Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

El anti-israelismo no es la única mancha de la nueva Nobel de la Paz


Foto: ONU

 

Nada mejor que leer el comunicado de la organización terrorista Hamas sobre el recién anunciado galardón a Navi Pillay con el Premio Nobel de la Paz, para captar lo infame de la decisión. La ex Relatora de Derechos Humanos de la ONU y hoy jueza en la Corte Internacional de Justicia en La Haya , debería hasta sentirse avergonzada por recibir felicitaciones de ese tipo, pero evidentemente, no las ha rechazado.

“El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) afirma que la concesión del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jueza y defensora de los derechos humanos sudafricana Navi Pillay, en reconocimiento a su trayectoria en la defensa de los derechos humanos y la promoción del derecho internacional, particularmente en los territorios palestinos, representa un paso crucial en el camino de la justicia internacional y un nuevo reconocimiento internacional de los crímenes cometidos por la ocupación contra nuestro pueblo palestino”.

Es patético leer a Hamas hablando de derechos humanos y justicia, pero este es el mundo de hoy. El problema es que este teatro del absurdo es hoy la realidad..

Pero lo que convierte el Premio Nobel de la Paz en algo grotesco y lamentable si con él se galardona a Navi Pillay, no es solamente su tendenciosidad de acusaciones infundadas contra Israel. La falta de moral que ineludiblemente acompaña todo odio, también el antisemitismo, suele ir de la mano de otra falta de valores, de una ética retorcida y no poca hipocresía.

Y nada mejor para evaluar el tema de Navi Pillay, que prestar atención a lo que escribió Hillel Neuer, fundador y director de la ONG UNWatch , observadora en la ONU que hace un seguimiento intenso y detallado del comportamiento del organismo mundial en términos de derechos humanos. Esto, a través de los nombramientos, pronunciamientos, resoluciones y otros parámetros que dejan en claro. Uno de los principales temas que sigue es el de Israel y la obsesión de las Naciones Unidas en su contra, pero lejos está de ser el único.

En un hilo que UN Watch desarrolló en la red social X, dio varios ejemplos que fundamentan su crítica.

 

1)  La complicidad de Pillay con el genocidio: Emma Reilly, una abogada de derechos humanos que trabajó a las órdenes de Navi Pillay, alega que bajo su liderazgo la oficina de derechos humanos de la ONU entregó a China nombres de disidentes, e ignoró sus advertencias sobre el peligro para ellos y sus familias.

 

«Lamentablemente, la ganadora es una absoluta vergüenza», dijo Emma Reilly, y la acusó de ser «literalmente cómplice en el genocidio uigur». Reilly añadió: «Si no tuviera inmunidad diplomática, tres víctimas la habrían demandado. ¿Hasta qué punto ha subvertido China los derechos humanos? Bueno, Navi Pillay acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz. La misma Navi Pillay que era Alta Comisionada cuando denuncié por primera vez que la ONU estaba entregando nombres de disidentes a China. ¿Su respuesta? Que le trajeran una silla diferente, que estaba incómoda. Navi Pillay supervisó la comunicación de nombres de más de 50 disidentes a China. Las familias de los disidentes testificaron ante los tribunales. Testificaron, bajo juramento, que sus familiares sufrieron intimidación, detención arbitraria, tortura, desaparición e incluso fueron asesinados en campos de concentración. Esto es una absoluta parodia de la "paz". Todo el personal [de Pillay] que entregó directamente los nombres fue ascendido… A mí me despidieron por hablar».

 

2)  Informe: Navi Pillay hizo la vista gorda ante los peores violadores del mundo: En un importante estudio publicado en 2011, mientras Navi Pillay se desempeñaba como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, UN Watch examinó el historial de Pillay en los primeros dos años en los que estuvo al frente de los derechos humanos de la ONU.

 

UN Watch descubrió que Pillay hizo la vista gorda ante la mayoría de los peores violadores del mundo, permaneciendo en absoluto silencio sobre los abusos en Cuba, Corea del Norte, Eritrea, Arabia Saudita, Sudán, Bielorrusia, Siria y otros 27 países clasificados como «No Libres» por Freedom House.

3)  Hipocresía del Nobel — Pillay boicoteó la ceremonia para Liu Xiaobo: Cuando el héroe de los derechos humanos encarcelado Liu Xiaobo recibió el Premio Nobel de la Paz en 2010, Foreign Policy informó que Pillay cedió a las presiones de China y rechazó una invitación para asistir a la ceremonia de Oslo, alegando falsamente que debía estar en un evento de bajo nivel en Ginebra, uno al que no se molestó en asistir en otros años. Luego añadió más engaño al decir que nunca fue invitada.

