Entrevistas

Analizando los recovecos de la situación política israelí, con y sin Corona

Con el  Dr. Asaf Shapira, investigador en el Instituto Israelí de Democracia

“Israel precisa que se forme gobierno, es clave siempre y más en la situación actual. Y la crisis del Coronavirus puede facilitar que haya un gobierno de unidad nacional, que Beni Gantz de Kajol Lavan acepte inclusive ser segundo de Netanyahu por un tiempo, porque Israel de hecho está librando algo que es como una guerra y esto es emergencia nacional”. Nos lo dijo el  Dr. Asaf Shapira del Instituto Israelí de Democracia, experto en Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalem, horas antes del llamado público del Primer Ministro a formar un “gobierno de emergencia nacional”.

Hasta hace unos pocos días el Dr. Shapira consideraba que la formación de un gobierno de  minoría encabezado por Beni Gantz y apoyado desde afuera por la  Lista Conjunta (árabe), era la opción más real.  Sabía que aún estaba en el horizonte la posibilidad de ir nuevamente a elecciones, pero creía que un gobierno de minoría era muy factible. En este momento, el cuadro político cambió debido a la oposición al respecto de Orly Levi-Abukasis, cuya facción Gesher se había unido al laborismo (Avoda) y Meretz, pero ahora se distancia. Esto modificó los números y complicó la maniobra política que estaba intentando promover Kajol Lavan.

Sobre el Coronavirus y la política israelí, sobre el concepto de un gobierno de minoría y la problemática de la Lista Conjunta, conversamos con el Dr. Asaf Shapira.

Es imperioso aclarar que la entrevista la realizamos antes del llamado a un gobierno de emergencia nacional, que parece ser ahora la opción más factible. Otros escenarios mencionados en la entrevista, no son ahora los reales. Pero no los quitamos del reportaje para que puedan leerlos quienes de todos modos se interesan en el tema.

 

P: ¿Qué opciones ve ahora para la formación del gobierno? Hablamos hace unos días y usted creía en ese momento que el gobierno de unidad nacional era lo más factible.

R: Así es. Eso es lo que parecía hace algunos días, pero en el interín, como sabemos, Orly Levi-Abukasis proclamó que no apoyará esa idea, y sumado al hecho que una de las facciones de la Lista Conjunta, Balad, no está dispuesta a dar su apoyo, los números se complican. Orly Levi puede perfectamente hacer lo que considere, legalmente no tiene limitación, ya que no es que se incorporó al partido laborista sino que unió su partido, Gesher, al laborismo, para presentarse juntos ya en las elecciones anteriores. En esta se sumó también Meretz. Como Gesher es una facción, puede escindirse si lo desea, sin problema, sin sanciones legales. Volviendo al gobierno de minoría, ahora resulta casi imposible lograrlo.

P: O sea…¿nuevamente a elecciones, por cuarta vez en poco más de un año?

R: Sí, cuartas elecciones, a menos que la crisis del Corona pueda ser usada como excusa para formar un gobierno de unidad nacional.

P: A pesar de todo lo que se han dicho las partes.

R: Por supuesto. Puede verse un gobierno de unidad nacional como temporario y muy importante en la situación actual. Si la población encara la lucha contra el virus prácticamente como una guerra, muchas cosas pueden cambiar. Recordemos que algo así pasó antes de la guerra de los Seis Días en 1967. La percepción era de una situación de emergencia, y se formó un gobierno de unidad nacional.

P: Jerut de Menajem Begin se sumó al partido laborista. La situación del país lo requería.

R: Así es. Para Gantz sería mucho más fácil aceptar sumarse a Netanyahu en esta situación, a pesar de que está por empezar su juicio. Podrá decir que el Corona lo hace imperioso. Y ni que hablar si se llegan a cerrar también las escuelas.

Un complejo proyecto de ley

P: Usted menciona el juicio y sabemos que Kajol Lavan trata de promulgar una ley que prohíba a un Primer Ministro ya acusado, formar gobierno. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa?

