“Esta noche morirá una civilización”, escribió el Presidente Donald Trump en su cuenta en la red social Truth en el marco del terminante ultimátum que dio a Irán, exigiendo que abra el Estrecho de Ormuz y aclarando que de lo contrario, llegaría el infierno el país y él destruiría todos los puentes y centrales energéticas del país. Y el mundo –por decirlo en términos generales-puso el grito en el cielo.
Se criticó duramente a Trump, sea por su estilo avasallante y a menudo grosero, y otros por creer que realmente tenía pensado exterminar a Irán, aunque está claro que se refería al fin del régimen de los Ayatolas, no de Irán.
Pues que Trump habla a menudo de más y feo, está claro. Que su retórica es desagradable y problemática, es indudable. Que toda su forma de manejar los asuntos de Estado y del mundo no parece propia de la gran superpotencia mundial, también.
Pero si se concreta lo que circula en las últimas horas, que parecería haber un acuerdo detrás de las bambalinas para un alto el fuego de dos semanas, quizás quede demostrado que su estilo desenfrenado tuvo éxito .
Pero más allá de ello, me parece importante ver también la otra cara de la moneda.
Mucho más importante que su duro posteo en el marco de su amenaza a Irán, es el hecho que Irán sea el único país del mundo que amenaza con borrar a otro país, Israel, de la faz de la Tierra.
Mucho peor que palabras inadecuadas de Trump- que de todos modos escribió mientras intentaba negociar con Irán-son las acciones de Irán y su régimen terrorista, que lanza misiles sin cesar hacia la ciudadanía israelí, masacra a sus propios ciudadanos y trata de asesinar a la población israelí con misiles balísticos de municiones racimo ilegales. Eso es muchísimo peor que poner locuras en las redes.
También haber creado una red de organizaciones terroristas asesinas para enloquecer a Israel, un anillo de fuego alrededor de Israel. Y dedicar fortuna a sus aliados armados en lugar de preocuparse por las necesidades de su pueblo.
Trump, con su estilo tan poco común, por decirlo delicadamente, fue de armas tomar aunque siempre recalcó que prefiere las soluciones diplomáticas.
Al parecer, entendió que con Irán y el Islam radical en general, no se anda con vueltas.
Tuvo una gran osadía para enfrentar a un régimen enemigo de la civiliización , que nadie tuvo jamás.
Mientras Europa en su mayoría, especialmente Francia y Gran Bretaña- además de España por cierto- actúa como seguidora de Chamberlain, Trump dijo “no va más”.
Al parecer, se necesita a un “loco” en la Casa Blanca para enfrentarse a los Ayatolas asesinos de Irán.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(7 de Abril de 2026)
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