Una de las frases más conocidas de la otrora Primer Ministro de Israel Golda Meir, es que “habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más que lo que odia a los nuestros”. Sin olvidar que seguramente hay muchos padres árabes y musulmanes que en efecto viven de esa forma, amando ante todo a sus hijos por sobre cualquier otra cosa, lamentablemente lo que irradia el Islam extremista es un mensaje diferente. Pensé en eso este domingo al confirmarse que los terroristas que atacaron a los miles presentes en la celebración de la comunidad judía en un evento de Jabad en Bondi Beach en Sydney eran padre e hijo. El padre, de 50 años, fue abatido y el hijo, de 24, está gravemente herido. Eran islamistas con raíces en Pakistán aunque el hijo era ya nacido en Australia.
Me hicieron acordar a Mahmud Afana, el terrorista que llamó feliz desde el kibutz Mefalsim a sus padres a decirles, para que estén orgullosos, que acaba de matar a diez judíos con sus propias manos. Les pidió que abran su whatsapp para ver su “proeza”.
¿Cómo habrá sido la dinámica en ese hogar? ¿De qué se hablaba alrededor de la mesa? ¿Cuáles eran los sueños de unos para otros? Del padre asesino de Sydney para sus hijos…y de Mahmud para llenar de orgullo a sus padres…
Mejor ni pensar.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(17 de Diciembre de 2025)
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