Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Defender a Pilar Rahola es defender la libertad frente a la censura


La Fiscalía de Barcelona presentó una denuncia penal contra la renombrada periodista, escritora y expolítica catalana Pilar Rahola, acusándola de ser “agente mediático del genocidio” por su defensa del Estado de Jerusalem.

Pilar Rahola (Foto de Instagram)

 

Es tan increíble que alguien conciba siquiera una medida de este tipo contra una figura cuya única arma es la palabra, que habrá seguramente quien diga “no hagamos caso, que hablen a la pared”. Pero no es una broma, porque lo que se halla detrás de este paso es algo sumamente peligroso: es el deseo de callar a quien habla en favor de Israel, de amedrentar, asustar, silenciar, amenazar a quien osa ir contra la corriente central de la opinión pública mundial tomada hoy por la ignorancia y la desinformación y cabe suponer que también por mucho dinero catarí.

Pilar es una mujer valiente y principista. Siempre lo fue, también en el marco político interno en España, y ello se hizo cada vez más evidente a medida que se multiplicaban las amenazas a Israel y aumentaba su demonización. Siempre encontramos a Pilar en las tribunas dispuestas a escuchar una voz que no tema decir la verdad de quien decidió evidentemente colocarse del lado correcto de la historia.

Es que tal como nos dijo Pilar años atrás en una de las varias entrevistas que hemos tenido el privilegio de realizarle, con todo su amor por Israel y el pueblo jugío, los valores que defiende no son solo la causa de Israel. Claro que defiende a Israel, pero eso pasa ante todo por la condena del terrorismo, de quienes lo apoyan, lo financian, lo justifican, aunque es una amenaza para el mundo todo. Escribe y habla contra la opresión de la mujer por los islamistas radicales, contra la violencia en nombre de Alá, contra el uso de civiles inocentes para hacer terrorismo y contra todos los que callan al respecto, distorsionan y prefieren ocultarlo. Es acérrima crítica del antisemitismo, no más que del racismo y la discriminación de cualquier otro tipo.

El trueno de su mensaje se intensificó más aún desde la barbarie del 7 de octubre, tanto porque ese fue el día más horrendo en la historia del Estado judío, como por la increíble respuesta de gran parte del mundo, que unos días se solidarizó y luego pasó a olvidar, relativizar, desmentir y hasta acusar a la víctima, Israel.

Por todo esto, el solo intento de callarla, de colocarla a la defensiva, es una aberración. Una afrenta a la libertad de expresión y una confirmación de la bajeza de argumentos de los enemigos de Israel y la libertad, que no soportan escuchar a alguien que sabe rebatir sus acusaciones con conocimiento de causa, convicción y valores.

Es el mismo espíritu que motivó a los extremistas de izquierda uruguayos que presentaron ante la Justicia en Montevideo una denuncia penal contra Roni Kaplan, capitán en la reserva que se desempeña como portavoz en español de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Para quien no se dio cuenta aún, quienes toman estas actitudes se presentan como paladines de la justicia y los derechos humanos, pero no son más que defensores del terrorismo, escoria de la humanidad.

Por eso, el tema no es solo Pilar Rahola, ni tampoco Roni Kaplan, sino el derecho a decir la verdad y defender abiertamente a Israel del odio, la mentira y la demonización.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(23 de Junio de 2026)

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