Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Luces y sombras de un gran día para Venezuela y el mundo


 

La salida del dictador Nicolás Maduro de Venezuela, es una excelente noticia para su pueblo, que no es casualidad haya salido en enormes multitudes a las calles al grito de “¡Libertad”!.

 

El régimen autoritario que  Hugo Chávez instauró hace 27 años, fue superado por la dictadura de Maduro que asumió en el 2013 y fue un violador sistemático de los derechos humanos. Por ende, la desaparición de Maduro del escenario, era una necesidad ineludible para su país.

Esto no significa que la forma en que se llegó a este punto haya sido la ideal, ni mucho menos. Referirse en tono crítico al operativo militar llevado a cabo por Estados Unidos, es más que comprensible. Pero  condenar eso y no decir nada sobre lo que Maduro hizo a Venezuela, sobre lo clave que era terminar con su dictadura y poder devolver la esperanza tanto a los venezolanos en el país como a los 8 millones que lo abandonaron en los últimos años, es indecente.

Es que para entender qué es lo primordial en este momento, aún sin minimizar críticas a Estados Unidos, basta con saber que la organización terrorista Hamas condenó el operativo y salió en defensa de Maduro. Eso, automáticamente, deja en claro qué significa hoy estar del lado correcto de la historia.

Maduro era aliado de Irán y Hezbolá, defensor de Hamas y terroristas en general, eslabón clave en una cadena de regímenes y actores oscuros en la arena internacional. Su salida es una bendición.

Por otra parte es  inaceptable que Trump haya dicho que su gente gobernará Venezuela hasta que pueda hacerse una transición ordenada y que haya descalificado a María Corina Machado, figura clave junto al Presidente electo Edmundo González Urrutia, a quien Maduro robó las elecciones del 2024. Trump alegó equivocadamente que no goza en Venezuela del apoyo y respeto necesarios. Quedó despechado al parecer porque ella y no él recibió el Premio Nobel de la Paz, y eso le llevó a decir esa barbaridad.

La fiscal general de Estados Unidos Pam Bondi dijo que Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, habían sido imputados en el Distrito Sur de Nueva York. Estos son los cargos: “conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos”.

Nada de eso extraña. Y tiene relación también con Medio Oriente. La organización terrorista Hezbolá, que se sabe con certeza opera en Venezuela, siempre tuvo en el narcotráfico una de las fuentes de financiación del terrorismo. Su patrón, Irán, tiene inserción plena en Venezuela, donde ya en los tiempos de Chávez y el otrora presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, desarrolló un sistema bancario alternativo, completo, que operaba paralelamente al nacional, para atender todas las necesidades de Teherán, además de haber instalado todo tipo de estructuras militares.

Esto sentó las bases de un sistema absolutamente corrupto en Venezuela, que constituía una amenaza también para otros países. Además, el dinero venezolano fue regalado ampliamente como favor político a figuras afines de diferentes países latinoamericanos y ahora debe haber muchos temerosos de que Maduro hable.

Es lamentable leer en las redes sociales a tantas figuras de izquierda que destacan la “violación al Derecho Internacional” con el operativo norteamericano y no dicen nada sobre la dictadura de Maduro. A los que se rasgan las vestiduras por el ataque “al pueblo venezolano”, como si no supieran que el pueblo está festejando y que el ataque fue sólo al dictador. Lo que confirma la seria problemática de esta postura, es que no han dicho una palabra a favor de los iraníes que se están levantando contra el régimen islamista opresor de su país ni contra las milicias armadas que los asesinan en las manifestaciones. 

Mientras tanto, esta fue la reacción oficial de Israel, en palabras del canciller Gideon Saar:  

"Israel saluda la acción de Estados Unidos bajo el liderazgo del Presidente Trump, quien actuó como líder del mundo libre. En este momento histórico, Israel se solidariza con el pueblo venezolano amante de la libertad, que ha sufrido bajo la tiranía ilegítima de Maduro. Israel celebra la salida del tirano que encabeza una red de narcotráfico y terrorismo, y espera el retorno de la democracia al país y el restablecimiento de las relaciones de amistad entre las naciones. El pueblo de Venezuela merece ejercer su derecho democrático. Sudamérica merece un futuro libre del eje de las drogas y el terrorismo".

 

Para terminar estas líneas, quiero destacar a dos grandes uruguayos que lucharon, cada uno a su forma, por una Venezuela libre y democrática. Uno fue el hoy ex Presidente de la República Luis Lacalle Pou, que no tuvo nunca pelos en la lengua para condenar a los dictadores del continente y les dijo en la cara a sus representantes lo que pensaba, rehusando inclusive invitarlos a su asunción.

Comparto aquí lo que escribió en su cuenta en la red social X, oportuno indudablemente.

El otro, su Embajador en la OEA el Dr. Washington Abdala, seguramente el uruguayo más conocido en Venezuela, cuya condena de la dictadura de Maduro fue icónica, por el contenido, el principismo y su vehemente verborragia al explicar el por qué desde su asiento en el organismo continental.

Así se manifestó este sábado en las redes.

 

La salida de Maduro debe ser el comienzo de un futuro mejor para Venezuela

Este resultado, Maduro fuera del país, era esencial para que se pueda empezar de nuevo.

Ahora tiene que depender enteramente de los venezolanos.

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(3 de Enero de 2026)

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