Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Preocupación en Israel ante la nueva postura de Trump


Cuando el Primer Ministro de Israel Biniamin Netanyahu  aclara, tras contar sobre su nueva conversación telefónica con el Presidente de Estados Unidos Donald Trump, que “nosotros salvaguardaremos nuestros intereses en cualquier circunstancia”, está claro: hay preocupación en Israel por las últimas declaraciones presidenciales respecto a los  contactos diplomáticos entre Washington y Teherán.

“El Presidente Trump cree que existe la oportunidad de aprovechar los enormes logros que hemos alcanzado junto con las fuerzas armadas estadounidenses para alcanzar los objetivos de la guerra mediante un acuerdo, un acuerdo que salvaguardará nuestros intereses vitales”, dijo Netanyahu en un  mensje difundido  este lunes. Recalcó que “continuamos atacando tanto en Irán como en el Líbano”, aseguró que “estamos desmantelando el programa de misiles y el programa nuclear, y seguimos asestando duros golpes a Hezbolá” y hasta reveló que en los últimos días Israel eliminó a otros dos científicos nucleares.  El punto final de su comunicado: “Salvaguardaremos nuestros intereses vitales bajo cualquier circunstancia."

“Cualquier circunstancia” debe ser interpretado, al parecer, como una situación en la que Trump decida poner fin a la guerra por sus propias consideraciones, asegurando que ello fue posible gracias a buenos contactos diplomáticos con Irán, mientras en la práctica Irán no sólo continúa lanzando misiles hacia la población civil israelí, sino negando rotundamente haber negociado o aceptado nada de lo exigido por Trump.

Las nuevas declaraciones de Trump, que abrieron la puerta a una solución diplomática, tras haber extendido en cinco días  el ultimátum que había dado a Irán en relación al estrecho de Ormuz, preocuparon a Israel, dado que aquí hay plena convicción que Irán nunca interpretará una actitud de este tipo como digna de aplauso y confianza, sino como debilidad, que presentará como señal de su propia victoria. 

Evidentemente, todo esto puede quedar limitado a una mera especulación o intento que termine en la nada. Se aclarará en los p próximos días. El cronista político del portal Ynet y el periódico Yediot Ahronot Itamar Eichner, escribió que según dijo Trump a Netanyahu, “Estados Unidos insistirá en sus líneas rojas, muy similares a las de Israel: la retirada del uranio enriquecido de Irán, la detención del programa nuclear, el restablecimiento de la supervisión intrusiva de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica, la limitación del programa de misiles balísticos (los estadounidenses insisten en congelarlo durante cinco años), el cese de la financiación del terrorismo, entre otras”.

Si bien Trump ha actuado con gran firmeza durante la guerra en curso, Israel seguramente tiene presentes antecedentes que le preocupan, cuando el presidente tomó decisiones que abruptamente cambiaron el curso de los acontecimientos y dejaron a Israel solo lidiando con un problema aún no resuelto. Así fue cuando tras duros ataques a los hutíes en Yemen, anunció súbitamente que había llegado a un acuerdo y que esta milicia pro iraní ya no atacaría embarcaciones internacionales, aunque los hutíes siguieron lanzando misiles hacia Israel. Y algo similar fue en la  guerra de los doce días en junio pasado, cuando Trump anunció su fin, Irán lanzó misiles hacia Israel y al disponerse Israel a responder con un ataque en Teherán, el presidente prácticamente obligó a Israel a que ordene a 50 aviones de la Fuerza Aérea que estaban en vuelo hacia la capital iraní, a dar marcha atrás. 

Por ahora, formalmente, Trump insiste en la apertura del estrecho de Ormuz y en su control, pero los iraníes tienen sus propias exigencias: que Estados Unidos se comprometa a no atacarlos, que cierre sus bases en la zona y paguen una indemnización por los daños causados por los bombardeos. 

En Israel se estima que Irán no aceptará las condiciones de Trump, que considera rendición. Y la gran pregunta es si el presidente se mantendrá firme como hasta ahora por varias semanas más, o si decidirá de repente que la guerra debe terminar, proclamará victoria y presionará a Israel a no seguir atacando. Claro que esto no neutralizará todos los logros alcanzados ya en la guerra en términos del daño a fondo causado a todas las industrias militares de Irán, especialmente a todo su sistema de misiles. Pero dar por terminada la guerra en una situación en la que el uranio enriquecido aún está en Irán y permanecen algunos elementos sobre los que el régimen de los Ayatolas, que no da el brazo a torcer, puede intentar luego volver a empezar, no es un panorama alentador.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(23 de Marzo de 2026)

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