Son muchos los errores cometidos por la cúpula política y de seguridad de Israel por los cuales los palestinos pudieron concretar la masacre del 7 de octubre. Pero nadie es más responsable que el Primer Ministro Biniamin Netanyahu, en su calidad de jefe del sistema, el número uno, el encargado de tomar las decisiones, sea concordando o discrepando con las recomendaciones que recibió de quienes deben asesorarle.
La centralidad de su responsabilidad la determinó él mismo cuando era jefe de oposición y presentó exigencias categóricas al entonces Primer Ministro Ehud Olmert. Con razón. Recalcó en su momento que quien está al frente carga con la responsabilidad de lo que ocurre en el país, ya que es quien tiene la prerrogativa de tomar las decisiones claves.
El propio Netanyahu siempre lo dijo así… hasta que le tocó a él, hasta el día más oscuro desde la fundación del Estado y, de hecho, desde el Holocausto.
Pero más allá de esa responsabilidad, que respecto a la masacre Netanyahu no asumió en ningún momento, están las fallas puntuales, pecaminosas, en las que incurrieron todos aquellos que subestimaron las señales, no las entendieron o no les dieron importancia. También la cúpula de seguridad. La diferencia es no solo que las decisiones finales las toma el Primer Ministro, sino que allí ya no queda nadie de los altos jefes anteriores, de los que estaban en sus puestos el 7 de octubre. Pero Netanyahu sigue allí y no se hace responsable.
Y esto se agrava más aún cuando parece estar cada vez más claro que no solo había señales que debían captarse y no se captaron, sino que hubo advertencias claras que llegaron a Jerusalem y no fueron atendidas debidamente.
Esto es lo que aseguró este martes en el diario Haaretz el periodista israelí Shlomi Eldar. Escribió que unos 10 días antes de la masacre del 7 de octubre, el Emir Muhamad bin Zayyed de los Emiratos Árabes Unidos, gran socio de Israel y suscriptor de los Acuerdos de Abraham, llamó a Netanyahu y le advirtió que el jefe de Hamas Yehia Sinwar estaba preparando algo enorme contra Israel, un “zilzal”, terremoto.
Eldar agrega que Netanyahu hizo caso omiso de la advertencia.
Según medios israelíes, varios jefes de seguridad que participaron en los contactos más confidenciales sobre el 7 de octubre nunca oyeron siquiera sobre esa llamada. Mientras tanto, la oficina del Primer Ministro desmintió categóricamente la información, asegurando allegados a Netanyahu que la “izquierda radical” lo busca para desprestigiarlo, faltando poco para las elecciones.
El problema es que los Emiratos Árabes Unidos no lo han desmentido. Mientras Netanyahu sostiene que la llamada en cuestión nunca existió, el país árabe más cercano a Israel no ha dicho que el informe en Haaretz sea falso. Y esa es una pieza clave en el complejo mosaico.
Esta fue la respuesta oficial de la cancillería emiratí:
“El gobierno de los Emiratos Árabes Unidos no responde a informes o especulaciones publicadas en los medios sobre conversaciones entre líderes de gobierno. Asimismo, cabe señalar que desde el 7 de octubre los esfuerzos de los Emiratos se han centrado en reducir la escalada, fortalecer la estabilidad regional y disminuir la violencia. Además, indicó que desde el establecimiento de relaciones entre los Emiratos e Israel hace más de cinco años, los organismos gubernamentales de ambos países han mantenido canales de comunicación abiertos y directos, y que, cuando es necesario, se ha transmitido y se sigue transmitiendo entre las partes relevantes toda información de inteligencia concerniente al asunto”.
Esto sí que fue un ejemplo de baile diplomático ágil.
Si la llamada a Netanyahu no tuvo lugar, Abu Dhabi tendría que decirlo.
Cabe recalcar: no concebimos ni remotamente que Netanyahu entendía qué iba a suceder y conscientemente decidió no impedirlo. No se nos pasa ni por una neurona un horror de ese tipo. Eso habría sido literalmente traición.
Pero negligencia, falta de visión, ligereza en el análisis de algo tan duro, también son fallas inaceptables en la acción de gobierno. Por mucho menos que eso Netanyahu le exigía a Olmert —con razón— dimitir. Demasiados murieron y fueron secuestrados como para que este tema quede sin respuesta.
Este martes de noche se cerraron las listas de los partidos que se presentan en las elecciones israelíes del 27 de octubre. Todos los candidatos se disputarán la confianza de la ciudadanía. El tema, a nuestro criterio, debería estar claro: el 7 de octubre y cómo garantizar el “nunca más”.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(8 de Septiembre de 2026)
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