Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Los logros de Israel en la guerra han sido claves, aunque mucho restaba por hacer


 

En Israel se percibe el alto el fuego con Irán declarado el martes por la noche por el Presidente Trump como un paso prematuro que puede ser utilizado negativamente por el régimen iraní, sin que haya transado aún en ninguno de los puntos centrales que eran los declarados objetivos de la guerra. La Fuerza Aérea necesitaba unas semanas más para profundizar el daño a los distintos blancos del régimen.

Sin embargo, sería un craso error presentarlo-como quiere Irán- como señal de derrota. Por más victorioso que se declare Irán, por más manifestaciones que haya organizado en su favor para “celebrar”, el daño que le infligieron Israel y Estados Unidos no tiene precedentes.

En primer término, cabe recordar que contrariamente a lo que proclamaba durante semanas, Irán aceptó un alto el fuego temporario y no el fin total de la guerra. Aunque desde Irán se publican declaraciones de fuentes iraníes diciendo que “romperemos el acuerdo si otros no lo respetan”, lo plantean sobre bases que no fueron las planteadas, para presionar pero sabiendo qué es lo que realmente se hizo.

El destacado comentarista de asuntos árabes del canal de televisión israelí N12 Ehud Yaari, recalcó en el noticiero central de la noche de este miércoles, que “el fin de las guerras nunca se da de modo ideal y óptimo” y que de todos modos “Irán ha sido golpeado suficientemente fuerte como para que ahora entienda que debe negociar bien”.

Cabe recalcar que el alto el fuego es sólo el paso previo al comienzo de negociaciones en las que se debe buscar un acuerdo .Ahora es el turno de los políticos y diplomáticos, que deberán abordar los puntos críticos que se necesita resolver: garantizar que Irán no pueda enriquecer uranio, que el ya enriquecido sea sacado de Irán y que no se levanten las sanciones ya que eso daría a Irán gran cantidad de dinero para tratar de recuperar lo perdido.

Mientras tanto, Estados Unidos no se va de la región. Y del lado israelí, alerta máxima ante cualquier violación del alto el fuego a la que se respondería de inmediato. 

Israel y Estados Unidos han causado una gigantesca destrucción a todo nivel de las estructuras y servicios del régimen de los Ayatolas. Tiene aún no pocos misiles y lanzadores escondidos y en Israel se ha sentido en carne propia la capacidad que aún preservan de disparar, pero no sólo perdieron mucho de lo que tenían para lanzar sino que también de los diversos elementos que son claves para que pueda fabricar nuevos misiles. Ha perdido su Marina, su Fuerza Aérea, la mayor parte de su defensa anti aérea, el 85% de su industria siderúrgica-clave por cierto para lo militar- , gran parte de su industria petroquímica y mucho más. También de sus aparatos de seguridad y aparatos de represión. Y es imposible olvidar la eliminación de la mayor parte de su liderazgo incluyendo el líder supremo Ali Khamenai y de miles de miembros de distintos brazos del régimen. Asimismo, infraestructuras  que servían a sus fines militares, como vías férreas y puentes. Y mucho más.

Es imposible minimizar todo esto.

Pero esto no echa por la borda el sabor amargo que ha dejado el cese de fuego en Israel.

Porque se considera que no se debería haber aprobado ahora.

Porque se percibe el alto el fuego como una decisión impuesta por Trump a Netanyahu, que no osa contradecirlo. Ojalá sea cierto lo que dijo el Primer Ministro, que todo fue coordinado entre ambos. Resulta un tanto difícil verlo así, dado que se sabe que Israel quería tener la oportunidad de seguir atacando blancos del régimen.

Y porque al parecer no se confía en que Trump realmente reanude la guerra si no logra un buen acuerdo con Irán que ponga fin a todas las amenazas  desde su territorio. Si tras sus sendos ultimátums aceptó el alto el fuego por tan poco, la promesa de abrir el estrecho de Ormuz, sin garantías siquiera de que eso se cumpla, el cuadro no es realmente alentador.

 

Por otra parte, tiene que estar claro que la guerra, que ha entrado ahora en un impasse, ha enseñado a los países árabes del Golfo, dónde están los enemigos y en quién se puede confiar. Irán, se portó como un enemigo lleno de odio. Nunca fue cierto que atacó sólo bases norteamericanas en sus territorios . Sus misiles impactaron en blancos civiles , aterrorizando a varios países de la zona. Siempre compartieron la percepción israelí de Irán como un peligro regional, pero esta vez, lo sintieron en carne propia.

Esto puede ser la base de un cambio para bien en la región, con alianzas que conduzcan a más acuerdos de paz entre Israel y sus vecinos árabes.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(8 de Abril de 2026)

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