Es “fácil”, a menos que uno realmente se resista a reconocer la verdad, entender que Hamas es una organización terrorista responsable de numerosos asesinatos de inocentes, que no ha cambiado nada por la guerra y se aferra a su línea de siempre, contra el desarme y la entrega del poder. Pero es más complejo lograr que el mundo entienda que también Al Fatah, el movimiento liderado por el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas, es problemático, por decirlo delicadamente.
En la práctica, recordemos, Israel mantiene la coordinación de seguridad con la AP en Cisjordania (Judea y Samaria), y ésta en muchos casos ha aportado en la lucha anti terrorista, aunque también ha habido otros, no pocos, en los que miembros de sus servicios de seguridad cometieron atentados. Desde el punto de vista de la AP, esa coordinación es clave porque Abbas la precisa para no ser derribado por Hamas, que en el 2007 sacó a Fatah de Gaza.
Pero más allá de este punto singular, que no puede ser olvidado, es preocupante la cantidad de mensajes de odio y apología del terrorismo que salen del propio grupo de Abbas. Preocupante por su contenido y porque el mundo cree que de la AP salen mensajes de paz. Eso es lo que se oye en inglés. En árabe es muy distinto.
Según reveló días atrás en un informe especial el grupo Palestinian Media Watch que monitorea lo publicado en los medios palestinos, dos semanas antes de la inauguración e los juegos olímpicos de invierno en Milán- que mientras tanto han culminado- Al Fatah se encargó de destacar elogiosamente la masacre de 11 atletas y entrenadores israelíes en las Olimpíadas en Munich en 1972.
Así dice el informe de PMW: “La Comisión de Información y Cultura de Fatah publicó en su página de Facebook un segmento de su canal de televisión Awdah, glorificando la masacre como "una sorpresa que Israel no había experimentado antes" y relatando cómo terroristas, a quienes llamó "combatientes abnegados", se infiltraron en la Villa Olímpica, tomaron rehenes israelíes y emitieron demandas. La responsabilidad de los asesinatos se desvió sutilmente de los terroristas, mientras que la operación se presentó como audaz e histórica”.
Este fue el texto exacto leído por la presentadora de Awdah TV, dirigido por Fatah: «En septiembre de 1972, Israel estaba a punto de recibir una sorpresa nunca antes vista. Ocho combatientes abnegados invadieron las instalaciones de la delegación deportiva israelí que participaba en los Juegos Olímpicos de Múnich, Alemania. Capturaron a nueve israelíes y exigieron la liberación de cientos de prisioneros palestinos que se encontraban en cárceles israelíes a cambio de la liberación de los rehenes. Israel se negó a negociar y los rehenes fueron asesinados».
Los “combatientes abnegados” y los presos, todos terroristas.
La página de la Comisión de Información y Cultura de Fatah en Facebook, elogió el 22 de enero último al artífice de la masacre de Múnich, Ali Hassan Salameh, como "El Príncipe Rojo" y como una brillante mente de seguridad y genio estratégico cuyas operaciones supuestamente "avergonzaron a Israel":
https://www.youtube.com/watch?v=2kJWo-RFYOQ
Texto en pantalla: "El Príncipe Rojo, el comandante a quien el Mossad persiguió durante años. Ali Hassan Salameh no era una figura oculta, sino una mente de seguridad que creó una batalla secreta... Se unió a Fatah a mediados de la década de 1960 y fue uno de sus primeros miembros del personal de seguridad. Rápidamente destacó por su sabiduría y capacidad organizativa, y se le confiaron misiones delicadas... Lideró las actividades de seguridad de la revolución fuera de Palestina y construyó una compleja red de defensa que avergonzó a Israel. Se convirtió en un objetivo central del Mossad, y su nombre encabezó las listas de asesinatos. [La entonces primera ministra israelí] Golda Meir dio la orden de eliminarlo, y la persecución tras él cruzó continentes... El 22 de enero de 1979, el Mossad lo asesinó en Beirut con un coche bomba. Su asesinato no puso fin a su presencia, sino que consolidó su estatus como una de las mentes más peligrosas de la revolución. Ali Hassan Salameh, comandante de seguridad y uno de los símbolos de la lucha oculta contra la ocupación (es decir, Israel)”.
PMW concluye:
“Incluso más de 54 años después, el partido gobernante de la Autoridad Palestina aún considera la masacre de los Juegos Olímpicos de Múnich como un legado digno de celebrar. Al destacar deliberadamente esta masacre justo antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, Fatah demuestra una vez más su orgullo por promover a los terroristas y el terrorismo”.
Leemos asiduamente los informes de Palestinian Media Watch, que traduce informes en los medios palestinos, convencidos- con razón, así lo creemos- que lo que dicen los palestinos en árabe, en su marco interno, es su verdad, no una pose de un discurso en inglés ante el extranjero. Es espeluznante ver el recurrente mensaje de odio, la educación de niños y jóvenes en la convicción que los judíos les robaron su tierra-aunque nunca tuvieron un Estado propio- y que de allí deriva su catástrofe.
Su tragedia es estar encabezados por líderes que nunca miraron hacia adelante y siempre se enfocaron no en su propio desarrollo sino en cómo hacerle problemas a Israel.
Sin ir más lejos, la OLP, o sea Organización para la Liberación de Palestina , fue fundada en enero de 1964. No había “territorios” que liberar. Gaza estaba en manos de Egipto y Cisjordania ocupada por Jordania. Era tres años y medio antes de la Guerra de los Seis Días en la que Israel conquistó esas tierras al repeler los ataques de Egipto y Jordania respectivamente. Lo que querían “liberar”, era de hecho lo que querían destruir: Israel. Fatah, no Hamas que aún no existía.
No, no sólo Hamas. También Al Fatah tiene mucho que cambiar.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(24 de Febrero de 2026)
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