R: La postura oficial del Instituto Israelí de Democracia es sumamente contraria a esta idea.  Esa ley indudablemente debe ser promulgada pero no ahora porque es totalmente personal, reprobable, contradice los principios básicos de la democracia. No se legisla contra una persona. Tampoco se cambian las reglas del juego cuando el juego ya empezó.

P: Del otro lado dirán que también es inaceptable que un Primer Ministro en juicio esté en el cargo y vuelva a formar gobierno.

R: Claro, pero el proceso político electoral comenzó sabiéndose que aunque vaya a juicio, Netanyahu podría formar gobierno, a menos que la Suprema Corte de Justicia determinara lo contrario. Pero tratar de impedirlo con una ley personal ahora, en medio del proceso, rompe todas la reglas. No descarto que Gantz esté promoviendo esto con la esperanza que el Likud opte por sacar a Netanyahu. Pero no lo creo probable en absoluto. Y si vamos a nuevas elecciones y el Likud logra formar gobierno  y decide cancelar la ley, se estaría jugando con las leyes. Eso está mal, es inaceptable, y es propia de regímenes no democráticos. Esa ley debe ser legislada, pero no ahora en forma especial por Netanyahu.

Cooperación con la Lista Conjunta

P: Estos días, el tono en la discusión en torno a la Lista Conjunta, se ha agudizado. Pero en la práctica, también gobiernos del Likud pactaron cosas y cooperaron con la Conjunta, aunque no sea parte del gobierno.

R: Siempre hay contactos y cooperación con los partidos árabes, en relación a diferentes leyes. Y en muchos casos, sumamente positiva. Sin ir más lejos, el gobierno de Netanyahu aprobó el plan llamado 992 para el desarrollo de la minoría árabe, un programa muy impresionante y sin precedentes.

P: Se trató de 15 mil millones de shekel, una suma muy importante.

R: Así es. Pero hay una gran diferencia en la percepción pública entre la legislación y aprobación de algo así, y la posibilidad de ser socios en el gobierno. De todos modos, en la dinámica diaria de la Kneset, hay todo el tiempo cooperación, aunque no siempre sea abiertamente declarado y público. Y está claro que cuando lo hace la derecha, es distinto de cuando lo hace la izquierda, ya que la izquierda es vista siempre como pro-árabe. Es lo que pasa también con retiradas territoriales.  Si lo hace la derecha es una cosa y si lo hace la izquierda despierta mucho más críticas y oposición.

 

Contradicciones

P: Por un lado el Primer Ministro Netanyahu aprobó un plan como usted mencionó, sin precedentes. Por otro, ha tenido una retórica muy divisiva en los últimos años, que sus críticos han llamado directamente de “discurso de odio”, en un tono que parecía ir más allá de las críticas a la Lista Conjunta. Y en los últimos días esto se agravó de hecho al dar a entender Netanyahu que los votos de la Conjunta no valen. ¿Cómo ve estas contradicciones?

R: Netanyahu tiene sus intereses políticos, que en su caso pueden relacionarse también a sus expedientes de cara al juicio. Y le sirve incitar a los árabes para quitarles legitimidad, atraer votos, dificultarle a Gantz la formación de un gobierno alternativo y satisfacer a sus socios de derecha. Es por eso que en este momento, de hecho, alienta la incitación contra los árabes.

P: Eso es peligroso.

R: Pero hay otro Netanyahu, mucho más liberal tanto desde un punto de vista económico como de cuidado de la democracia, un Netanyahu que quiere tener una buena política. Recordemos que él tenía mucha fe en el tema de la paz económica con los palestinos, que eso ayudaría a traer la paz. Eso es pensamiento liberal por excelencia, que en el plano interno israelí se manifestó también en el ya mencionado plan 992 para la ciudadanía árabe israelí. Eso distinguía claramente entre reconocerles derechos políticos o dar estatuto de idioma oficial al árabe y por otro lado, mejorar su situación económica .

