Mansour Abbas, jefe del partido árabe israelí “Ra'am”, se ha manifestado repetidamente a favor de la convivencia pacífica entre judíos y árabes, y de la plena integración de la minoría árabe a la sociedad. También apoya que todos los ciudadanos —o sea, también los árabes— hagan servicio obligatorio en pro de la comunidad (no militar, por cierto) y proclamó que reconoce claramente que Israel es un Estado judío. Y muchos ciudadanos judíos que reconocen positivamente el valor de todas estas posturas no pueden entender por qué entonces Mansour Abbas no logra decir explícitamente que Hamás es una organización terrorista. Esto, a pesar de que condenó en forma enfática y enérgica el ataque del 7 de octubre contra Israel.
Pues este jueves, en la reunión que Mansour Abbas y otros representantes de su partido mantuvieron con el Presidente Itzjak Herzog dio a entender que teme por su vida y la de su familia si llama explícitamente a Hamas de organización terrorista. No usó esas palabras pero esta interpretación nos parece ineludible. Habló claramente de la necesidad de “cuidarme a mi y a mi familia” y también usó el término “pikúaj néfesh”,que en hebreo significa el valor supremo de preservar la vida.
Y ahora, desarrollamos el tema en detalle. Creemos que vale la pena leer todo el diálogo que compartimos aquí.
El Presidente de Israel, Itzjak Herzog, hizo este jueves un servicio importante a la nación cuando, en el marco de las consultas con los representantes de todos los partidos —de acuerdo a la ley— para decidir a quién encargar la formación del gobierno, planteó directamente la pregunta a Abbas. Su respuesta, a nuestro criterio, no significa en absoluto que el jefe de Ra'am no considere que Hamás sea terrorista. La interpretamos claramente como una confirmación implícita de ello, aunque también maniobra pidiendo que se le deje la puerta abierta para tratar de acercar con cuidado a todos los que pueden aportar. Cada uno juzgará de acuerdo a su impresión.
Herzog, sentado a la cabecera de la mesa, tenía a su lado a cuatro de los diputados electos y una mujer de Ra'am —cuatro musulmanes y un judío— y planteó claramente la pregunta clave, explicando que para la población judía es un tema central.

— “Estamos en una guerra contra Hamás, como una organización terrorista criminal, que es claramente un enemigo. ¿Qué dice usted al respecto? ¿Ve a Hamás como una organización terrorista?”, preguntó el presidente.
— Abbas: “Nosotros, incluso antes de convertirnos en Ra'am, un partido político que aspira a la integración y a la plena ciudadanía, éramos un movimiento islámico. Y desde los días de Oslo, el Sheikh Abdullah Nimar Darwish, fundador del Movimiento Islámico, se pronunció rotundamente, tanto en expresiones públicas políticas como en expresiones religiosas en el contexto religioso islámico, en contra de los atentados y en contra de los actos de terrorismo. Es verdad, y también lo citaré a él. Y nosotros continuamos por este camino desde hace 30-40 años. Ninguno del Movimiento Islámico, y luego ninguno de los miembros de Ra'am, fue investigado bajo la acusación de traición, o de poner en peligro la seguridad del Estado, o de identificarse con una organización terrorista o con una organización hostil al Estado de Israel. Por lo tanto, en este tema no se puede venir todo el tiempo a ponernos a prueba en este test: el test de la lealtad, el test del respeto a la ley, al honor de las personas, a la vida misma, a la seguridad de la gente. No se puede”.
Y agregó: “Ahora, el Estado de Israel, el gobierno de Israel, tomó finalmente la decisión de aceptar el esquema del presidente Trump. De hecho, yo presenté este esquema antes; no digo que él lo haya tomado de mí. En él está mi visión de que se establezcan aquí dos estados, y que las organizaciones —la organización Hamás y todas las organizaciones militares o armadas— sean desmanteladas y desarmadas. Yo creo en este concepto del Estado”.
El Director General de la oficina presidencial intervino oportunamente, y vale la pena prestar atención a la respuesta de Mansour Abbas:
— Director General: “Quisiera ante todo decirle a usted, a ustedes, que han dicho cosas muy valientes sobre la integración de la sociedad árabe; el presidente habla de esto desde ayer, desde que comenzaron las consultas, y usted ha dicho aquí cosas valientes, también al hablar sobre el desarme de Hamás, algo que ya había dicho en el pasado y que ahora ha precisado. ¿Por qué no responder a la pregunta de si Hamás es una organización terrorista, y quitarse eso de encima, entre comillas, dar una respuesta a los escépticos y realmente crear aquí una posibilidad para un proceso político a mi parecer fascinante?”.
La referencia evidente era a la posibilidad de que decir explícitamente que Hamás es una organización terrorista podría allanar el camino a la incorporación plena de Ra'am al gobierno de cambio en Israel que se estima se formará próximamente. Mansour Abbas no pestañeó, y su respuesta fue por un lado alentadora, en el sentido de que no trató de excusar en nada a Hamás ni de blanquearlo, pero por otro preocupante, porque dejó a todos con el interrogante: ¿a qué le teme si dice que Hamás es terrorista?
— Abbas: “Tengo una respuesta rotunda, pero déjeme este margen para ser un puente, también para influir en la otra parte, y déjeme también un margen para cuidarme a mí y a mi familia. Y he dicho: la sociedad árabe, yo también a nivel individual y también los ciudadanos árabes, somos un puente. No destruyamos este puente. No nos conviertan en partidarios del terrorismo ni en traidores. Déjennos este margen. Nosotros no matizamos, no decimos 'pero'. No solo la condena al 7 de octubre y el pronunciamiento en su contra, y toda la actividad que hicimos, también por la liberación de los secuestrados. En cualquier aspecto que sea, desde hace treinta o cuarenta años que estamos en la política, desde los días del Sheikh Abdullah Nimar Darwish, decimos cosas rotundas en este aspecto. Déjennos este margen. Puede ser que salga algo de mí, pero este es el margen que busco para poder ser un puente de reconciliación y paz, y también para proteger —digo, y ya lo he dicho en los medios— esto es, en cierto aspecto, Pikuach Nefesh (preservación de la vida). Déjennos este margen. Rotundamente estamos en contra de cualquier actividad terrorista y de violencia contra cualquier ser humano, y aspiramos a la reconciliación y a la paz entre los dos pueblos”.
También nosotros quisiéramos oír a Mansour Abbas diciendo a gritos lo evidente: que Hamás es una organización terrorista. Pero no consideramos que todo lo que ha dicho carezca de valor, todo lo contrario. Es una base clave para cooperar en pro de una sociedad sana y de verdadera convivencia. Es por eso precisamente que, conociendo estas posturas, el número 2 en el partido, sentado al lado de Abbas, es un judío, sionista, ex alto oficial de la Policía: Yoav Segalovitz.
No tenemos dudas: judíos y árabes se beneficiarán de una buena cooperación que aporte a la sociedad en la que todos viven. En paz, sin justificar al terrorismo ni tratar de entenderlo. Creemos que las palabras de Abbas tienen precisamente ese espíritu, así como la expectativa judía de tener claro que se condena a Hamás es lo más natural, siempre y muy especialmente desde el 7 de octubre.
Ana Jerozolimski
Directora Semanario Hebreo Jai
(5 de Noviembre de 2026)
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