Es indudable que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado medidas favorables para Israel, destacando la liberación en octubre de 2025 de los secuestrados en Gaza. Sin embargo, su caos estratégico y su falta de conocimiento del terreno están generando un escenario altamente peligroso para el país.
Los problemas que generan su impulsividad, su manejo superficial de los temas, lo errático de su carácter y el hecho que maneja la política exterior pensando en gran medida en intereses económicos, esta combinación está perjudicando a Israel. No es que quiera dañarle y beneficiar a sus enemigos, y no es tampoco que todo lo que pasa sea culpa suya. El gobierno de Netanyahu ha cometido no pocos errores al no lograr traducir los enormes logros militares en victorias políticas. Pero el manejo del tema Irán, en gran medida también Líbano —aunque allí hay aún cierta esperanza— y sin duda la Franja de Gaza, es peligroso para Israel.
Socavar la credibilidad de Estados Unidos echándose atrás una y otra vez de la intención de un fuerte ataque a Irán —que bien merecería que se vuelva a golpear sus instalaciones militares y todo lo que permite el mantenimiento de su oscuro régimen de poder— es negativo también para Israel. Pero además Trump frena a Israel: una y otra vez decide dar “otra oportunidad” a Teherán, interrumpió prematuramente los ataques cuando lo necesario habría sido seguir debilitando a Irán, y todo esto cuando no hay inspectores nucleares y sí informaciones de Inteligencia sobre renovados esfuerzos iraníes por rehabilitar lo destruido de su programa nuclear. Y el uranio enriquecido, recordemos, sigue en Irán.
Lo más nuevo fue el “acuerdo histórico” —realmente suena ridículo el anuncio— para implementar la nueva etapa del acuerdo para Gaza de octubre pasado. ¿Qué infantilidad es presentar con bombos y platillos el acuerdo, cuando Hamas sigue negándose a entregar las armas, reparte armas individuales a sus miembros y habla sólo de sus armas pesadas pero no de sacarlas de Gaza, sino de depositarlas en “manos palestinas” dentro de la Franja? ¿Por qué Israel tiene que aceptar esa locura, empezar a retirarse, dejar de atacar a Hamas y permitir el comienzo del desarrollo de decenas de proyectos de infraestructura, si Hamas no es desarmado?
Y para colmo, se prepara a Gaza para la llegada de una fuerza multinacional armada, expertos militares que controlen la implementación de todo esto; o sea, se internacionaliza el conflicto, lo cual limita seriamente el margen de maniobra de Israel contra Hamas. Si los terroristas hubieran declarado que el 7 de octubre fue un error, que nunca más, que los palestinos sufrieron demasiado por su culpa… digamos que comenzarían a merecer que se les dé cierto crédito. Pero esa no es la situación; todo lo contrario.
Subleva. Preocupa. No porque queramos que la guerra siga eternamente, al contrario. Justamente para que quienes la buscaron no puedan volver a provocarla, hay que exigir que se cumplan las cosas tal cual fueron pactadas: que Hamas no tenga armas y se vaya del poder. También que Irán no pueda acercarse a la bomba atómica ni producir más y más misiles balísticos, como quiere hoy para hacer imposible que alguien los enfrente. De lo contrario, empieza la cuenta regresiva hacia la próxima guerra. Trump parece no entenderlo, no comprende la dinámica del Islam radical, es amigo de Catar y Turquía y sirve a sus intereses. Esto es un verdadero peligro.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(2 de Agosto de 2026)
Ana Jerozolimski y Semanario Hebreo Jai. Todos los derechos reservados.
Te invitamos a revisar nuestras políticas de publicación y citado


