Esta semana el gobierno de Israel aprobó unas medidas destinadas a ampliar el control administrativo y civil en Judea y Samaria-territorios más conocidos internacionalmente como Cisjordania- en lo que fue interpretado como un intento claro de acercar el momento de anexar partes de dicha zona al Estado de Israel, declarando que reina allí la soberanía integral de Israel. La polémica al respecto a nivel mundial deriva del hecho que los palestinos sostienen que ese territorio les pertenece y que allí debe erigirse su Estado independiente.
Recordemos ante todo qué estaría incluido en las medidas en cuestión. Por ejemplo, la derogación de la ley emitida a comienzos de los años 50 del siglo pasado por Jordania-que ocupó Cisjordania en 1948 y la tuvo bajo su control hasta la Guerra de los Seis Días en 1967-según la cual estaba prohibido que no árabes (léase judíos) compren tierras en dicha zona. De esto derivaría la habilitación de la compra de tierras en la zona en disputa.
Además, Israel tomaría algunas competencias civiles en partes de Cisjordania que hoy, según el acuerdo de Oslo, recaen en manos de la Autoridad Palestina.También se actuaría contra lo que Israel sostiene es “el robo·” de agua de parte de palestinos que se conectan ilegalmente a la red de suministro, y contra los ataques a sitios sagrados judíos que se hallan en dicho territorio.
Pues expliquemos el por qué de nuestro titular.
“Polémica” llamamos de entrada a la decisión en cuestión. Por algo el propio Primer Ministro Netanyahu nunca decidió anexar Judea y Samaria. Usó el tema en campañas electorales, pero nunca lo hizo.
El problema no es, al menos para quienes conocemos la historia, el hecho que el pueblo judío no nació en Tel Aviv y que en Judea y Samaria están indudablemente algunos de los grandes símbolos de la vida de la nación. Pero Israel no está solo, y tomar decisiones en base al plan de un ministro como Betzalel Smotrich, del partido “El Sionismo Religioso” que querría convertir a la mayor parte de Judea y Samaria en parte integral de Israel, sería una locura. En lugar de separarse, él estaría aportando al fin del sueño sionista de garantizar mayoría judía en la tierra de Israel. Es por ello que el marco Comandantes por la Seguridad de Israel emitieron un comunicado advirtiendo contra la nueva decisión .
Todo esto no quita que sea muy osado, por decirlo delicadamente, de parte de los palestinos, poner el grito en el cielo por la decisión israelí como algo que socava el Derecho internacional, cuando los árabes rechazaron todas las propuestas de partición y creación de un Estado palestino que les fueron presentadas, y el liderazgo palestino siempre optó por el “todo o nada”.
Hoy no hay un Estado palestino, no por Smotrich sino por los propios palestinos que supieron siempre protestar en inglés ante el mundo contra Israel, sin dar en el terreno muestras de que merecen un Estado propio.
Siempre apoyamos esa fórmula , por el bien de Israel. Ellos allá e Israel acá. Que cada uno viva con paz, dignidad y seguridad. El 7 de octubre cambió muchas cosas. Una de ellas es el apoyo que muchos en el centro del mapa político israelí-parte también desde la izquierda- dimos a esa idea. Hoy es mucho más difícil creer. Mientras la Autoridad Palestina continúa educando en el odio y mintiendo al decir que los judíos les robaron un Estado, que nunca existió, cabe dudar de que merezcan ese Estado propio que alegan no tener por culpa de Israel, aunque lo rechazaron una y otra vez.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(11 de Febrero de 2026)
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