El ataque de Israel y Estados Unidos a blancos del régimen de los Ayatollas en Irán ha desatado a nivel mundial-especialmente en Europa y América Latina- una serie de comentarios “preocupados” por la paz mundial, que resulta increíble no se hayan oído en absoluto en relación a la reciente represión asesina de las protestas ciudadanas, por parte de las fuerzas de seguridad del régimen.
Y por mejor voluntad que una tenga, es difícil pensar que esto refleja que simplemente no se entiende la situación. El trasfondo es otro: una actitud permisiva ante un régimen dictatorial teocrático que se presentó siempre como aliado de las izquierdas aunque es lo más retrógrado y reaccionario imaginable. Esto, sumado por cierto a lo automático de la crítica a Israel y Estados Unidos.
En el coro de los preocupados participaron estos días desde el Presidente de Gobierno español Pedro Sánchez hasta la ex Vicepresidenta Demócrata de Estados Unidos Kamala Harris, pasando por diversas figuras públicas y medios de comunicación, especialmente en Europa y América Latina . Y para nosotros, lógicamente, nos resulta especialmente lamentable que incluya también a figuras uruguayas.
Ha circulado bastante intensamente también un tuit de la Cancillería uruguaya que trata de mantener cierta equidistancia y condenar a todo el mundo, olvidando que cuando Israel ataca a un régimen que proclamó siempre que quiere eliminarlo y busca los medios para hacerlo, no hay lugar para la equidistancia . Uruguay siempre se vanaglorió de su principismo moral que le ganó respeto en la arena internacional, mucho más allá de lo que podría en principio inspirar su tamaño. Pues esa tradición debería haber colocado a Uruguay entre los que se horrorizaban por la violenta represión iraní de las protestas, por los homosexuales colgados en las plazas y las mujeres detenidas y torturadas, cuando no muertas, por llevar mal puesto el hijab. No entre los que saltan cuando Irán es atacado, aunque habría podido evitarlo si se hubiera desdicho de sus planes en el ámbito nuclear y misilístico que son una amenaza estratégica para Israel. El mencionar en tono crítico también la respuesta de Irán, no salva la situación. Israel ataca claramente blancos del régimen mientras Irán dispara hacia la población civil israelí.
Lamentablemente, también ha habido otros comentarios de figuras en posiciones destacadas, advirtiendo contra “la violencia y el uso de la fuerza” porque “generan inevitablemente la muerte de civiles”, y agregando que “los conflictos políticos deben resolverse por la vía pacífica”. El resumen: “El mundo parece ingresar en un escenario donde los más fuertes se imponen sobre el derecho. Ese no es el camino. Vamos mal”.
Podríamos criticar la ingenuidad que parecen irradiar esas palabras, tratándose de Irán, pero eso no es el tema. No hay ninguna ingenuidad sino un nuevo intento de hacer la vista gorda ante los crímenes del régimen de los Ayatollas, al que increíblemente defienden elementos de izquierda. ¿De qué vía pacífica se puede tratar con un régimen como el iraní, el único del mundo que llama a exterminar a un país miembro de la comunidad de naciones, Israel? Y que por supuesto, se arma de lo necesario para intentar lograrlo.
“Los fuertes se imponen sobre el Derecho”, dice este increíble comunicado. El mundo al revés. Fuertes sí, pero usando la fuerza para derrotar a un régimen asesino, responsable de la muerte de 32.000 de sus ciudadanos semanas atrás al reprimir violentamente las protestas. ¿Poner al Derecho como del lado iraní? Increíble que alguien piense que esa es la ecuación.
No menos grave que pronunciarse tan equivocadamente, es callar. Que callen todas las feministas y organizaciones de derechos humanos ante los crímenes de Irán y tampoco digan nada sobre los festejos de los iraníes que celebraron con razón la eliminación del líder supremo Ali Khamenai.
Todo esto es por supuesto una forma de hallar siempre en qué condenar a Israel. Pero es por sobre todo, una traición al pueblo de Irán.
Lo que , modestia aparte, avale nuestra lectura del tema , son las multitudes de exilados iraníes que festejaron en Londres la eliminación de Khamenai y el ataque a los Ayatllas y los gritos de alegría desde los balcones en Irán, al confirmarse que el mayor símbolo de su propio sufrimiento,había muerto.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(1 de Marzo de 2026)
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