Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Sana envidia, como uruguaya, de las recientes decisiones de Argentina


Los últimos días nos hicieron sentir admiración por la osadía política del Presidente de Argentina Javier Milei en relación a Oriente Medio. Tomó algunas decisiones importantes y principistas, que por más que sus críticos presenten simplemente como producto de su apoyo a Israel, en realidad son ante todo pro argentinas. Hubiéramos querido que nuestro Uruguay haga lo mismo, por su dignidad. Y lo mínimo, habría sido que la Cancillería frene el atrevimiento del Embajador de Irán en Uruguay, que usó la cuenta de X de la Embajada iraní en Montevideo para publicar una crítica a Milei . 

Una de las grandes decisiones argentinas fue deportar a Thiago Ávila, un activista brasileño pro terrorismo, que pretendía entrar a Argentina a organizar una flotilla a Gaza. Este individuo, que anda ridículamente por el mundo envuelto en la kefía palestina lanzando diatribas contra Israel, tiene conocidos vínculos con la dictadura cubana, con la teocracia asesina iraní, la organización terrorista palestina Hamas y la organización terrorista iraní en Líbano Hezbolá, por lo cual no sorprendió en absoluto cuando viajó a Beirut a participar en el funeral de su jefe Hassan Nasrallah, afortunadamente eliminado por Israel meses atrás. 

Ya participó en una “flotilla humanitaria” para Gaza meses atrás, que evidentemente no tenía ningún plan de ayudar a los palestinos sino de hacer ruido en los medios y tratar de dejar mal a Israel.  Los temas realmente humanitarios no le preocupan, ya que no ha dicho ni una palabra contra el asesinato de más de 30.000 civiles iraníes por parte del régimen de los Ayatolas en enero-por dar sólo el ejemplo más reciente-, ni de repudio al uso de casas, escuelas y hospitales palestinos en Gaza como bases terroristas…y tanto más.

Pues Argentina no lo dejó ni entrar, lo retuvo en Aeroparque y lo expulsó. Lamentablemente, Uruguay no sólo lo dejó entrar sino que su central obrera, el PIT-CNT lo recibió con honores y aplausos anunciando otra ridícula flotilla a Gaza. Además de sentir vergüenza ajena por ver figuras del PIT-CNT envueltas en la kefía palestina y disfrazadas con los colores de la bandera palestina hablando de “genocidio” y pidiendo por “Palestina libre”, cuando no han pedido nunca “libre de Hamas” , uno podría preguntarse si no tienen nada mejor que hacer por la clase obrera en Uruguay. 

Conocí a mucha gente que se merece realmente el título de trabajador esforzado, de esos que lucharon toda una vida para mantener dignamente a sus familias. Entre otros, numerosos judíos que llegaron sin nada desde la Europa oscura del siglo pasado, se abrieron camino gracias a su esfuerzo y pudieron criar a sus hijos como gente de bien. Sin ir más lejos-y perdón por la mención personal-mi propio abuelo paterno Salomón, que llevaba una pesada carga sobre sus hombros para vender productos en barrios alejados, y que con su esfuerzo logró traer a mi abuela y sus tres hijos, entre ellos mi papá, al bendito Uruguay, para vivir mejor. Y tantos, tantos más…

Ver ahora a quienes dicen representar a los trabajadores uruguayos aplaudiendo a un pro terrorista, enfurece, pero más que nada, duele.

Y volvamos a Milei. Otra decisión que tomó estos días, concretamente el 31 de marzo,  fue declarar al  Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) como organización terrorista. Irán le respondió con una senda crítica y Milei volvió a tomar la decisión correcta, anunciando la expulsión del  Encargado de Negocios de Irán en Buenos Aires.

Claro está que declarar a las  Guardias Revolucionarias como organización terrorista es una medida que satisface a Israel, cuyo Canciller Gideon Saar la elogió, destacando la importancia del mensaje que esto transmite. Pero el propio comunicado del gobierno de la nación argentina deja en claro que la consideración no pasa por Israel sino por la propia Argentina, recordando ineludiblemente los dos atentados terroristas cometidos en 1992 y 1994 en Buenos Aires, por Irán y Hezbolá. 

Teherán tuvo el tupé de mentir oficialmente, como siempre, haciéndose la víctima y presentándose como paladín del Derecho Internacional que viola diariamente, amenazando además a  Buenos Aires que la decisión de Milei “dañará las relaciones bilaterales”. 

La Cancillería argentina  anunció luego la expulsión y declaración de “persona non grata” del encargado de negocios de la embajada de Irán.

Nos importa lo que pasa entre Argentina, un país clave de América Latina, e Irán, que bajo el dominio del régimen de los Ayatolas ha lanzado tentáculos numerosos a América Latina, también a Uruguay, tal cual denunció años atrás el entonces fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman, asesinado en su departamento en Buenos Aires por todo lo que había descubierto.  Pero nos preocupa especialmente que Uruguay no haga nada –al menos no públicamente- para poner las cosas en su lugar. No podemos abrir juicio sobre lo que se hace, si es que se hace, detrás de las bambalinas y a nivel de Inteligencia, porque lo desconocemos. Ojalá que se esté haciendo, y mucho. Pero una de las dimensiones claras de la política exterior es lo que se dice públicamente. Y lo mínimo que la Cancillería uruguaya debería haber hecho era llamar al orden al embajador iraní en Montevideo y aclararle que es inaceptable que desde su sede se haya publicado un comunicado contra el Presidente argentino.

Destacadas figuras de la política uruguaya se manifestaron al respecto denunciando lo sucedido.

Uno de ellos fue el Senador Javier García del Partido Nacional.

 

Además, García dijo a Montevideo Portal que el episodio “no puede pasar desapercibido” para el gobierno y no descartó citar al Senado al ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin para que haga aclaraciones al respecto, si es que se publica un rechazo de la actitud de Teherán.

También el ex Canciller Omar Paganini se manifestó sobre el tema en forma contundente.

 

Por su parte, el Senador por el Partido Colorado Pedro Bordaberry publicó en la red social X que “la embajada iraní en Uruguay goza de inmunidades y privilegios para ejercer sus funciones diplomáticas bilaterales con Uruguay. Para nada más” y agregó que “la Cancillería uruguaya debe recordárselo”. En su tuit arrobó al Canciller Mario Lubetkin.

Es bien sabido que en numerosos temas, la tendencia es a juzgar una opinión o acción con el lente ideológico y afirmar que se hizo tal o tal cosa porque uno está de tal o tal lado del espectro político, o que se dejó de hacer porque se está del otro. Pero hay temas, como la protección de tu país del terrorismo y la defensa de su dignidad, que deben cruzar cualquier frontera política e ideológica. Y cuando del régimen de los Ayatolas se trata, pues poner las líneas rojas bien claras es esencial.

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(3 de Abril de 2026)

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