Mundo Judío

Las comidas judías en la Historia

 Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman   

              La comida que hoy conocemos como judía recoge tradición, historia y geografía. Tiene las variaciones de los lugares en que se asentaron los judíos durante los últimos dos o tres mil años.

 

               ¿Qué comían los judíos en Babilonia? Hay una colección de libros en la cual se pueden encontrar las recetas de entonces: el Talmud.[1] Claro que la óptica del Talmud es especial. Por ejemplo allí se enumeran las verduras diciendo “para qué son buenas” cada una de ellas: el puerro para los intestinos, las lentejas para la angina, las remolachas para el estómago, las frutas para la vista, el  té de hojas de alcaucil para el vigor sexual. ¿Por qué se preocupan de esto los rabíes? Está claro, si el Señor creó las verduras y El vio que eran buenas, el hombre debe descubrir en qué aplicarlas. En el siglo V a.e.c.[2] Ezra fue más lejos, mandó a los israelitas ¡comer ajo todos los viernes! ¿Por qué? Mil años después, al redactar el Talmud, los rabíes en Babilonia encuentran cinco contestaciones a la pregunta: el ajo saca la sensación de hambre, mantiene el calor del cuerpo, alegra el rostro, mata los parásitos del  intestino y por último:¡despierta el amor y aumenta el semen! Son conocimientos derivados del método “ensayo-error-y vuelta a empezar”, habría que revisar si siguen vigentes.

 

                 Los judíos de esa época comen comida muy simple. Preparan cerveza de cebada que según dicen, sus mayores aprendieron a fabricar cuando eran esclavos en Egipto. Hacen vino, cuya tradición les llega desde Noé, quizás el primer agricultor que plantó una viña y se emborrachó. 

 

                  ¿Qué dice el Talmud de los condimentos? Rabí  Iehuda dice: “comida sin sal no es comida”. ¿Por qué? Porque Adán recibió del Señor la orden  “comerás el pan con el sudor de tu frente”. Y como explican, el sudor es salado. Algo más: dice rabí Jiá en nombre de su maestro rabí Iojanán: “comida sin condimento no es comida”.  Lo interesante es saber a qué condimento se refieren. ¿Alguien lo sabe? El condimento es el Shabat. Cualquier comida, en Shabat tiene otro sabor.

 

               El Talmud también da recetas en base a pan viejo. ¿Por qué? Por un lado esto nos da la idea de cuán pobres eran los recursos económicos de muchos judíos en el exilio de Babilonia y por otro nos da a entender el valor ético del pan. 

 

                       Algo para pensar. En su Mishne Tora (Recopilación de la Ley Hebrea)

       Maimónides (1135-1204) declara que la gran mayoría de las enfermedades humanas son consecuencia de una alimentación deficiente o desmesurada y aconseja: “que tu comida sea tu remedio”, estableciendo algunas reglas prácticas a seguir. “Hay que cambiar la dieta de acuerdo con la edad y el clima en que se vive, porque las necesidades del organismo son diferentes según el medio ambiente”, dice. Agrega un concepto revolucionario para la época: “Todo aquel que permanece tranquilo y quieto en su casa y no ejercita su cuerpo, incluso si come las mejores comidas y cumple con todas las prescripciones de higiene, se sentirá deprimido y cansado”. Es bueno también recordar su consejo al Gran Visir y el Sultán de Egipto para los que trabajaba: “Levántate de la mesa cuando aún tienes hambre”. 

 

           Las remolachas eran muy baratas en Polonia y Rusia. Es muy conocida  la expresión “Bilig vi borsht”, tan barato como sopa de remolachas. En su libro “Monólogos” el escritor Scholem Aleijem (1859 -1916) da la receta de esa sopa. “Para el borsht de carne hace falta carne, o por lo menos un hueso y si no hay con qué comprar huesos, una cucharada de grasa. El borsht lácteo se hace con cebollas, tallos de remolacha y remolachas tiernas ralladas. Se sirve con crema de leche, o unas gotas de leche si no hay crema. Y si no hay ni leche, nos conformamos con saber que fue cocinado en una olla para preparar lácteos”. 

 

          “Si yo fuera rico” canta Tevie el lechero. “Mi mujer estaría bien gorda y con doble papada, gritando a los sirvientes”.  Esa era la cara femenina de la riqueza, con eso sueña el lechero del pueblo.

 

          Esta historia figura en la recopilación de los maestros jasídicos de Martin Buber (1878-1965). 

         Rabí Elimelej de Lizensk (1717-1786) estaba en su lecho de enfermo y no podía tragar la comida. Su hijo le preguntó qué le podía preparar.

-Si tuviera un plato de sopa de la posada roja junto al río Dnieper, la tomaría, dijo el anciano.

 

          Unas horas después, el rabí falleció. Pasado el mes de duelo, su hijo y unos amigos viajaron hasta del río Dnieper a buscar la posada roja. La encontraron, entraron y preguntaron a la posadera:

-¿Puedes prepararnos algo de comer?

-Sólo puedo cocinarles sopa de cebada, dijo ella. 

-¡Eso es lo que queremos!, contestaron los huéspedes.

 

           Un rato después, la posadera trajo a la mesa un gran tazón de sopa de cebada. Los hambrientos viajeros saborearon hasta la última gota. ¡Era realmente deliciosa! 

-Tu sopa es excelente, posadera. ¿Cuánto pides por darnos la receta?

-No hay ninguna receta. Tiene solamente cebada y agua del río.

-Nos tienes que enseñar la receta, mujer. Tu pones el precio.¿Diez rublos está bien? 

-¡Créanme señores! ¡Es simplemente cebada y agua del río! Sólo que al prepararla, rezo.

-¿Rezaste? ¿Sabes leer? ¿Tienes un libro de rezos en la cocina?

- No se leer, señores, ni aprendí a rezar. Soy una pobre campesina, y le pido al Señor a mi manera. “Señor mío, Rey del Universo. Yo no tengo verduras para mi olla. Pero Tu, ¡tienes todas las hierbas del Paraíso! Concédeme alguna, por favor, para mi sopa”.  Y debe ser que el Señor me escucha, porque mi sopa ¡siempre sale tan rica!

Y otro comentario....

          La comida tradicional judía es la comida más barata en cada lugar, ¡no había dinero para comprar otra cosa! En España, Grecia y Turquía, las berenjenas, almendras, nueces y acelgas. En Europa Oriental, los arenques, las cebollas y el pan de centeno. En Polonia y Lituania, las remolachas, leche cuajada y las papas. ¡Oy, los judíos hasta les han cantado a las papas! “Zuntik  bulbes” (Domingo, papas) empieza diciendo la canción. “Lunes, papas, martes y miércoles, papas. Jueves y viernes papas. Shabat, como novedad, un budín de papas y el domingo, otra vez papas”.

 

 

 


 
[1] Talmud. Recopilación escrita de la jurisprudencia hebrea .El Talmud de Babilonia se  terminó de redactar en el siglo VI e.c.  
[2]  Talmud Bavli, Tratado Baba Kama (primera puerta) folio 82  a. 

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