Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Desafíos especiales en Iom Kipur


 

Este domingo al atardecer, el pueblo judío señala la víspera de Iom Kipur, el día más solemne de nuestro calendario, que se prolonga durante todo el lunes, hasta el anochecer, cuando salgan las primeras estrellas. No sólo judíos observantes respetan la fecha como una jornada singular. Es conocido el fenómeno de judíos no religiosos que optan por ayunar o que al menos sienten la necesidad de ir a la sinagoga a escuchar el sonido del Shofar. Es una voz que llega desde lejos en el tiempo, a través de las generaciones, uniendo eslabones de diásporas y comunidades, a la columna vertebral de la memoria y el sentimiento colectivo en el Día del Perdón.

Todo aquel que haya ido al menos una vez a la sinagoga en Iom Kipur, el Día del Perdón, y prestado atención a las plegarias,  tiene clara la centralidad de D´s en el día más sagrado del calendario judío. A ÉL se le rinden cuentas, a ÉL se le pido perdón por las faltas y pecados cometidos, de ÉL se espera una nueva oportunidad y a ÉL se pide que nos inscriba en el libro de la vida. Pero ni siquiera eso neutraliza al hombre, al ser humano que debe ser responsable de sus actos. Y la prueba está en que en el judaísmo, D´s puede perdonar los pecados cometidos por el judío en su relación con ÉL, no con sus semejantes. Si fallamos ante el prójimo, debemos ser nosotros mismos los que pidamos perdón.

La exigencia es también una muestra de confianza. El ser humano es capaz de decir “me equivoqué”, para lo cual se requiere no poca altura y valentía, para poder seguir adelante con el alma más pura. 

De chicos pensábamos a veces que era demasiado fácil la trama de Iom Kipur, más allá del ayuno mismo. Uno se porta mal, luego pide perdón, y todo se soluciona. Con ese criterio, pensábamos, cualquiera hace lo que se le antoja, sin pensar demasiado, y luego se “limpia” pidiendo perdón.

Claro está que ese no es el tema en absoluto. Nuestra visión hoy es que la nueva oportunidad se da a quien realmente quiere corregir su camino, quienes comprenden que actuaron mal y quieren corregir sus pasos.

Escribiendo estas líneas desde Israel, sabiendo que Iom Kipur es también una fecha terrible para el país, al recordarse la guerra de octubre de 1973, es fácil pensar en ejemplos de quienes tendrían mucho para pedir perdón. Todos aquellos que cometieron el pecado de la soberbia, de no saber escuchar, de creerse invencibles y con ello fueron responsables de la muerte de demasiados jóvenes en aquella traumática guerra.Y ni que hablar después del 7 de octubre, cuando la peor jornada en la historia judía desde la Shoá, fue pocos días después de Iom Kipur, también por quienes no supieron leer las señales, quienes no creyeron, quienes no tomaron las decisiones correctas para garantizar que algo así no pueda ocurrir.

Por eso aún está pendiente la concreción de la obligación moral de formar una comisión oficial de investigación que estudie a fondo y logre llegar a la verdad sobre el papel de cada uno en la cúpula de política y de seguridad en la falla colosal que cubrió de horror a Israel.

Para este Iom Kipur, deseamos ser inscriptos en el Libro de la Vida y lo deseamos a todos nuestros seres queridos y la colectividad en general. Ser dignos de nuevas oportunidades cuando las necesitamos. 

A la colectividad toda y al mundo judío en general, auguramos poder aportar a Tikun Olam, a mejorar el entorno que nos rodea con iniciativas productivas y humanas. Justamente este último miércoles. en una ceremonia especial en el Palacio Legislativo, se reconoció en el marco del programa “Héroes Contemporáneos del Bicentenario” a la Fundación SALIR ADELANTE creada por B´nai B´rith , que apoya a jóvenes en sus estudios secundarios para subsanar los problemas con los que lidian si vienen de entornos desafiantes. Recordamos al querido y admirado colega y amigo Claudio Paolillo, de bendita memoria, que nos dijo una vez que Salir Adelante era el mejor programa educativo de Uruguay.

A seguir pues aportando a la sociedad toda.

Deseamos a Israel paz ante todo, firmeza para defenderse y también para preservar sus valores, a diferencia de lo que alegan sus enemigos que hace. Que siempre pueda compartir con el mundo sus conocimientos y desarrollo, que siga siendo solidario y empático con el sufrimiento ajeno.

Volvemos al comienzo. Para un judío creyente, D´s está en medio de la Creación misma, de la Existencia. Pero depende del Hombre poder dignificarla.

¡Gmar Jatimá Tová!

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(19 de Septiembre de 2026)

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