Especialistas advierten sobre los riesgos del memorando de Trump para Israel
Las recientes filtraciones sobre el nuevo memorando nuclear entre EE. UU. e Irán han encendido las alarmas, evidenciando un grave retroceso estratégico para Israel. A pesar de que el texto oficial aún no es público, analistas y expertos militares coinciden en que las condiciones pactadas por el gobierno de Donald Trump debilitan la posición israelí y dejan al país solo ante la amenaza iraní.
Si bien se trata en realidad no de un acuerdo definitivo sino de un memorando que sirve de base para una negociación de 60 días sobre el tema nuclear —el punto clave por el que se lanzó la guerra el 28 de febrero—, no hay elementos para pensar que en ese lapso Irán aceptará flexibilizar sus posturas. Ni tampoco para creer que después de firmar un documento, que sin duda el Presidente Trump presentará como “victoria”, se va a permitir dar marcha atrás y decir “nos equivocamos”.
De lo que se sabe por ahora, la firma del memorando permitirá la apertura del estrecho de Ormuz —aunque Irán sigue diciendo que cobrará por el pasaje por sus aguas, en su tono desafiante de siempre—, no soluciona el tema nuclear y no trata siquiera la amenaza de los misiles balísticos. Para colmo, vincula el “fin de la guerra” con el tema libanés, lo que puede atar las manos a Israel en su guerra contra la organización terrorista Hezbolá.
En el programa “Pgosh eth HaItonut” (“Encuentro con la prensa”) del canal de TV israelí N12, la analista diplomática Dana Weiss comentó que uno de los principales problemas del acuerdo es que Israel fue dejado de lado en su elaboración y eso lo ven todos los gobernantes árabes de la región, lo cual tiene un efecto muy nocivo sobre la forma en que se ve a Israel.
“La situación estratégica de Israel hoy es mucho peor que antes de la guerra, y por lo tanto, hay motivos para preocuparse”, comentó. Dana Weiss se refirió a la actitud general de Trump y cómo incide en la imagen de Israel, un elemento que debe ser tomado en cuenta cuando uno piensa en cómo ven a Israel tanto sus vecinos en paz como sus enemigos. “El activo estratégico del Estado de Israel, el respaldo estadounidense, Trump, quien se suponía que era el multiplicador de poder de Israel, simplemente nos abandonó”.
Para tratar el tema a fondo, habían sido invitados al estudio dos grandes analistas, ambos Generales retirados de las Fuerzas de Defensa de Israel: Amos Yadlin (que fue jefe del servicio de Inteligencia) y Giora Eiland, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional. Giora Eiland, que suele ver aristas positivas en muchas situaciones en las que otros ven solo motivos de preocupación, comentó que “ni siquiera yo lograré ver algo optimista aquí”. Recordó el desarrollo de las negociaciones entre Irán y EE. UU. antes de la guerra que comenzó a fin de febrero y cómo no se avanzó desde entonces. “Ahora, volvemos al mismo punto: Irán, por muchas razones que no se han dilucidado, se siente mucho más fuerte, Estados Unidos mucho más débil, e Israel, cuyo ejército se proyecta desde la perspectiva estadounidense, es aún más débil y limitado. Por lo tanto, el acuerdo es problemático”.
La ya mencionada Dana Weiss señaló además que ahora, la amenaza de la opción militar desaparece y eso influye seriamente en el margen de maniobra de Irán, que de todos modos se siente ganador. El General (retirado) Amos Yadlin concuerda plenamente. “La amenaza militar creíble era algo que les veníamos pidiendo a los estadounidenses desde hace muchísimos años. Incluso los escuché pedírselo y exigírselo en diversos foros. Y ahora, lo que sucedió, tras una campaña militar muy exitosa, en lugar de ser un golpe aún más duro, una victoria significativa en el ámbito militar, en el ámbito político y estratégico los iraníes realizaron dos movimientos que neutralizaron la acción militar: el cierre de Ormuz y la toma de los países del Golfo Pérsico como rehenes en el tema energético”.
Yadlin deja una pequeña rendija hacia la esperanza —sin usar ese término— al recordar que lo que se firma no es el acuerdo sino solo el memorando, un marco. Pero nada vaticina que pueda convertirse luego en un acuerdo definitivo que sirva de sólida defensa de los puntos principales por los que se lanzó la guerra. “El Presidente se quebró primero, no hay duda”, recalcó.
“Y bien se dice que los iraníes nunca pierden una negociación, que es lo que habrá que hacer sobre el tema nuclear”. A ello se agregan los testimonios desde el terreno sobre diferentes pasos que está dando Irán para hacer imposible la llegada al uranio y para destruir instalaciones de misiles.
Beni Sabti, experto en temática iraní, israelí nacido en Irán, investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel (INSS), aseguró en este mismo programa, en base a lo que sigue sobre la situación en Irán en las redes sociales y los medios iraníes, que “se contienen para no salir a celebrar con júbilo, como si fuera una fiesta”. De fondo está la convicción de Irán de que son los ganadores de la guerra. “Incluso intentan endurecer sus posturas. El periódico Kayhan, por ejemplo, que sirve al líder, tanto al viejo como al nuevo, dice por qué Irán no debe renunciar al estrecho de Ormuz”, contó Sabti. Agregó que otras figuras de la élite iraní dicen que no hay que hablar siquiera con Estados Unidos.
Un ejemplo concreto de cómo la actitud de Trump fue clave para convencer a Irán de que lograron imponerse apareció en las propias redes sociales iraníes, tal cual lo contó Beni Sabti. “En las últimas horas, han estado publicando constantemente el retuit que Trump hizo de las palabras del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, que tal vez firmen mañana, y que fue realmente difícil llegar a este punto, y están diciendo constantemente en el blog: miren a nuestro Canciller, el presidente estadounidense le retuitea lo que escribe mientras que al príncipe heredero iraní Pahlavi ni siquiera le dieron un 'me gusta'. Y eso es exactamente lo que pasó aquí. Se siente que el presidente Trump no apoyó realmente la protesta iraní”.
El problema central es que Trump, el presidente con el que se llegó a esta situación, es el mismo que tomará las decisiones respecto a lo que se negocie durante 60 días sobre el tema nuclear. “Si lo verdadero es lo que difunde el canciller iraní Abbas Araghchi, uno de cuyos puntos es que el uranio no sale de Irán, pues esto es peor aún que el acuerdo JCPOA del 2015, que Trump abandonó y tanto criticó”.
En medio de la evidente y justificada preocupación, aún hay no pocas interrogantes. Lo peor es la clara sensación de que no hay una verdadera luz en el horizonte que ayude a hallar respuestas que iluminen. Si las cosas son como se vislumbran hoy, quedará confirmado por enésima vez, aunque no se olviden muchas cosas buenas que hizo Trump por Israel, que finalmente Israel puede depender solo de sí mismo para garantizar su seguridad.
Y debe estar claro: probablemente tenga que hacerlo por más que Trump declare que ganó la guerra y derrotó a Irán.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(13 de Junio de 2026)
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