Dentro de Netanyahu, hay muchos Netanyahus, dependiendo de los intereses políticos o de los enfoques liberales.

P: La pregunta es cuál es el verdadero. Sus declaraciones de los últimos días, creo yo que fueron peligrosas al transmitir el mensaje que los votos de los árabes no valen lo mismo que los demás. Está claro que la Lista Conjunta se ha ganado la desconfianza y la crítica, por sus posturas contra el Estado judío, pero los pronunciamientos del Primer Ministro de hecho tocan a la votación de los ciudadanos árabes. ¿No cree que es preocupante?

R: Sí, es preocupante. Ese es el Netanyahu de los intereses políticos. Al considerar que Gantz tenía posibilidades de formar un gobierno alternativo, Netanyahu estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para impedirlo. Este es el problema. En los hechos, todos votan igual y el voto de todos cuenta igual, pero en los últimos días, las declaraciones de Netanyahu alteraban las reglas del juego en una democracia liberal, según las que está claro que todos los votos valen lo mismo.

P: Recordemos que en la práctica, sí, todos valen lo mismo. La discusión es política en relación a los bloques de poder. Pero cada ciudadano pone un voto y todos formalmente valen igual. Pero el problema es la forma en que Netanyahu lo está presentando últimamente.

R: Claro, porque él podría concentrarse en criticar posturas o declaraciones de determinados diputados de la Lista Conjunta, en términos menos generales que lo que está haciendo. Recordemos que del otro lado, se critica a Itamar Ben Gvir de la extrema derecha, y la izquierda lo descalifica. Y yo estoy de acuerdo.

P: Ha vuelto a fracasar en su intento de entrar a la Kneset.

R: Así es. Volviendo a la Conjunta, es distinto criticar a algunos diputados de dar a entender que la votación de un sector entero de la ciudadanía no vale. Me preocupa. Y la verdad, me preocupan también declaraciones del otro lado, como algo que vi escrito que en la oposición temen que Netanyahu no acepte entregar el poder aún si se forma un gobierno alternativo. Ese  tipo de comentarios, hay que evitarlos. Por supuesto que la derecha debe abstenerse de acusaciones como las que hizo estos días, diciendo que Gantz quiere robar las elecciones que ganó la derecha, lo cual es una tontería absoluta. Pero también la izquierda debe abstenerse de cosas como lo que recién conté. Hay que calmarse. Acá no habrá una guerra civil. Y esos comentarios no ayudan. La responsabilidad principal recae sobre los hombros de Netanyahu por ser el Primer Ministro, pero todos deben ser responsables.

P: Usted dio ahora un ejemplo muy concreto, que a mi criterio es muy serio. Netanyahu dijo que él ganó y que el otro lado le quiere robar las elecciones, aunque los números no son así. O sea, el campo anti Bibi está muy dividido y no puede formar gobierno, pero es mayor que los 58 escaños de Netanyahu.

R: Así es. El problema es que terminaron las elecciones, pero Netanyahu continúa hablando como en campaña electoral. Hay diferencia entre lo que se dice en campaña y hasta en la noche misma, y lo que se sigue diciendo después cuando ya se está negociando la formación del nuevo gobierno, ya que eso puede quitarle legitimidad a ese nuevo gobierno. Claro que esto se conecta con pronunciamientos problemáticos de Netanyahu sobre instituciones democráticas del Estado: la Procuraduría General, la Policía, el asesor jurídico del gobierno. O sea que él ha estado preparando el terreno en este sentido. Hay que ser muy cauteloso con estas cosas.

 

Gobiernos de minoría

P: Aunque esta opción ya es menos factible, como usted bien ha dicho, me gustaría analizar un poco el tema de un gobierno de minoría, que pueda funcionar aprobado con apoyo de un partido desde afuera, que no se incorpora a él.

R: El modelo en sí puede dar estabilidad y permitir gobernabilidad, no es descartable. No es lo más común en la  cultura política israelí, pero puede funcionar.

