En comunidad

Lo especial de Rosh Hashana para el Rab Dani

Por el Rabino Daniel Dolinsky de la NCI

Kol shaná matjilá besiman sheelá… vaanajnu nimtzá la teshuvá

Hay una canción que dice que cada año comienza con un signo de interrogación,  y nuestra tarea durante el mismo es encontrar las respuestas.

Cada comienzo de año es abrirse a la incertidumbre. ¿Qué hubieras respondido si alguien al comenzar el 5780 te hubiera dicho que este año sería distinto, único, atravesado por el covid-19 y su impacto global?

Sin dudas, nada nos es tan desconocido como el futuro. Sin embargo a la vez vivimos permanentemente imaginando el futuro, le damos forma y contenido y lo transformamos en el Kivún, rumbo de nuestra existencia.

Quiero invitarlos a pensar juntos el futuro en clave de tiempo presente…

En los tiempos del Imperio griego, para poder desarrollar la filosofía, los filósofos partieron de la idea de un mundo sin Dios, fue recién entonces, cuando pudieron preguntarse interrogantes trascendentes como por ejemplo ¿qué es el bien?. O ¿de qué se trata lo bueno? Para que exista filosofía, en la mirada griega, Dios o los dioses, acompañados de sus certezas dogmáticas, debían desaparecer, solo allí habría lugar para la pregunta.

En paralelo, el mundo judío inspirado en la Torá de Moshe, construía su mirada filosófica e ideológica, justamente, a partir de Dios y con Dios, un Dios que te invita a preguntarte por el Bien y lo bueno, un Dios que habilita la pregunta y la duda, un Dios que acompaña en la vida cotidiana.

Mientras los griegos pensaban y elaboraban conceptos, los judíos los vivíamos, mientras los griegos fantaseaban con un mundo irreal, nosotros construíamos realidad.

La pregunta como canalizador, trascendió a aquella época y se mantuvo arraigada no solo en el corazón de la elite intelectual del pueblo judío, sino que se transformó en una autovía por la cual transitar la vida judía, cada pregunta es una nueva oportunidad, un nuevo camino. 

Desde aquel momento siempre hubo en el mundo los que como los griegos buscan las respuestas. Y también los hay, como nosotros, los que partimos desde lo más íntimo de nuestro ser, abriendo preguntas.

Mitzva geudolá lihiot besimja, es una gran mitzvá estar alegres…

Alegría, esperanza, superación, sueños; todos son pilares del quehacer judío, no hay judaísmo sin fiesta, sin baile, sin melodía o sin comida.

Judaísmo no se trata de algo cerebral, judaísmo es algo emocional, emotivo, algo que te une, algo que te recuerda.

Como decía el Rabino A. J Heschel: “El mundo necesita más santidad, santidad derivada de sentimientos, Dios nos pide corazón, el mundo será redimido por el corazón, por el corazón humano. El hombre es poderoso, poderoso en intención y poderoso en acción, Dios no pide fe ciega, Él nos pide corazón y sanación. La vida se trata de vínculos, si das abrazos cosecharas caricias, pero si das espinas, cosecharas cardos”.

El Rabino Heschel nos recuerda, que, si la santidad se vuelve algo intocable o inalcanzable pues no es judaísmo, santidad no es perfección, ya lo dice la Torá. Justamente en la parashá Nitzavim, que siempre leemos el último shabat antes de cada Rosh HaShaná, en el libro de Devarim (Deuteronomio 30:11-14): “Ésta Torá, no está en los cielos ni del otro lado del mar, ni lejos de ti sino que en tu corazón y en tus labios ella se encuentra…”. Y la parasha concluye recordándonos: “Ubajarta bajaím lemaan tijié”, y elegirás la vida, para vivir, 

¿Acaso hay vida sin vivir?

Sí, claro que la hay, ello ocurre, cuando simplemente, en pos de perseguir perfección, sobrevivimos, y es allí donde, no estamos “eligiendo” la vida. 

Todo se resume a aceptar que cada instante es diferente, único e irrepetible. La Torá nos recuerda que debemos quitarle drama a la vida, y no debemos quedarnos trancados en análisis  y pensamientos que paralicen, ya que en ello perderás el precioso tiempo de tu vida, en definitiva, la vida se trata de dar, de ofrenda, de entrega, de generosidad, de encuentros.

Este 5780 nos ha enseñado como nunca antes en nuestras finitas vidas que cada instante cuenta, que, aunque lo que nos rodea puede mutar en un instante como una ráfaga de viento, nosotros seguimos aquí, con la misma pasión y deseo de vivir la vida.

En este año hemos sido capaces de reinventarnos e inventar nuevas formas de conexión entre nosotros.

Este año el valor de lo humano se ha agigantado, aprendimos a preocuparnos por el otro, saliendo de nuestra zona de confort.

Ahora estamos frente al 5781, como cada uno de los años de nuestra vida, será diferente, distinto, con su impronta. En vez de adivinar cómo serán sus días y meses, preparemos lo mejor de nosotros para vivirlo, en vez de modificar el tiempo, cosa que no podremos hacer, modifiquémonos a nosotros para que aflore la mejor versión de nosotros.

Para concluir les quiero dejar mi pensamiento favorito: “¡Todo está en nuestras manos!”, tenemos la enorme brajá de que cada año comience como una hoja en blanco, una en la que podemos escribir nuestra historia. ¡Animémonos a escribirla juntos!

Baruj Atá Adonai Elohenu Melej ha Olam Sheejeianu Vekimanu Vehiguianu la zman Haze! 

¡Que tengamos la dicha de vivir cada día de nuestra vida como la más maravillosa bendición!

¡Shaná Tová Umetuká para todos!

¡Lejaim! ¡Por la vida!

 

Rab. Dany Dolinsky

Nueva Congregación Israelita - NCI Montevideo

 

 

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