 

En 2010, una coalición internacional de 40 organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos hizo un llamamiento a la jefa de derechos humanos de la ONU, Navi Pillay, para que revocara su decisión de no asistir a la ceremonia de entrega del Nobel al disidente chino encarcelado Liu Xiaobo.

 

«Instamos a la Alta Comisionada a ir a Oslo, asistir a la ceremonia de entrega del galardón y convocar una rueda de prensa que ponga de relieve la difícil situación de los 1.300 millones de ciudadanos chinos a quienes se les niegan sistemáticamente las garantías básicas de la Declaración Universal de Derechos Humanos», expresaba el comunicado.

 

4)  Ignoró a Irán: Pillay no emitió ninguna declaración pública en respuesta a la bien documentada violencia contra los manifestantes en Irán tras las elecciones presidenciales de junio de 2009.

 

Su primer comentario se produjo tres meses después de que se hicieran públicos los informes iniciales y las pruebas en vídeo sobre fuerzas paramilitares respaldadas por el gobierno que arrestaban arbitrariamente, golpeaban y mataban a manifestantes.

 

Su agradecido llamamiento al gobierno iraní para que «libere a los detenidos por protestar pacíficamente, investigue las denuncias de malos tratos y garantice el respeto de los derechos humanos» se realizó únicamente como parte de su discurso de apertura habitual en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en septiembre de 2009.

 

No ofreció ninguna rueda de prensa y optó por no emitir una declaración dedicada exclusivamente al asunto.

Y cabe agregar varios ejemplos más, detallados por Daniel Schatz, analista de Ciencias Políticas en Harvard, Stanford y Georgetown; 

-       Cuando un coche bomba atacó la embajada de Dinamarca en Pakistán después de que los periódicos daneses republicaran las caricaturas de Mahoma, el exministro de Asuntos Exteriores danés, Per Stig Møller, señaló que el consejo de Pillay no fue defender la libertad de expresión, sino introducir la censura. 

-       Su respuesta ante el caso de Charlie Hebdo no fue mejor. Calificó a la revista de «doblemente irresponsable» por publicar las caricaturas de Mahoma, las describió como «maliciosas y deliberadamente provocadoras» y afirmó que «comprendía perfectamente por qué la gente deseaba protestar firmemente». En otras palabras, cuando los islamistas responden al discurso con amenazas y asesinatos, el instinto de Pillay es reprender a quienes ejercen la libertad de expresión en lugar de a los extremistas.

-En 2022, Pillay defendió a su compañero comisionado de la ONU, Miloon Kothari, después de que este recurriera al tópico antisemita de un «lobby judío» que controla las redes sociales y cuestionara la pertenencia de Israel a la ONU. Más tarde, Kothari pidió disculpas. Un evento previsto en el Ayuntamiento de Berlín para homenajear a Pillay fue cancelado después de que el alcalde le retirara su apoyo.

- En la conferencia antisemita de Durban II en 2009, Pillay permaneció sentada mientras el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, pronunciaba su tirada contra Israel y las delegaciones occidentales abandonaban la sala. Condenó el discurso a posteriori, pero más tarde admitió que había sido «ingenua» respecto a Ahmadinejad.

Y una revisión de sus primeros dos años como jefa de derechos humanos de la ONU reveló que Pillay no realizó declaraciones públicas sobre las violaciones de derechos humanos en dictaduras como Cuba, Corea del Norte, Eritrea, Arabia Saudita, Sudán o Bielorrusia.

 

El resumen es tajante. Así lo hizo Hillel Neuer: «El Premio Nobel de la Paz debería recompensar el valor moral. Honrar a Pillay mientras estas acusaciones siguen sin respuesta traiciona a las personas que las instituciones de derechos humanos existen para proteger».

 

Estos ejemplos, menos conocidos internacionalmente, son claves, porque quien tiene claro cuán hostil es Navi Pillay a Israel, cuánto le juzga sin fundamento y cuánto le atribuye crímenes que no cometió, antes siquiera de investigarlos, puede fácilmente tratar una línea que conecte entre todas las injusticias.

Ya se sabe: lo que comienza con los judíos, nunca termina con ellos. Desconocemos si el sesgo antisemita y anti israelí de Navi Pillay fue la primera mancha pública en su trayectoria.Pero está claro que no podía ser la única. 

 

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(11 de Octubre de 2026)

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