Mundo Judío

Mi Sinaí

Tenemos el honor de compartir con nuestros lectores MiSinaí No. 80. Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros.

No. 80
Vaigash
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 25/12  19.42
Demás localidades ver en  www.jabad.org.uy

NO ESTAMOS SOLOS

Por Yossy Goldman

¿Cuántos judíos entraron a Egipto?

En el momento del Éxodo, había 600.000 hombres en edad militar (y según todas las estimaciones, un total de varios millones de personas) en el incipiente pueblo. Pero el número que originalmente llegó a Egipto en los días de José era solamente, según la Torá, "setenta almas". Sin embargo, si uno examina el texto con detenimiento, los hijos de Iaacov y sus respectivos hijos, incluyendo a José y sus hijos que ya estaban en Egipto, llegamos a un total de solamente sesenta y nueve. Los comentaristas ofrecen varias explicaciones. Algunos dicen que la Torá redondea hacia la decena más cercana. Otra explicación es que la persona número 70 era Iojeved, nacida mientras la familia de Iaacov entraba a Egipto. Otros cuentan a Iaacov mismo como número 70.

Para mí, el Midrash que más me llega es:

¿Qué hizo D-os? Él mismo se sumó a la cuenta, totalizando setenta, para cumplir la promesa hecha a Iaacov (Bereshit 46:3-4), "no tengas miedo de bajar a Egipto, porque te estableceré como gran nación allí. Descenderé con ustedes a Egipto y te traeré nuevamente…"

¡Que inspirador! D-os está con nosotros en Egipto. En medio del sufrimiento, del dolor y la persecución, Él está con nosotros. En todas nuestras peregrinaciones y exilios, Él está allí. Como Él nos asegura en el Salmo 91, "Estoy con él en su aflicción". En toda nuestra angustia, en todas nuestras tzores, ¡Él está allí con nosotros!

 

Fue esta convicción de que la Presencia Divina invisible pero tangible estaba con nosotros en el Galut y en los ghettos lo que sostuvo a nuestro pueblo a través de la historia. Ésta era la promesa que nos llenó de una fuente inagotable de fe, valor y fuerza para sobrevivir a nuestros enemigos y prosperar nuevamente.

Muchos se preguntan: ¿Dónde estaba D-os durante el Holocausto? No podría ni siquiera intentar responder esta pregunta a un afligido sobreviviente que perdió su fe. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a estas santas almas atormentadas? Pero mi padre, y muchos como él, sobrevivieron con la fe intacta. ¿Cómo mantuvieron su creencia a pesar del sufrimiento? Una respuesta posible es: "¿Cómo sobreviví? ¿Cuántos milagros hicieron falta para sacarme de Polonia? ¿Y de los campos? ¿Y para escapar de Lituania, Rusia, Japón o Shangai? ¿Cómo puedo negar que la mano de D-os me liberó del peligro una y otra vez?"

El milagro más grande de nuestra generación es que después de Auschwitz los judíos todavía quieran ser judíos. Que nuestro pueblo renació y reconstruyó sus familias, sus comunidades y su patria. Para muchos, la certeza de que una energía superior los guiaba a la supervivencia los sostuvo en los momentos más oscuros y les dio la confianza para reagruparse y regenerarse.

Pronto observaremos el ayuno del 10 de Tevet, conmemorando el sitio de Jerusalén por parte de los Babilonios. ¿Quién rió último? ¿Usted o algún nieto de Nebujadnezar, rey de Babilonia? Todo lo que quedó de aquel poderoso imperio son algunas estatuas. Todos nuestros enemigos, hasta el Tercer Reich, aparecieron y desaparecieron. Los judíos siguen aquí, haciendo lo mismo que hicieron durante los últimos 2.500 años.

La promesa de D-os a Iaacov: "Iré con ustedes", nos permitió continuar. Y la conclusión del versículo nos asegura un final feliz. "Y te traeré nuevamente", de Egipto y de nuestro exilio. Pronto en nuestros días.

