Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

El mundo judío lidia con la mitad vacía del vaso, pero opta por aferrarse a la llena


 

Al terminar un año difícil y comenzar otro que llega ineludiblemente con esperanzas de tiempos mejores, nos preguntamos qué es lo más necesario: recordar los duros desafíos con los que lidia el mundo judío, el dolor sufrido, la frustración por lo injusto e inaceptable del odio antisemita, o destacar la resiliencia, la determinación a seguir adelante aportando a un mundo mejor. Pero no se trata de dos dimensiones excluyentes, ya que el vaso siempre tiene dos mitades.

Sería un error hacer caso omiso de lo malo como si no existiera, porque debemos combatirlo. No simplemente porque no nos gusta, sino porque el odio antisemita, del cual el antiisraelí es solo una de las expresiones, está basado en burdas mentiras demonizadoras de Israel.

Pero dicho esto, queremos concentrarnos en la mitad llena. Recordar que, junto al dolor, se sigue apostando por la vida. En todo el mundo —también en Uruguay— los ciudadanos judíos continúan aportando a sus sociedades mientras defienden el derecho a su propia identidad. Lo que caracteriza al pueblo judío, es la combinación entre la memoria histórica, la acción en el presente y la mirada al futuro. Los judíos se sienten más inseguros, ineludiblemente, donde hay antisemitismo, pero eso no los hace alejarse del Judaísmo sino todo lo contrario.

La marca indeleble que dejó el 7 de octubre de 2023 en todo el pueblo judío no fue solo de horror y dolor, sino de acción. Judíos de todo el mundo —también de Uruguay— viajaron a Israel a ofrecerse como voluntarios para poner el hombro. Y en Israel mismo, el pueblo se levantó «en armas», no solo para defender y proteger, sino también para fortalecer a la sociedad; los voluntarios buscaban por doquier qué hacer, a quién ayudar. Y lo más impresionante era ver cómo israelíes que estaban dispersos por el mundo se desesperaban por volver. Entre ellos, numerosos jóvenes que andaban paseando después de su servicio militar obligatorio y que, al entender que el país estaba en guerra por el terrible ataque terrorista palestino, dejaron todo para volver y combatir, sabiendo que eso les podía costar la vida.

Por eso Israel sigue adelante. Por eso, aun en medio de tantos problemas, continúa desarrollándose. Porque apuesta por la vida.

Al comenzar este viernes el nuevo año 5787, solo nos resta desear lo mejor a todos y cada uno de quienes lean estas líneas. Que el nuevo año sane injusticias y traiga la paz.

¡Shaná Tová Umetuká!

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(10 de Septiembre de 2026)

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