Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

La suspensión de las ONGs en Gaza es para frenar el terrorismo, no la ayuda


 A raíz de las cuantiosas informaciones sobre el vínculo de algunas ONGs internacionales, inclusive algunas muy respetadas a nivel mundial como Médicos Sin Fronteras, con la organización terrorista Hamas en la Franja de Gaza, Israel decidió exigir a las ONGs extranjeras en general, proporcionar información precisa sobre el personal que emplean, las actividades que despliegan y sus fuentes de  financiación. Esto, a fin de poder cerciorarse de que organizaciones terroristas no toman control de sus acciones e infiltran las ongs que deben ayudar a la población, y no a Hamas ni ningún otro grupo armado.

 Pues 37 ongs que operan en la Franja de Gaza rehusaron dar la información en cuestión a Israel, alegando que con ello se trata de limitar su trabajo y de supeditarlas a reglas impuestas por el ejército israelí. A pesar de los terminantes desmentidos de las Fuerzas de Defensa de Israel sobre el supuesto daño que la suspensión hará a la introducción de ayuda humanitaria a Gaza, la Unión Europea y las ongs mismas advierten en forma terminante al respecto y exigen a Israel dar marcha atrás. Publican sendos comunicados en los que no explican por qué rehusar dar  los nombres de sus empleados. 

La Oficina de Coordinación de las Actividades del gobierno en los territorios, conocida por su sigla en inglés COGAT, que es la encargada de toda la organización de la introducción de la ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, publicó un comunicado en el que afirma categóricamente que la actividad de las 37 ongs en cuestión, no proporcionaba más que el 1% de la ayuda humanitaria, y que su suspensión no socavará por ende la prestación de la misma.

Pero varias de las ongs persisten en su condena, en lugar de dar una lista ordenada y poder así seguir trabajando. Si no hay nada sospechoso ¿`por qué tanto problema? 

Esta postura contra Israel, que no sorprende a nivel de Unión Europea en general y en el contexto de los dos últimos años en particular, hace caso omiso de la dura verdad sobre crímenes cometidos en el terreno, que Israel no tiene por qué aceptar. Ni Israel ni ningún país del mundo.

La problemática tiene dos componentes. Por un lado, el hecho que terroristas de Hamas y la Yihad Islámica también eran miembros formales de  organizaciones internacionales, inclusive algunas de gran renombre internacional por su trabajo humanitario. No es una mera sospecha, no es una suposición, sino una acusación comprobada con documentos hallados en Gaza.

Por otra parte, según un detallado informe publicado recientemente por la organización israelí NGO Monitor, que tal cual su nombre sugiere monitorea el trabajo de ongs internacionales , Hamas tomó en gran medida control de su funcionamiento. Hamas impuso a numerosas ONGs extranjeras sus reglas y lineamientos e inclusive controló su funcionamiento en forma directa al determinar, por ejemplo, desde dónde pueden operar, bajo el ojo bien abierto de la organización terrorista. Un ejemplo especialmente problemático es el del funcionamiento de Médicos Sin Fronteras desde el hospital Shifa, donde había una comandancia de Hamas.

Israel publicó hace ya tiempo información detallada sobre terroristas que eran miembros de la organización. Aquí va uno de muchos ejemplos.

 

 

¿Por qué vamos a sorprendernos, si otro marco internacional supuestamente abocado solamente a ayudar a la población civil palestina, tenía miembros que participaron directamente en la masacre, asesinaron y secuestraron? UNRWA secuestró el cuerpo del joven israelí Jonathan Samerano que había logrado huir del festival Nova. Fue recuperado mucho después por el ejército israelí de Gaza. Hubo secuestrados que contaron que se hallaban en manos de terroristas que también eran miembros de UNRWA.

 

Con las frases llenas de dolor sobre las necesidades de la población palestina que supuestamente Israel piensa dañar, no podrán borrar los hechos. El título de “médico” , “maestro” o “periodista” no es garantía de nada, si uno tiene doble identidad. Secuestrados israelíes estuvieron en manos de unos y otros. Un médico asesinó en el hospital Shifa de Gaza a la soldada Noa Marciano, inyectándole aire en las venas. Hamas filmó el hecho y envió el video a su familia, según contó su padre. El cuerpo de Noa fue recuperado de la zona de Shifa por el ejército israelí.

Romi Gonen, una de las civiles secuestradas de Nova, fue abusada sexualmente por un enfermero del Shifa. Los ejemplos son numerosos. Israel lo sabe, aunque otros no lo quieran reconocer.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(2 de Enero de 2026)

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