Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

La UdelaR, con mentiras históricas no educa sino que envenena y difunde odio


Cuando se anuncia un curso titulado “Palestina e Israel, Nakba, conflicto y genocidio”,  está claro que se está abrazando de antemano dos conceptos fundamentales que simbolizan por un lado la oposición a la existencia misma de Israel y por otro una de las principales guerras propagandísticas contra el Estado judío, que apunta a demonizarlo.

Nakba, o sea “catástrofe”, es el término con el que el mundo árabe y quienes le apoyan, se refieren hasta ahora a la creación misma del Estado de Israel en 1948.Y “genocidio” es  la mayor mentira contra Israel en relación a la guerra que tuvo que librar contra Hamas a raíz de la masacre del 7 de octubre del 2023. Plantear un curso en estos términos, no es poner sobre la mesa una discusión legítima sobre diferentes aspectos de la guerra, sino abrazar la versión de los terroristas que no sólo asesinaron a 1200 israelíes en un día y secuestraron a 251, la mayoría de todos ellos civiles, sino que usaron a sus propios civiles en su esfuerzo.

Antes de entrar en detalles al respecto, recordemos la segunda parte del título del curso: “Visiones desde la Udelar”. No hay ni siquiera un intento de mostrar dos caras, dos versiones, ya que la UdelaR, con el nombre que dio al curso, se pone del lado opuesto a Israel. 

El grupo “Profesionales universitarios contra el antisemitismo”, formado por uruguayos judíos y no judíos, publicó este viernes un importante comunicado al respecto, que vale la pena conocer. Puedes leerlo apretando aquí.

 

En el comunicado, estos compatriotas plantean aspectos muy relevantes en relación a los parámetros que deben regir la educación académica  como ser la necesidad de pluralismo académico y presentación de distintos ángulos de un tema. Y también plantean que según la propia Constitución de la República, la función pública debe ejercerse en base al principio de neutralidad, algo que el título mismo del curso deja en evidencia que aquí no existe.

Son aspectos importantísimos.

Pero aquí yo quisiera abordar otra dimensión, el hecho que ya el título que anuncia el curso incluye conceptos peligrosos que simbolizan las mayores mentiras históricas sobre Israel y el conflicto: Nakba y genocidio.

Cuando el 29 de noviembre de 1947 la resolución 181 de la Asamblea General recomendó la Partición de la Palestina del Mandato Británico en un Estado árabe y un Estado judío-aunque gran parte de esa Palestina histórica ya había sido entregada a los árabes, creándose el reino de Transjordania- el mundo árabe la rechazó abierta y tajantemente. Sin disimulo ni intentos de quedar bien, dijo “no”, prometió una guerra de exterminio y agredió militarmente al naciente pequeño Estado judío.

Claro que eso creó una catástrofe para los árabes, pero fueron sus manos las responsables de ello.  No consiguieron frustrar la creación de Israel ni eliminarlo, pero alcanzaron a crear e problema de los refugiados, todos aquellos que dejaron sus casas por temor a la guerra o azuzados por sus líderes que les prometieron luego volverían vencedores cuando hayan sido acabados los judíos. Claro que también hubo casos de expulsiones, pero esa no fue la norma. Y lo central es que la “nakba” podría haber sido evitada por quienes se lanzaron a la guerra. 

Aquellos árabes que optaron por aceptar el llamado de las autoridades israelíes a no abandonar sus hogares y permanecer en el país que estaba naciendo para vivir juntos en paz, se convirtieron en ciudadanos del Estado. No es que haya sido todo un idilio, claro que no. Había una gran desconfianza. Mutua. Y sigue habiendo recriminaciones de ambas partes. Pero el hecho es que aquellos aproximadamente 150.000 árabes que optaron por quedarse, son hoy ya más de 2 millones de ciudadanos israelíes.

Mayo de 1948 fue “nakba” para los árabes, porque así lo decidieron, porque apostaron por la guerra y no por la paz, con tal de tratar de impedir el nacimiento del Estado judío. 

El solo uso del término “Nakba” es un intento no sólo de borrar la responsabilidad del mundo árabe y culpar a Israel, sino de hacer olvidar que lo que los árabes buscaron fue borrar del mapa al Estado judío que estaba naciendo. Eso sí que era buscar un genocidio.

Y ni que hablar que lo mismo ocurre con el uso de la palabra genocidio, para describir lo ocurrido en Gaza al atacar Israel a Hamas.

Genocidio es un intento de exterminar parcial o totalmente a un grupo humano .Si Israel hubiera querido concretar un horror así contra la población gazatí, lo habría hecho en pocos días, ya que por su necesidad de defenderse, tiene un ejército poderoso. Pero nunca quiso hacerlo. El que hayan muerto civiles en la guerra, nada tiene que ver con intento de genocidio. La guerra fue contra terroristas, que dicho sea de paso podrían haberla detenido en un segundo si hubieran liberado a todos los israelíes secuestrados que tenían en su poder.

Quien quiere exterminar a otro pueblo, no le entrega diariamente enormes cantidades de ayuda humanitaria. No avisa a la gente antes de atacar-lo cual Israel hizo en numerosas ocasiones- para que se aleja a un lugar seguro.

Acusar a Israel de genocidio es uno de los mayores “logros” de la bien financiada propaganda palestina ya que intenta atribuirle a Israel el mayor crimen de la historia, justamente del que fue víctima a manos de los nazis, para quitarle la legitimidad de su lucha de autodefensa ante los ataques de los terroristas, precisamente los terroristas que heredaron los designios nazis.

Y la UdelaR, hace tanto años sesgada y en muchas ocasiones con posturas antisemitas que nada tienen que ver con la libertad académica, abraza estas mentiras históricas. Con eso no educa ni enseña, sino envenena y fomenta el odio contra Israel y los judíos.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(11 de Julio de 2026)

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