Seguramente todos recordamos con cuántas mentiras y demonizaciones ha estado lidiando Israel en los últimos tres años. Pero eso no comenzó con la masacre de Hamas sino mucho antes, desde siempre, al presentarse a Israel como Estado apartheid que discrimina a sus ciudadanos árabes.
Todos los antisemitas o simplemente ignorantes que difunden esas acusaciones que nada tienen que ver con la realidad, tendrían que haber estado este martes 27 de octubre en Israel, para ver cómo vive la ciudadanía árabe israelí y cómo es parte integral de la jornada electoral.
Los ciudadanos árabes, que ascienden a cerca del 22% de la población israelí, tienen derecho a votar y ser electos, como la mayoría judía. En absolutamente todos los parlamentos (Kneset) electos desde los primeros comicios llevados a cabo en 1949, ha habido diputados árabes de distintas tendencias.
También quienes tienen agudas críticas a políticas de gobierno y al hecho de que Israel recalca su condición de Estado judío —mientras ellos sostienen que debe ser considerado “de todos sus ciudadanos”— saben que en el Estado judío, gozan del privilegio de la vida en libertad y democracia, que no tienen sus hermanos en la región.
Ha habido en Europa algún informe en el que señalaron con tono crítico que los palestinos no pueden votar. Es increíble que eso sea lo que destacan. ¿Y por qué van a votar, si no son ciudadanos israelíes? Podrían votar en elecciones para la Autoridad Palestina, si el presidente Mahmud Abbas no estuviera desde hace años y años cancelando elecciones. Recordemos: está desde hace 20 años en el poder, aunque fue electo para un período de cuatro años. Y hace poco, volvió a postergar la ida a las urnas. Claro que siempre responsabiliza a Israel, pero el hecho es que en Israel, los árabes votan sin problemas.
Es cierto que en la campaña electoral que culminó con los comicios de este 27 de octubre, nuevamente se puso sobre la mesa la discusión sobre eventuales alianzas con partidos árabes. Justamente tres de los cuatro partidos sionistas de oposición —Yashár de Gadi Eisenkot, Beiájad de Naftali Bennett e Israel Beiteinu de Avigdor Liberman— se comprometieron públicamente a no hacer un gobierno con partidos árabes. Tampoco con Ráam de Mansour Abbas, que en el 2021 fue socio de Bennett y Yair Lapid en el gobierno de cambio. El sucesor del partido laborista, o sea el partido HaDemocratim de Yair Golan (que es una fusión con Meretz), sí apoya abiertamente una alianza con Abbas.
En los partidos con posturas de derecha , también se oponen a una unión con los árabes. Pero es relevante recordar que años atrás, Netanyahu ofreció mucho a Mansour Abbas para sumarse a él, lo cual finalmente no prosperó.
Es un tema polémico y problemático, pero que a nuestro criterio se puede al menos en parte comprender, porque después del 7 de octubre, los partidos destacan la necesidad de tener mayoría sionista.
Por su parte, como siempre en la recta final, el Primer Ministro Netanyahu asusta a sus votantes diciendo que “los árabes van en multitudes a las urnas”, para convencer a los judíos a salir a votar ya que “de lo contrario, el futuro de Israel como Estado judío está en peligro”.
Estos videos ya han circulado mucho hoy, pero igual los subo por si alguien no los vio y porque quiero que estén aquí en mi cuenta, como testimonio vivo de la realidad israelí. Quizás parezca una escena cómica de una película, pero es parte de la realidad israelí en su fiesta democrática. Beduinos del sur de Israel, van a las urnas a votar, en lo que venga: coches, burros, camellos, en ambiente de fiesta. Su voto vale exactamente lo mismo que el de los ciudadanos judíos. Esto es Israel, no las mentiras de apartheid que inventan los antisemitas o simplemente ignorantes. @shebreojai @Subrayado @jaimeclara @MiguelNogueiraU @TelemundoUY @CNNEE @TelenocheUy @alfleuco @TVCIUDADuy @ObservadorUY @elpaisuy @ladiaria @Univision @Frente_Amplio @UdelaR
— Jana Beris (@JanaBeris1) October 27, 2026
Sin embargo, todos estos pronunciamientos no apuntan en ningún momento a socavar el derecho a voto de la ciudadanía árabe, que se ha hecho presente en las urnas en altos porcentajes.
Hay otro aspecto a destacar de estas elecciones, que pueden ser vistas como muestra de lo singular de la democracia israelí. Para explicarlo, recurriremos al analista emiratí Amjad Taha, que suele escribir con valentía verdades tajantes en defensa de Israel, desde Dubai.
Today, Israel votes. Iran is watching. Hamas is watching. Hezbollah is watching. And the world is watching something rather beautiful: after the genocide of October 7, Israelis return not to bullets, but to ballots. This is Israel’s first national election since the Hamas Muslim Brotherhood terrorist attack of October 7, 2023. Jews. Muslims. Arabs. Christians. Druze. Baháʼís. Atheists. Different prayers. Different histories. Different politics. One ballot box. They will argue. Of course they will. They are Israelis. Arguing could practically qualify as a national sport. But today, they choose. Whatever the Israeli people decide, respect it. It is their country, their democracy, and their choice. Democracy is not: I respect the people only when they elect my side. Democracy is accepting that your neighbour’s ballot weighs exactly as much as yours, even when you hate what they wrote on it. After October 7, Hamas tried to write Israel’s future with blood. Today, Israelis write it with a pen. That difference is everything. May Israelis choose their future freely. And may the West have the maturity to respect what they choose.
— Amjad Taha (@amjadt25) October 27, 2026
“Hoy, Israel vota. Irán observa. Hamas observa. Hezbolá observa. Y el mundo observa algo realmente hermoso: tras el genocidio del 7 de octubre, los israelíes no regresan a las balas, sino a las urnas. Esta es la primera elección nacional de Israel desde el ataque terrorista de Hamas y los Hermanos Musulmanes del 7 de octubre de 2023.
Judíos. Musulmanes. Árabes. Cristianos. Drusos. Baháʼís. Ateos.
Diferentes oraciones. Diferentes historias. Diferentes políticas. Una sola urna electoral.
Discutirán. Por supuesto que lo harán. Son israelíes. Discutir prácticamente podría calificar como un deporte nacional.
Pero hoy, ellos eligen.
Lo que sea que el pueblo israelí decida, respétalo. Es su país, su democracia y su elección.
La democracia no es: respeto a la gente solo cuando eligen a mi bando.
La democracia es aceptar que la papeleta de tu vecino pesa exactamente lo mismo que la tuya, incluso cuando odias lo que escribió en ella.
Después del 7 de octubre, Hamas intentó escribir el futuro de Israel con sangre. Hoy, los israelíes lo escriben con un bolígrafo.
Esa diferencia lo es todo. Que los israelíes elijan su futuro libremente. Y que Occidente tenga la madurez de respetar lo que elijan”.
Amjad Taha, como siempre, hace pensar. Sería bueno que “el mundo” logre hacerlo, también cuando se trata de Israel.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(27 de Octubre de 2026)
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