Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

La paz entre Israel y Líbano, sería la mejor respuesta a Irán y Hezbolá


Como sabrán quienes me siguen y leen mis comentarios y notas,  hace bastante que me embarga un gran escepticismo.  No veo ni el alto el fuego con Irán ni la probabilidad de alto el fuego con Hezbolá como una buena noticia porque unos y otros aún quieren eliminar a Israel y causarle el mayor daño posible. Y ni que hablar del hecho que Hezbolá continúa lanzando misiles absolutamente todos los días hacia la población civil israelí, muchas veces por día. No sirve un alto el fuego que permita a los terroristas-tanto el régimen iraní como su proxy Hezbolá- tener tiempo para  reorganizarse y sea de hecho sólo el comienzo de la cuenta regresiva hasta el próximo enfrentamiento. 

Pero cuando una ministra del gabinete israelí confirmó este jueves en una entrevista radial lo que dijo anoche Trump, que el Primer Ministro Netanyahu hablará hoy por teléfono con el Presidente de Líbano George Aoun, me alegré.

 

Hace unos días, tomé con pinzas y serias reservas el comienzo de las negociaciones directas entre ambos países en Washington, porque Hezbolá sigue atacando Israel , no acepta el desarme y más que nada porque el gobierno de Beirut no ha hecho lo necesario para frenarlo y desarmarlo, pero sentí que negociar siempre es bueno. Y cuando se confirmó lo de la llamada, pensé que quizás sí, quizás esta vez funciona, quizás se logra tal presión sobre Hezbolá que la victoria frente a esta organización terrorista iraní se alcance precisamente a través de lo que más miedo le da, la paz. 

Las voces en Líbano contra Hezbolá han ido claramente en aumento, porque no es secreto que cuando Israel responde a los ataques, aún si sus blancos son sólo Hezbolá, es ineludible que la población sufra. Inclusive si se lograra garantizar que no hay civiles muertos o heridos, el solo hecho de evacuar sus casas respondiendo a las indicaciones de Israel, que avisa antes para operar en las aldeas contra Hezbolá, ya es sufrimiento para la población,. El problema es que esas voces contra Hezbolá no han sido suficientes y lo que se necesita es que el gobierno libanés actúe, que el ejército desarme a los terroristas  y garanticen que dejen de atacar al vecino del sur.

Hace unos días, un terrorista de Hezbolá reveló en una entrevista poco común a una cadena norteamericana que la organización mostró al ejército libanés depósitos viejos de armas ya en desuso y en general ya rotas, que no les servían. Eso es lo que les entregó, mientras los verdaderos misiles, en enormes cantidades, continúan escondidos. ¿Acaso el ejército no se da cuenta de la trampa? Imposible.

Por eso, cualquier avance debe ir de la mano de medidas concretas contra Hezbolá.

El logro de la paz, que siempre es lo ideal, debe servir ante todo a la seguridad de Israel. Ni un soldado israelí estaría hoy en territorio libanés de no ser por los ataques de Hezbolá que trata de frenar, Y si se logra esa paz, no tengo dudas: sería una bendición tanto para Israel como para Líbano, al que la OLP en los años 70 y comienzos de los 80 del siglo pasado, y Hezbolá desde 1982, usan como base terrorista contra Israel. Ojalá. Ojalá. Recemos, sin dejar de tener la mirada claramente puesta en la alerta constante.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(16 de Abril de 2026)

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