Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Un mosaico de preocupaciones, desde Irán hasta Sara Netanyahu


 

Escribiendo estas líneas en la noche en que misiles iraníes impactan en Jordania y sus explosiones se oyen claramente también en la ciudad sureña israelí de Eilat, uno podría decidir que ese es el único tema al que vale la pena dedicar estas palabras. Al menos, si uno piensa que esta vez el Presidente Trump habla en serio, o mejor dicho piensa cumplir lo que dice, cuando advierte que Irán se va a arrepentir, que no tiene idea de lo que hace, que allí están todos locos…y otras perlas anunciando el golpe mortal.

Pero todos sabemos que no es así, y que esta probablemente sea una enésima vuelta tras la cual seguirán estando las elecciones de noviembre en el Congreso, que Trump no quiere recibir en medio de una guerra.

Así que podemos dedicar algo de atención al escándalo de turno en Israel, que en realidad no empezó ahora pero esta vez cobró una notoriedad especial por su protagonista.

En una entrevista realizada por el Canal 14 de la televisión israelí, considerado entusiasta defensor del Primer Ministro Netanyahu y su familia, Sara Netanyahu, esposa del jefe de gobierno, dio a entender claramente que el General retirado Yair Golan, hoy jefe del partido “Hademokratim” de izquierda sionista, sabía de antemano sobre el plan de Hamas de lanzar la masacre en el sur de Israel el sábado 7 de octubre del 2023. 

Esta fue su cita exacta: "Cuando eres un militar de un rango tan alto y afirmas que luchaste el 7 de octubre, ya estabas allí temprano por la mañana, vestida/o y preparada/o... a una hora muy, muy temprana, cuando otros no lo sabían, como el primer ministro…."

Por más que en el entorno del Primer Ministro alegaron que Sara Netanyahu no acusó a Golan de traición ni de tener conocimiento previo de los planes de Hamas y que simplemente cuestionó lo que él cuenta sobre lo que hizo esa mañana-salvar la vida de 6 personas en el sur-, el tono fue clarísimo y desató una tormenta comprensible en la sociedad israelí. 

A raíz de estas afirmaciones, Yair Golan envió una carta de advertencia previa a una demanda por difamación (exigiendo una disculpa  en el plazo de 24 horas y una indemnización de 2 millones y medio de shekel), señalando que las palabras insinúan una teoría de conspiración sobre que él tenía conocimiento previo del ataque de Hamás. 

Aparte de lo vergonzoso de escuchar a la esposa del Primer Ministro prácticamente atribuyendo públicamente a Golan una conspiración traicionera, hay otro elemento preocupante. Recordando una protesta tiempo atrás en la zona de Kikar Hamediná en Tel Aviv, cuando Yair Golan encabezó una manifestación frente a la peluquería en la que Sara Netanyahu se estaba atendiendo, la esposa del Primer Ministro se preguntó cómo es que Golan no entiende la desproporción de la amenaza de un acto así frente a un pequeño salón de belleza.

Pero mencionamos el tema de la peluquería, ya que es hasta difícil de entender cómo en 40 segundos pasó de los sucesos terribles del 7 de octubre, en los que 1200 personas fueron asesinadas y 251 secuestradas, a su pobre historia de la peluquería, en la que ella sostiene fue la víctima. ¿Cómo no le da vergüenza?

Sí, suena ridículo hasta traerlo a colación, pero es ineludible, porque Sara Netanyahu interviene indebidamente en nombramientos de figuras a cargos oficiales, veta e influye y hay numerosos testimonios directos de los involucrados, como el ex jefe del Mossad  Yosi Cohen. O sea, que es su comportamiento lo que la pone en el centro de la atención, no la obsesión de los medios de perseguirla, como ella asegura.

Al menos, el Primer Ministro recalcó que el 7 de octubre no hubo ninguna traición sino una falla, alegando nuevamente que no lo despertaron “porque sabían que  daría órdenes terminantes para arrasar con Hamas”. Me pregunto por qué todavía no terminó de hacerlo, casi 3 años después.

El hecho central es que la coalición de gobierno tuvo mucho tiempo para todo tipo de leyes que aprobó a último momento, pero no para promulgar la de la ley de investigación de la masacre. Ni de la comisión oficial a la que se opone ni la política “igualitaria” que propuso. Casi tres años después, el gobierno del 7 de octubre aún no ha tomado responsabilidad. Y viene Sara Netanyahu a dar a entender que un héroe de guerra como Yair Golan, que salvó vidas el 7 de octubre en el sur, sabía de antemano que los terroristas iban a atacar. Y con esto no nos ponemos en absoluto del lado de Golan en cuanto a sus opiniones políticas y propuestas partidarias. Ese no es en el tema para nada.

También Yair Netanyahu, que pasó la guerra en Miami, en casinos y fiestas y no aportó nada al país, ya escribió repetidamente en las redes sociales, con teclas cargadas de veneno, sobre conspiraciones, siempre presentando a los que discrepan con su padre como “izquierda”, como si fuera sinónimo de traición y horror para el país.

 Si no fuera porque ambos se permiten ensuciar y difamar públicamente a gente que trabaja por el país, estas líneas no tendrían  razón de ser. Lamentablemente, no pudimos evitarlas. 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(1 de Septiembre de 2026)

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