Falta ya menos de medio año para las elecciones en Israel y a nadie sorprende que los ánimos estén caldeados. Junto a la fiesta de democracia –no es una mera frase- que se manifiesta en la creación de nuevos partidos, fusiones entre algunos y retiradas de otros, está la mala intención. Los que demonizan, ensucian, mienten y para colmo lo hacen a expensas del dolor de muchos ciudadanos.
Nos referimos a las nuevas declaraciones del ministro de Finanzas de Israel Betzalel Smotrich, jefe del partido “El Sionismo Religioso”, quien en una entrevista radial dijo literalmente que “un gobierno con (el diputado árabe israelí) Mansur Abbas, es peor que la masacre del 7 de octubre” cuyo cruento saldo ya asciende a más de 2100 muertos, ya que 1200 fueron asesinados en el ataque terrorista y otros 900 soldados cayeron en la guerra que se libra desde entonces.
Expliquemos: Mansur Abbas es el jefe del partido árabe israelí Ráam, que en el 2021 se sumó a la coalición del gobierno de cambio opuesto a Netanyahu, formado por los partidos opositores de Naftali Bennett y Yair Lapid. Evidentemente no es sionista, pero dijo absolutamente todo lo que se puede y debe esperar de una figura árabe israelí para que merezca respeto de la ciudadanía toda, tanto en términos de condena al terrorismo como de reconocimiento de Israel como Estado judío. A pesar de ello Smotrich lo presenta como sinónimo de Hamas, porque es árabe. Y porque ahora le viene bien ensuciar a Bennett y Lapid que días atrás anunciaron nuevamente su unión en el marco del partido “Beiájad” (Juntos) encabezado por Bennett.
Naftali Bennett dijo que claro que trabajará para atender las necesidades de la minoría árabe, que es más del 20% de la población nacional, pero que considera que después del horror del 7 de octubre, el gobierno debe estar formado únicamente por partidos sionistas.
A Smotrich eso no le interesa. El decidió ensuciar y no tuvo reparos en hacerlo manchando la memoria de todos los muertos, de las víctimas de la masacre y de los soldados caídos, muchos de ellos religiosos como él. Y ni que hablar de todos aquellos que arriesgaron sus vidas para salvar gente en los kibutzim del sur, aunque venían de sectores distintos, de comunidades religiosas y de posturas diferentes políticamente opuestas. Cayeron por la unidad del pueblo de Israel, por el respeto a la vida, honrando valores que Smotrich se ve que no entiende.
Claro que dijo que no lo entendieron y que lo que explicó fue que entrar a un gobierno con Abbas, que según él sería pro Hamas-lo cual no es cierto en absoluto- sería un craso error producto de una decisión premeditada, pensada, no una falla accidental, mientras que el horror del 7 de octubre, fue una falla “práctica”.
Declaraciones vergonzosas como las de este individuo, son producto de un gobierno que en dos años y medio no formó una comisión investigadora de los hechos. Que trata de borrar la palabra “masacre” del lenguaje oficial de “los eventos del 7 de octubre”, para minimizar su responsabilidad. Es un gobierno que aún no ha dicho “somos responsables porque estábamos al frente”.Un gobierno que ve en todos, en la cúpula de seguridad y hasta en los Jueces Supremos los responsables, menos en sí mismos.
Este punto debe ser uno de los principales en los que piense la ciudadanía cuando vaya dentro de menos de medio año a colocar su voto en las urnas.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(5 de Mayo de 2026)
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