Acabamos de mirar una parte de la participación de Martín Sarthou en “Polémica en el Bar”, comentando la situación en la Franja de Gaza y yendo más allá de ella, al fondo de las cosas.
Quisiéramos comenzar destacando una concordancia fundamental con sus palabras, aunque con una observación clave.
Al analizar la situación a raíz del alto el fuego y más que nada al mirar hacia adelante, dijo así:
“Acá no es que termine una guerra, porque acá hay un trauma ancestral, y el trauma no se termina con hashtag o declaraciones en una mesa y demás. El pueblo de Israel, el pueblo judío, la población israelí, que va más allá de los judíos (A.J: sí , hay también más de 2 millones de ciudadanos árabes) , tienen todo el derecho a existir en pazy con la seguridad de que no van a ser afectados por el terrorismo. Y el pueblo palestino tiene el mismo derecho. Listo, ya está. Necesitan dignidad”.
Es muy importante recalcar que el pueblo de Israel tiene derecho a existir en paz y seguridad. No todos lo dicen. Pero eso del “trauma ancestral” debe ser aclarado. Los árabes rechazaron desde comienzos del siglo XX todas las propuestas presentadas para vivir en paz con los judíos, porque siempre prefirieron el todo o nada. Por dar una fecha concreta-aunque no fue la primera- el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU recomendó erigir en el territorio de la Palestina del Mandato Británico un Estado judío y otro árabe, lo cual los árabes rechazaron, proclamando una guerra que por suerte perdieron.
El trauma de los árabes que siguen hablando de la “catástrofe” de 1948, a raíz de la fundación de Israel, se debe a que no lograron su objetivo de destruir al naciente Estado judío y perdieron la guerra, con todo lo que eso significó.
Martín dice con razón que “unos tienen que sentirse seguros que no les puede pasar lo que les pasó el 7 de octubre, digamos, el detonante de la guerra, con la incursión que hubo, la matanza, los secuestros y demás”. Pero la aclaración que “los dos necesitan dignidad, seguridad, crecimiento” debe ser una exigencia a Hamas y a todo el liderazgo palestino.
Contrariamente a lo pactado en el acuerdo del mes de octubre, Hamas rehusa entregar las armas y desmilitarizar Gaza. Se sigue fortaleciendo, roba ayuda, sigue trasladando armas en ambulancias y tratando de reconstruir túneles. Sus líderes dijeron repetidamente que el 7 de octubre fue su derecho y que habrá muchos más. Se lo dijeron a secuestrados que lo contaron al ser liberados. Con eso nunca habrá dignidad, seguridad y crecimiento para la población gazatí.
Esa es la base que hay que comprender. No por el bien de Israel sino de la población de Gaza.
Lo escrito aquí arriba es lo central.
Pero agregamos algunas aclaraciones puntuales que pueden parecer semánticas pero son a nuestro criterio, de fondo.
-Sobre el ingreso de ayuda humanitaria. No entra sólo lo ·”esencial”. Entran 4200 camiones por semana, de los cuales el 80% son alimentos. Esto equivale a mucho más de lo que la propia ONU determinó como necesario para que a la población no le falte comida ni nada esencial.
En realidad, este caudal de ayuda es peligroso, porque no hace menos que fortalecer a la organización terrorista Hamas que roba gran parte y tal cual hizo siempre, en lugar de distribuirla gratuitamente a la población civil, que es la que debería ser su destinatario, la revende, cobrando sumas dementes y fuertes impuestos a los comerciantes. El dinero de Hamas, que se precia de ser gobierno, no se destina a mejorar la situación de la población sino de sus cofres e infraestructura armada.
Esto está relacionado también al tema de las carencias que Martín menciona. Claro que hay carencias, ha habido una guerra… una guerra que no habría estallado de no ser por la masacre terrorista del 7 de octubre. Pero la responsabilidad de las carencias recae absolutamente sobre Hamas, no sólo por haber perpetrado el horror del 7 de octubre, tras el cual Israel no tenía más remedio que reaccionar, sino también por la forma en que se manejó durante toda la guerra, abusando de su propia población.
- Sarthou afirma que la Franja de Gaza “está absolutamente arrasada, pero arrasada, es escombros”. No es así. Indudablemente hay enorme destrucción, pero el tema es que eso es lo único que muestran los medios, no los sitios en los que se sigue viviendo en forma rutinaria. A lo largo de toda la guerra hubo mercados llenos y restaurantes abiertos.
Aclaro, no estoy alegando que hay que minimizar la destrucción o decir que acá no pasó nada, en absoluto. Pero la realidad es más compleja que los videos que muestran enorme destrucción en las zonas en las que se combatió a Hamas.
Y al respecto, otra aclaración. La destrucción en gran parte de las casas no fue obra de Israel sino del propio Hamas que las llenó de explosivos para detonarlos cuando entraran los soldados israelíes.
- No ha habido “intercambio de prisioneros”. Hubo excarcelación de terroristas condenados a prisión por sus crímenes y sospechosos de terrorismo detenidos durante la guerra, a cambio de la liberación de secuestrados, en su enorme mayoría civiles, llevados por la fuerza a Gaza el 7 de octubre por los terroristas que atacaron salvajemente el sur de Israel, invadiendo localidades civiles con intención genocida.
- Dos años de barbarie dice Martín. Sí, la guerra es terrible. Y ninguna muerte de no involucrados puede alegrar a nadie medianamente normal. Pero los únicos que actuaron aquí como bárbaros, fueron los terroristas que invadieron a Israel, que usaron durante toda la guerra a su propio pueblo como escudos humanos y que abusaron física, emocional y sexualmente de los civiles israelíes secuestrados que tenían en su poder.
El ejército israelí por su parte, claro que libró la guerra con bombas, no con flores, pero además de recordar que no habría entrado ni un soldado a Gaza de no ser por la masacre, es clave destacar que ningún ejército del mundo avisa antes de atacar para que los civiles se alejen a tiempo del sitio en el que hay terroristas. Israel lo hace. Israel se encargó de evacuar pacientes internados en hospitales de Gaza cuando se disponía a entrar para sacar de allí a terroristas que se habían instalado adentro para usarlos como comandancias de guerra. Y tanto más.
Claro que todo esto no significa que no haya habido muertos no involucrados. Los hubo, por supuesto. Fue una guerra. Pero la realidad, los números, las proporciones, la identidad de los muertos, todo esto es distinto de lo que informa Hamas y tantos en el mundo repiten automáticamente.
Volviendo al comienzo, sí, ambas partes deben vivir en seguridad y dignidad. Para eso, Israel debe garantizar que sus vecinos no lo traten de destruir.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(6 de Febrero de 2026)
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