P: Pero aquí la discusión no sobre el modelo mismo sino sobre el hecho que ese gobierno sería aprobado únicamente si cuenta con apoyo de la Lista Conjunta, árabe, desde afuera.Es problemático, por las posturas de este partido.

R: La Lista Conjunta es muy variada, realmente heterogénea.Está por cierto Balad, una de las 4 facciones que componen la Conjunta, la más anti sionista de todas. Están además Hadash del propio jefe de la lista Ayman Odeh, Ta´el de Ahmed  Tibi y Ra´am, que es el movimiento islámico del sur de Israel, moderado, muy distinto del movimiento islámico del norte que es sumamente extremista. Yo creo que en principio, serían un socio clásico en un gobierno de minoría. Salvo Balad, si bien todos  los demás también están lejos del consenso en cuanto a la identidad de Israel como Estado judío, sí están dispuestos a aceptarla implícitamente, a cooperar y aceptar las reglas del juego democrático. Cooperar con una lista que representa un interés sectorial, el interés social y económico de la minoría árabe, puede ser legítimo y una buena forma de cooperar con públicos que no se suman necesariamente al consenso central pero son parte del Estado.

P: ¿Pero no son un problema las posturas del partido?

R: Sin duda, Balad es el más extremista en sus posturas opuestas a Israel como Estado judío. Hadash destaca la necesidad de garantizar plena igualdad entre todos y si bien dicen que el país debe ser claramente también de los ciudadanos árabes, están dispuestos a aceptar que también es de los judíos. Balad no. Además, el comportamiento de varios de sus ex diputados ha sido criminal según la ley israelí. Recordemos que hay uno preso, otro se tuvo que escapar cuando estaban por detenerlo.

P: ¿Hay alguna referencia en la ley a gobierno de minoría?

R: No, en absoluto. Es producto sólo del juego político. Si el gobierno consigue mayoría, se aprueba. Pero es interesante que no requiere mayoría especial, sino que basta con que la mayoría de los presentes en la votación lo aprueben. Sería un gobierno común en todo sentido y claro que ahí está el desafío de tener la capacidad de legislar, de aprobar leyes, para lo cual cada vez necesitará mayoría.  Pero sería un gobierno común, como otros, con la misma autoridad y los mismos poderes.

P: ¿Y cómo se lo podría derribar en moción de desconfianza?

R: Las condiciones actuales en Israel para mociones de desconfianza son difíciles, requieren por lo menos 61 votos a favor, pero no sólo eso, sino que no se trata únicamente de derribar al gobierno, sino que se está votando también por un gobierno alternativo. Si hay una oposición unida, con 61 diputados que apoyen su iniciativa, todo bien. Pero si la oposición está dividida y no logra ponerse de acuerdo más que en el deseo de sacar al gobierno, es problemático.

P: ¿Qué otra opción habría, si se quiere derribar al gobierno pero no hay alternativa?

R: Se puede dispersar la Kneset, con una mayoría de la mitad más uno, 61 diputados. Se promulga la ley de dispersión, que debe pasar tres votaciones. Eso siempre es posible.

P: Volviendo a la situación actual, aunque se formara un gobierno de minoría, todo indica que no duraría mucho ¿verdad?

R: Sería problemático,sí. Si un gobierno de minoría es homogéneo, es otra cosa e inclusive podría tener ventajas, pero no es la situación tomando en cuenta la composición de la actual oposición israelí. Un gobierno que se base por un lado en la Lista Conjunta y por otro en Avigdor Liberman, no creo que duraría mucho. Claro que en la situación actual la intención de Gantz y Liberman era ante todo sacar a Netanyahu y con ello también resolver un tema de fondo, no ver a un Primer Ministro en juicio en su cargo. Pero si lo que se buscaba era un gobierno duradero, no parece que eso se puede lograr.

 

Ana Jerozolimski
(13 Marzo 2020 , 02:29)

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