LAMENTO SALUDABLE

[D-os le dijo a Jacob] “No temas descender a Egipto, porque es allí donde te convertiré en una gran nación.” (Bereshit 46:3)

D-os no estaba intentando calmar el pesar de Jacob por tener que dejar la Tierra Prometida, porque un judío debe lamentar no vivir en la Tierra de Israel. Sino que D-os le estaba diciendo a Jacob que su pesar por tener que ir al exilio era la clave para no ser intimidado por él, y por lo tanto, la clave para sobreponerse a él.

Dado que D-os nos puso en el exilio, resulta que nos ha dado a todos la fuerza que necesitamos para sobreponernos a sus desafíos. Mientras dure el exilio, es el escenario óptimo para nuestro crecimiento y desarrollo individual y colectivo. Sin embargo, aquí acecha un gran peligro. Cuando nos damos cuenta que no tenemos motivos para estar intimidados por el exilio y que nos beneficiamos mucho con él, podemos caer en al trampa de habituarnos a él. Como consecuencia, nos podemos volver vulnerables a sus efectos negativos sobre nosotros, y demás está decir que no podemos más elevarlo apropiadamente.

Por lo tanto, como Jacob, siempre debemos cultivar un pesar por el hecho que no estamos en nuestro ambiente apropiado: la Tierra de Israel en la Redención Mesiánica. En la medida que recordemos quiénes somos en realidad y las vidas que debemos llevar, no debemos temer al exilio, nos sobrepondremos a él.

Likutei Sijot, vol. 30, págs. 234, 235.

Génesis (Bereshit) 41:1 – 44:17

La décima sección del libro de Génesis comienza dos años después (Miketz “al fin de” en Hebreo) que José le pidiera al copero que intercediera por él. Esta vez es el Faraón quien sueña, dos veces, y busca un intérprete calificado. José interpreta los sueños en forma convincente diciendo que se refieren a siete años de abundancia seguidos por siete años de hambruna, y que había que abastecerse con tiempo en preparación a ellos. Esto lleva al Faraón a designar a José como virrey de Egipto. El comienzo de la hambruna lleva a los hermanos de José a Egipto para comprar comida que José había almacenado durante los años de abundancia. Cuando José los ve, planea una forma de determinar si ellos han abandonado su antiguo odio hacia él y están prontos para unírsele para hacer avanzar a la familia en su misión Divina.

PARASHÁ EN 30"

 

Génesis (Bereshit) 44:18 – 47:27

En la onceava sección del libro de Génesis, llegamos al clímax dramático de la historia de José. Comienza cuando Judá se acerca (Vaigash, “y él se acercó” en Hebreo) a José en defensa de Benjamín. La voluntad de Judá de salvar a Benjamín convence a José que los hermanos se han arrepentido y han superado su envidia pasada, por lo que pone fin a su actuación y les revela su verdadera identidad. Inmediatamente José envía a todos los hermanos para que traigan a su padre Jacob a Egipto, donde se asentaría la familia para sobrevivir la hambruna. Irónicamente, la hambruna termina apenas Jacob llega, pero la familia se queda en Egipto cumpliendo el plan de Di-s tal como fue prometido originalmente a Abraham.

EL AYUNO DEL 10 DE TEVET

El 10 de Tevet (conocido como Asara BeTevet) es observado como un día de ayuno, duelo y arrepentimiento. Nos abstenemos de comida y bebida desde el alba hasta el anochecer y agregamos Selijot y otras adiciones especiales a nuestras plegarias.

¿Qué conmemora?

Durante años, D-os envió a Sus profetas para advertir a Israel sobre la inminente destrucción de Jerusalem y su Santo Templo si no corregían sus acciones. Pero ellos despreciaron a estos hombres sagrados como portadores de “falsas profecías de destrucción”, que pretendian desmoralizar a la nación. Llegaron tan lejos que hasta asesinaron a uno de los profetas.

