Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

El cumpleaños de uno de los peores símbolos del horror


 

Es difícil “elegir” cuándo usar superlativos al recordar el 7 de octubre. Pero hay varios símbolos ineludibles. En medio de tantas escenas terribles y de múltiples historias espeluznantes, para mí hay tres especialmente duras, y tengo claro que resulta casi sacrílego mencionar unas y otras no: el secuestro y asesinato de Shiri Bibas y sus pequeños Ariel y Kfir, la llamada del terrorista Mahmud a sus padres, y el caso de Shani Louk.

De los Bibas, damos por sentado que no hay necesidad de recordar los detalles. El solo ver el rostro desesperado de Shiri con sus dos hijitos en brazos, rodeada de terroristas junto a su casa en el kibutz Nir Oz, estruje el corazón. Y ni que hablar, imaginar su sufrimiento al ver a sus hijos asesinados, pensar en Yarden que volvió del cautiverio solo…y tanto, tanto más.

Y evidentemente, esto es sólo un pequeño resumen.

La llamada de Mahmud, fue la conversación telefónica del terrorista Mahmud Afana con sus padres a los que llamó desde el kibutz Mefalsim, eufórico, a decirles que acababa de matar a diez judíos con sus propias manos y que estaba comunicándose por el celular de una mujer a la que había asesinado junto a su esposo. Instaba entusiasmado a sus padres a mirar en el whatsapp las fotos de sus víctimas que les había enviado. No hacía falta ver su foto y bastaba con la grabación de esa llamada diabólica, para tener claro que estamos frente a un verdadero demonio.

Y Shani Louk…o mejor dicho, por supuesto, el entorno en el que vimos su cuerpo en Gaza.

Shani, en una imagen que publicó en su cuenta de Instagram, de un viaje a México

 

Este 7 de febrero, la joven israelí –alemana Shani Louk habría cumplido 25 años, si no hubiese sido asesinada el 7 de octubre del 2023 por terroristas de Hamas, que secuestraron además su cuerpo a la Franja de Gaza.

Había ido al festival Nova junto con su amigo Orion Hernández, que también fue asesinado.

Shani quería vivir. Tenía toda la vida por delante. Bailaba y era artista de tatuajes . 

Aquella fatídica mañana del  sábado 7 de octubre, alcanzó a hablar con su mamá y avisarle lo que estaba ocurriendo. Le dijo que trataría de esconderse. No alcanzó. Fue baleada mientras trataba de huir.

Durante varios días no había certeza de su destino, hasta que en las inmediaciones de Nova fue hallado un pequeño hueso de su cráneo, lo cual fue confirmación de su muerte. Los expertos dijeron que sin ese hueso, nadie puede sobrevivir.

Pero ya antes de eso, quedó claro que había caído en manos de los terroristas. El mismo 7 de octubre circuló por las redes sociales un video filmado por Hamas, connsiderado símbolo del terrorismo y el ensañamiento, así como también de la complicidad de los civiles, en el que el cuerpo medio desnudo de Shaní aparecía tirado boca abajo en la parte trasera de una camioneta, en Gaza, rodeada de terrorstas, mientras la multitud vitoreaba el paso del vehículo de Hamas y se veía inclusive a un adolescente de buzo rojo escupiendo al cuerpo.

 

El 30 de octubre del 2023 se confirmó su muerte. El 17 de mayo del 2024, el ejército israelí halló su cuerpo en un túnel y lo recuperó, para darle digna sepultura en Israel.

No podemos borrar de la memoria esa escena de un niño palestino, casi adolescente, escupiendo a su cuerpo, mientras muchos más celebraban.

Nunca pensé ni pienso tampoco ahora que todos sean terroristas. Pero lamentablemente, tenemos que ser conscientes de que muchos civiles celebraron entusiastamente el asesinato de israelíes. Muchos colaboraron, ayudaron, fueron cómplices. A la dura realidad hay que mirarla a los ojos. Aunque duela.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(9 de Febrero de 2026)

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