Este miércoles se cumple el tercer aniversario de la masacre del 7 de octubre, y el primer compromiso es recordar a las víctimas. Cuando vivían con sus seres queridos, amaban, trabajaban, paseaban, reían y lloraban. No solamente cuando se convirtieron en víctimas del horror.
Pero también entonces.
Porque el mundo debe saber. Y no debemos permitirle olvidar.
Y además de recordar a más de 1200 víctimas del 7 de octubre, la mayoría civiles y entre ellos numerosos menores de edad, así como ancianos y enfermos, a los 251 secuestrados a Gaza de los que cinco decenas, entre ellos dos pequeños niños, volvieron en ataúdes, hay otras cosas que recordar.
- Que la guerra la empezó Hamas e Israel no tenía más remedio que defenderse.
- Que Hamas dijo a los secuestrados y sus líderes proclamaron públicamente, que habrá más 7 de octubre.
- Que Hamas preparó la guerra convirtiendo a la Franja de Gaza en un enorme comando de terror, abusando de todos sus espacios civiles.
- Que Hamas podría haber terminado la guerra mucho antes, si hubiera devuelto a los secuestrados.
- Que la población civil israelí fue el blanco buscado por los terroristas, no un error de cálculo ni daño colateral.
- Que los terroristas, y también civiles, actuaron de acuerdo a decisiones premeditadas y ordenadas, que potenciaron el horror, tanto en la violencia general como en la violencia sexual.
- Que llegaron a las localidades civiles con mapas e información precisa, proporcionada por palestinos que habían trabajado en ellas.
- Que numerosos civiles se sumaron a los terroristas .
- Que civiles celebraron extasiados el ataque, asesinato y secuestro.
- Que todos los que así actuaron, son responsables de su destino.
- Que no hubo en Gaza durante todo el tiempo, ni un “Justo entre las naciones” dispuesto a salvar judíos.
- Que periodistas, médicos, maestros, funcionarios de UNRWA y otros “civiles”, también eran terroristas. Algunos, miembros formales de Hamas y la Jihad Islámica. Otros, en la práctica, al atacar, saquear, matar, violar en el sur de Israel, o participando en Gaza del jolgorio general, reteniendo secuestrados en sus casas.
- Que entre las víctimas había también israelíes que dedicaban sus vidas a buscar la forma de ayudar a los vecinos de Gaza, acompañándolos a los hospitales israelíes en los que se atendían y devolviéndolos luego a la frontera. Entre ellos, Oded Lifshitz de Nir Oz, octogenario, secuestrado junto a su esposa Yojeved y asesinado en cautiverio, y Vivian Silver del kibutz Beeri una de las fundadoras de Mujeres por la Paz, cuya casa fue quemada hasta los cimientos por lo cual costó identificarla.
Recordemos.
A las víctimas y a los victimarios.
Para honrar a los primeros y no perdonar jamás a los últimos.
A Shiri Bibas y sus pequeños Ariel y Kfir, cuyo asesinato simboliza la maldad absoluta.
Y a todos los que arriesgaron sus vidas para salvar y recuperar secuestrados, para salvar gente en las casas ardiendo y para proteger a Israel.
Honremos siempre a los que decidieron volver a los kibutzim de la frontera y a los que aún no pueden y quizás no lo hagan, porque la herida es demasiado profunda.
A los que siguen trabajando la tierra.
A los miles y miles de voluntarios que pusieron el hombro a todo nivel.
A los reservistas que siguen aportando tanto de su tiempo para proteger al país y al pueblo.
Y a los que luchan por la formación de una comisión de investigación imprescindible para que se sepa qué pasó.
Recordemos y honremos.
Y tengamos presente que en la solidaridad y la unión- algo muy diferente de uniformidad- aún en discrepancia, está la fuerza del pueblo de Israel.
Am Israel Jai.
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Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(4 de Octubre de 2026)
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