Ana Jerozolimski / Directora Semanario Hebreo JAI

Editorial

Invitar a una representante terrorista al Parlamento, cruza todos los límites


Uno cree que más bajo no se puede llegar. Que peor que proyectar una película que hace apología de Hamas en la Universidad de la República no puede pasar. Que más grave que una “marcha por Palestina” un día después del aniversario de la masacre no puede concebirse. Y ahí llega la actividad programada para el 26 de octubre nada menos que en el Palacio Legislativo, en el marco del “Día de la Mujer Palestina”, con Majida el-Masri, de la organización terrorista Frente Democrático para la Liberación de Palestina, como invitada especial.

El mencionado frente, de tendencia marxista-leninista, participó en la masacre del 7 de octubre junto a los islamistas de Hamas. La alianza entre el terrorismo islámico y la izquierda más radical no tiene nada de nuevo. Y en lugar de invitarla al Parlamento uruguayo, avergonzando así al país, se debería convocar a los servicios de Inteligencia a investigar a qué viene, con quién se encuentra y para qué estará en Uruguay.

¿Por qué? Porque representa a una organización terrorista responsable de múltiples atentados, entre ellos uno de los más cruentos de los años 70, en el que murieron casi 30 personas. Mataron civiles y un soldado en Maalot y a más de 22 alumnos de secundaria que estaban en un paseo con su clase. La foto de Tzipi Bujris, de 15 años, dolorida, llorando y ensangrentada, llevada en los brazos por su hermano mayor, se convirtió en una de las imágenes icónicas del terrorismo palestino. Pero si bien destacamos el atentado en Maalot por lo simbólico que fue, es imprescindible recordar que no cesaron nunca de marchar por la senda del terrorismo y participaron también en la masacre de hace 3 años.

Invitar a una persona así al Palacio Legislativo es una vergüenza nacional, ya que lo que representa va más allá de lo que ella personalmente pueda haber hecho.

Se la presenta como exministra de Asuntos Sociales del “Estado de Palestina”, lo cual es una buena oportunidad para recordar que en distintas negociaciones de paz se le ofrecieron a la Autoridad Palestina fórmulas de paz que incluían la formación de un Estado propio, y a todas dijo que no. No es interpretación, sino historia.

En la actividad participan dos políticas uruguayas, la Senadora Lilian Abracinskas y la ex Senadora Mónica Xavier, Directora del Instituto Nacional de las Mujeres de Uruguay y Pta. del Comité Directivo de la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA. Ninguna de ellas levantó la voz contra el asesinato y la violación de mujeres judías el 7 de octubre. Y no menos grave es que ahora convocan a una representante terrorista al Parlamento, pero en realidad no apoyan a la mujer palestina. Si estuvieran preocupadas por la mujer palestina, exigirían el desarme y la expulsión de Hamas de Gaza, gritarían contra el odio inculcado a los hijos de esas mujeres, criados en la apología del terrorismo y de la muerte, exigirían al mundo que no defienda a los extremistas que condenan a los palestinos a una vida desgraciada bajo el dominio de Hamas.

Pero no… está de moda la bandera palestina y es más fácil fluir con eso que pensar un poco y activar el código de valores y moral que debería acompañar todo lo que se hace en el templo de la democracia uruguaya.

Subleva. Duele. Y preocupa.

Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(20 de Octubre de 2026)

Editoriales anteriores Ver mas

Esta página fue generada en 0.0642059 segundos (20633)
2026-10-20T19:19:29-03:00