Y finalmente sucedió. El 10º día del mes judío de Tevet, en el año 3336 desde la Creación (425 AEC), los ejércitos del emperador babilonio Nabucodonosor sitiaron Jerusalem.

Siempre paciente, D-os demoró la destrucción para darle a los judíos otra oportunidad de arrepentirse. Envió repetidamente al profeta Jeremías para amonestar a Su nación, pero ellos lo pusieron en prisión. Así, 30 meses después, el 9 de Tamuz de 3338, las murallas de la ciudad fueron brechadas, y el 9 de Av de ese año el Santo Templo fue destruido y el pueblo Judío exiliado.

Entre todos los ayunos, el 10 de Tevet es el único que se observa aunque caiga un viernes, a pesar que interfiere con los preparativos de Shabat.

Es visto como el comienzo de una cadena de eventos que culminaron con la destrucción del Templo y los exilios posteriores, algo de lo que nunca nos hemos recuperado totalmente, porque incluso cuando se construyó el Segundo Templo, nunca volvió a toda su gloria.

El 10 de Tevet también conmemora dos eventos trágicos que ocurrieron cerca de esa fecha, que se incorporan en las selijot del 10 de Tevet.

8 de Tevet: La Traducción de la Torá al Griego

En un esfuerzo por traducir la Torá al Griego (luego de un intento infructuoso 61 años antes), el emperador egipcio-griego Tolomeo reunió a 72 sabios de la Torá, los aisló en 72 piezas separadas y les ordenó a cada uno que hiciera una traducción. El 8 de Tevet de 3515 (246 AEC), produjeron 72 traducciones idénticas. Esto era algo milagroso, especialmente porque en 13 lugares los traductores se apartaron de la traducción literal.

A pesar de los milagros, los rabinos vieron este evento como uno de los días más oscuros en la historia Judía, comparándolo con el día en que fue hecho el becerro de oro.

Traducir la Torá no es algo malo. Después de todo, Moshé mismo la tradujo a 70 idiomas. Pero, a diferencia de esa iniciativa divina, este era un proyecto humano, iniciado por un gobernador mortal. Como tal, se podía convertir en un “becerro de oro”, un recipiente definido por el hombre para la verdad divina. En vez de conformarse fielmente a su contenido sagrado, las vestimentas extrañas podían permitir la distorsión del significado original de la Torá.

De hecho, la traducción griega avanzó la agenda de los judíos helenistas quienes llevaron la cultura Griega a la vida Judía, transformando la sagrada Torá en tan solo otro libro de sabiduría en la gran biblioteca de Tolomeo.

9 de Tevet: Fallecimiento de Ezra Hasofer

Ezra el Escriba, falleció el 9 de Tevet del año 3448 (313 AEC), exactamente 1000 años después de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí.

El fue quien lideró el regreso del pueblo Judío a la Tierra de Israel luego del exilio babilónico, supervisó la construcción del Segundo Templo, y ayudó a detener la ola de casamientos mixtos que afligía al pueblo Judío de esa época. Como presidente de la Gran Asamblea, canonizó los 24 libros de las Santas Escrituras (Tanaj) y legisló una serie de leyes y prácticas, incluyendo la plegaria formalizada, garantizando la continuidad del Judaísmo auténtico entre el pueblo Judío hasta el día de hoy.

Una Mezcla de Tristezas

A pesar de que el 8 y 9 de Tevet fueron establecidos como días de ayuno separados, los rabinos los consolidaron en el ayuno del 10 de Tevet, un día mencionado por el profeta Ezekiel como un día de duelo, para que el mes no esté lleno de tristeza y duelo.

De acuerdo a esto, en tiempos recientes, el 10 de Tevet se convirtió en el día para decir kadish por las víctimas del Holocausto, muchas de las cuales se desconoce la fecha de su martirio.

El ayuno es el Viernes 25 de Diciembre.

En Montevideo comienza a las 3:51 y finaliza a las 20:30. 

En Punta del Este comienza a las 3:46 y culmina a las 20:25.

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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