de la República Yamandú Orsi declaró a la prensa días atrás que daba por terminado el incidente que despertó polémica en el acto recordatorio de La Noche de los Cristales Rotos, por declaraciones sobre la oficina de la ANII en Jerusalem, que él consideró no era el lugar ni el momento de formular.
Inclusive si ese no era el lugar más apropiado para mencionar el tema, nos parece también hoy que no se planteó nada de forma ofensiva ni insultante, y que elevar temas en discrepancia, en democracia, es legítimo. La intención no era hacerle una emboscada al Presidente, sino plantear un tema que duele en la colectividad judía. No es secreto que hay distintos encares dentro de la colectividad sobre cómo abordar algunos temas, puede pasar. Pero ese no es el punto central.
Volvemos a mencionarlo ahora porque mientras tanto ha surgido otro tema, de cara a Carnaval. Hace ya un tiempo que nos llegaron informaciones sobre libretos que diferentes murgas o equipos concursantes estaban elaborando, con la intención de volver a tratar el tema de la guerra en Gaza. El problema, recordando la experiencia del año pasado, es que es probable es que el tema sea presentado de modo que no refleje todas las aristas de la realidad con la que tuvo que lidiar Israel desde la masacre, con comentarios que pueden fomentar el antisemitismo.
Es ineludible, en un momento así, pensar en el límite entre la libertad de expresión que por cierto incluye presentaciones artísticas y la responsabilidad de no incluir ofensas o expresiones de odio que pueden ser nocivas para parte de la ciudadanía.
Libertad de expresión no debe incluir situaciones que fomenten el odio o la discriminación, que coloquen a ciudadanos uruguayos, judíos, por el solo hecho de ser ese su credo, en la necesidad de estar defendiéndose de vituperios públicos ofensivos.
La libertad de expresión es un bien sagrado en democracia, pero así como los derechos de todo ciudadano terminan donde comienzan los de su prójimo, también en esto hay que tener claro que los límites son necesarios.
Deben ser resultado evidentemente no de imposiciones policiales y legales sino de la responsabilidad de quienes escriban los temas que cada grupo desee abordar.El objetivo: preparar el Carnaval para que sea una experiencia cultural y social que enriquezca y entretenga sanamente a la ciudadanía. Los ejemplos de las menciones de la guerra en Gaza en el Carnaval pasado, fueron a nuestro criterio nocivos. Y más aún, teniendo en cuenta que se vincula el tema negativamente a ciudadanos uruguayos.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(19 de Noviembre de 2025)
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