Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

En Iom HaShoá comienzan los días nacionales, que terminan en Iom Haatzmaut


No tengo claro quién acuñó la expresión, pero es certera y significativa, combinando-como tantas otras cosas en la vivencia judía-, el dolor con la alegría y un gran orgullo: los “días nacionales”. Comienzan este lunes de noche con Iom Hashoá, el día recordatorio del Holocausto, la mayor hecatombe del pueblo judío, continuarán en unos pocos días  con Iom HaZikaron, el día recordatorio de los caídos en combate y las víctimas del terrorismo que se conmemora el lunes de noche y el martes hasta el anochecer, cuando se dará paso a la máxima alegría a nivel nacional, Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia.

Probablemente haya muchos israelíes que se conectan mucho más profundamente con Iom HaZikaron que con Iom HaShoa, porque es parte de su vida hoy, por todos los caídos que conocieron personalmente en guerras que se sigue sintiendo. Al respecto recuerdo un pensamiento que compartió años atrás en una entrevista radial el rabino Shai Piron: "A todos nos duele terriblemente Iom HaZikaron. Señala el precio que se paga para poder tener un Estado nuestro al que hay que defender. Al mismo tiempo, recordemos que Iom HaShoá es el precio que pagó el pueblo judío por no tener su país".

Hay muchos símbolos en cada una de las fechas. Uno de los más singulares en Iom HaShoá, es lo que vivió Aliza Landau, cuyo testimonio es requerido todos los años en diversos marcos, tanto del ejército como civiles.

 

Tenemos el privilegio de conocer personalmente a Aliza por un cercano vínculo familiar, y nos consta cómo combina la memoria de los suyos asesinados cuando ella era sólo una niña, con el empuje por seguir viviendo con sentido. Recordamos en especial su  impactante testimonio del año pasado  nada menos que en la Plaza de los Secuestrados en Tel Aviv, absolutamente repleta de gente, cuando aún se luchaba por la liberación de 56 secuestrados que estaban en manos de los terroristas en Gaza.

 

Aliza en la Plaza de los Secuestrados el año pasado

 

Aliza a los 6 años quedó viva milagrosamente tras caer en una fosa de la muerte porque estaba abrazada de la pierna de su padre, que había sido alcanzado  por las balas de los nazis.

“No te preocupes, no te dolerá”, le había dicho minutos antes su  padre al borde de la fosa, tratando de calmarla. Y tras el silencio de la muerte que la rodeaba, pensó “papá tenía razón, no me dolió”, antes de entender que a ella no le habían tocado las balas. Recién después entendió que estaba viva. Y a su corta edad, tenía claro que no debía moverse ni emitir sonido alguno. Recién bastante después, cuando todos los nazis se habían ido del lugar, se movió y logró salir de la fosa.

Consiguió salvarse, reunirse con su madre a la que creía muerta  y llegar en 1947 a la tierra de Israel, que poco después celebró la declaración de independencia del Estado judío.

Una independencia que tiene mucho por festejar y también mucho dolor a cuestas. Y desde el 7 de octubre del 2023, es difícil hallar las palabras para describir las múltiples dimensiones de ese dolor, las tragedias, la ira, la angustia y preocupación. Fechas solemnes, pegadas, todas juntas, de la tristeza a la celebración, porque son parte de la historia de la lucha de Israel. Y este año, nuevamente en guerra…contra los nuevos nazis. No se puede llamar de otra forma al régimen de los Ayatolas que proclama claramente que su deseo es borrar a Israel de la faz de la Tierra.

“El Estado de Israel no es una compensación por la Shoá”, dijo años atrás el entonces Presidente Reuven Rivlin, con mucha razón. “Porque el pueblo de Israel no nació en Auschwitz”. Lo afirmaba en forma contundente también el gran investigador de la historia de la Shoá Profesor  Yehuda Bauer, ya fallecido.

Aliza y tantos otros como ella, después de vivir lo peor, llegaron a la tierra de sus antepasados y celebraron la creación de Israel. “Cumplí con lo que me pidió mi padre”, contó Aliza en distintos programas a los que fue invitada. Y en la plaza.  “Formé nuevamente una familia, con mi esposo Yosi, tuvimos hijos y nietos.  Y aquí estoy”.

Uno de los nietos de Aliza es Adam. Y su esposa es Liat Jerozolimski, la hija de mi hermano Ariel. Es por eso que en la familia tenemos el privilegio de conocer a Aliza Landau personalmente, de haber compartido con ella cenas de Shabat y otros eventos familiares. De ver de cerca su entereza y apego a la vida, así como la responsabilidad por cuidarse en la época de la pandemia, sin querer jamás ser una carga para nadie.

El año pasado, envuelta en la bandera de Israel, Liat, mi adorada sobrina, hizo nuevamente la Marcha por la Vida, llevando también el broche de la lucha por los secuestrados. Casi al mismo tiempo, Aliza, abuela de su esposo, estaba preparándose para salir hacia la Plaza de los Secuestrados. Años atrás, ambas viajaron juntas a Auschwitz-Birkenau.

Aliza tuvo suerte al quedar viva en medio de los muertos. Pero eso no basta. Empujó hacia adelante y decidió que sigue viviendo. Y el año pasado, Iom HaShoá 2025, desde la ceremonia de la Marcha por la Vida en Birkenau, Eli Sharabi, sobreviviente del cautiverio de Hamas, liberado dos meses y medio antes tras casi 500 días en los túneles terroristas, envuelto con la bandera de Israel , recordando a su esposa y dos hijas asesinadas en su casa en el kibutz Beerí, afirmaba que el pueblo judío no se rinde. Tampoco él . Y que él seguiría luchando para recuperar el cuerpo de su hermano Iosi asesinado en Gaza, y para el regreso de todos, lo cual desde entonces, con combinación de alivio y dolor, se concretó. Y aunque era notorio que se contenía para no llorar, aseguró que él no pierde el optimismo, que apuesta a la vida y a seguir adelante. “Los enemigos no podrán con nosotros”, aseguró Eli, que al aparecer ante las pantallas el día de su liberación, muchos dijeron “parece salido de Auschwitz”.

Y hay mucho por lo que luchar, a nivel personal y nacional. A pesar de las catastróficas fallas del Estado el 7 de octubre que hicieron posible el horror, del hecho que civiles clamaban por ayuda y nadie llegó durante horas, el pueblo judío en su tierra milenaria no está desamparado. Ese horror no tiene perdón, pero Israel se levantó de esas horas oscuras para luchar. 

Es que “Nunca más” es hoy. 

Am Israel Jai

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(13 de Abril de 2026)

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