Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Llega el día más triste y solemne en la vida del Estado de Israel


 

Toda nación tiene sus fechas solemnes y aniversarios alegres que celebrar. En el Estado de Israel no hay duda ninguna: el día más triste del calendario es Iom Hazikaron, el Día recordatorio de los caídos en combate y las víctimas del terrorismo. Y el más alegre es Iom Haatzmaut, el Día de la Independencia, que este año celebra 78 desde la fundación del Estado el 14 de mayo de 1948.

 

 

Muy simbólicamente y para destacar precisamente el precio que hubo que pagar por la independencia y el que se sigue pagando para vivir en el Estado judío, se conmemora Iom HaZikaron inmediatamente antes de los festejos de Iom Haatzmaut. No todos logran lidiar con esta inmediatez. Eso es notorio muy especialmente entre las familias en cuyo seno se vivió lo peor al caer uno de los hijos, el esposo, el padre, lo cual dejó a quienes siguen vivos luego de su muerte lidiando con el doble desafío de seguir viviendo honrando su sacrificio y su memoria y al mismo tiempo con la sensación de vacío que nunca se podrá llenar.

 

Especialmente doloroso, a nivel nacional, es que las cifras que resumen el significado del día recordatorio, siguen creciendo. Cada año cambian. Es más: el Ministerio de Defensa de Israel publica los números varios días antes de la fecha, pero este año, también después de  publicados hubo que actualizarlos, por la caída de combatientes en el sur del Líbano, a los que se sumaron dos soldados que murieron en servicio, aunque no en circunstancias relacionadas a operativos de combate.

El cómputo de caídos no se hace desde la fundación de Israel como Estado independiente, sino desde 1860, tomado como hito, por la perpetración de atentados terroristas contra judíos residentes en la tierra de Israel que en aquel momento era parte del imperio Otomano. 

Estos son los números: 

 

Desde 1860 hasta ahora, cayeron 25.648 combatientes en la defensa de la tierra y el pueblo. Desde 1948, se trata de soldados en las Fuerzas de Defensa de Israel.

 

Desde Iom HaZikaron del año pasado, se agregaron 174 caídos a la cifra de caídos y otros 54 soldados lisiados que fallecieron a raíz de su condición y en el transcurso del último año fueron reconocidos como caídos en el marco de las guerras de Israel.

 

Un manto de tristeza envuelve al país. Este lunes de mañana ya comenzaron las ceremonias conmemorativas en diferentes partes de Israel. En la Cancillería recordaron a los diplomáticos asesinados en servicio por terroristas, la Policía realizó sus actos y en todos los cementerios militares de Israel soldados colocaron pequeñas banderas en cada una de las tumbas , para honrar la memoria de todos los caídos.

Sus historias se publican y llenan las páginas de los diarios y la pantalla de televisión en los distintos canales, así como los puntos del dial. 

Los padres cuentan sobre los niños que eran sus hijos antes de convertirse en héroes…pero ellos querían verlos crecer con normalidad, convertirse en padres y casar a sus hijos, no contar sobre héroes muertos.

Mujeres jóvenes que quedaron solas con hijos, a veces en edades en las que es un desafío garantizar que recuerden al padre que los amaba pero que la última vez que salió, no cumplió con su promesa de volver.

Hijos que crecerán a la luz de sus padres pero también a la sombra del recuerdo que ya nunca podrá esperar reencuentros.

Y  están las víctimas del terrorismo, los civiles que murieron quemados en ómnibus convertidos en bolas de fuego por terroristas suicidas, los sorprendidos por monstruos con cuchillo en mano que alegaron servir a una causa cuando en realidad lo único que querían era asesinar judíos. 

Y todo cobró una dimensión especial desde el 7 de octubre, el peor día en la vida de Israel. No sólo porque en pocas horas se agregaron cerca de 1200 nombres a la nómina de duelo, la mayoría civiles y también soldados, sino por las formas, el horror, la sorpresa, el espanto…y el hecho que eso jamás debería haber podido pasar existiendo Israel como Estado soberano e independiente.

En la ceremonia alternativa de Iom HaZikaron que llevó a cabo el sábado de noche el así llamado Consejo de Octubre-formado por padres de víctimas tanto combatientes como civiles de ese ataque terrorista- Eyal Eshel, el padre de Roni, una de las jóvenes soldadas asesinada en el puesto de observación Najal Oz, se dirigió a las autoridades. En presencia de miles y miles de israelíes, entre los cuales también había sin duda ninguna gente que había votado por el gobierno actual, gritó , teniendo seguramente el recuerdo de su hija en su corazón: “Yo me pregunto. ¿Por qué ustedes todavía están aquí? ¿Cómo puede ser que todavía no se fueron?”.

El dolor por los caídos y asesinados no puede ser mitigado por nada. Pero es agravado por la impotencia que siente gran parte de Israel al ver que nadie se ha hecho responsable de aquel horror, que el gobierno sigue esquivando la formación de una comisión oficial de investigación, y el Primer Ministro aún no ha dicho: “Yo estaba al frente, yo tengo que dar explicaciones”.

Y más  allá de las cuentas internas que la ciudadanía debe resolver, nos parece claro que este dolor siempre presente, desde 1948 hasta hoy, se habría ahorrado si los vecinos árabes de Israel hubieran optado por una vida en paz y convivencia fructífera, en lugar de abocarse a tratar de eliminar al único estado judío del mundo. Si el Islam radical, sea sunita como Hamas o chiita como Irán y Hezbolá, optara por la vida y no por la muerte.

Esos valores no cambian. Tampoco Israel debe cambiar los suyos, así que seguramente habrá que seguir luchando.

Bendita sea la memoria de todos los caídos.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(20 de Abril de 2026)

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