Mundo Judío

Mi Sinaí

Tenemos el honor de compartir con nuestros lectores MiSinaí No. 83. Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros.

No. 83
Shemot
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 15/01  19.38
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CUATRO COPAS

Por Yanki Tauber

 

Estás encerrado en un cuarto. Estás en una tierra extranjera, en una relación maligna, en una situación deprimente.

Necesitas salir, eso es lo primero.

Pero salir puede no ser suficiente. Frecuentemente, la fuerza esclavizadora continuará sujetándote fuera de las paredes de la celda, de las fronteras de la tierra, de los confines de la relación, o los parámetros de la situación. A veces no es suficiente con salir: debes luchar contra el opresor y quebrar su control sobre tu vida.

Pero luchar contra el opresor puede no ser suficiente tampoco. El mismo enemigo, u otro como él (o ella o eso), puede volver y encerrarte de nuevo. Para ser libre, debes derrotar al enemigo, anulando su poder de forma que nunca más lo pueda recuperar, y dar un ejemplo que hará que nadie más se atreva a repetir el intento de esclavizarte.

Has salido, estás libre, y has aniquilado la fuerza esclavizadora. Quizás has aniquilado o neutralizado toda fuerza en existencia que pueda esclavizarte. Pero sólo has tratado con las causas externas de tu esclavitud. Te has ocupado con el enemigo, pero no te has ocupado contigo mismo. ¿Qué hay en ti que permitió en primer lugar que fueras aprisionado, exiliado, explotado o restringido? Si eso no cambia, puedes estar técnicamente libre, pero esencialmente eres un esclavo.

En el Seder de Pésaj bebemos cuatro copas de vino (y escuchamos y respondemos a las “cuatro preguntas” hechas por los “cuatro hijos”) en correspondencia con las “cuatro expresiones de redención” prometidas por D-os a los hijos de Israel a través de Moshé:

“Los sacaré de la opresión de Egipto, los salvaré de sus trabajos forzados, los redimiré con brazo extendido y con grandes actos de justicia y los tomaré como pueblo Mío y Yo seré su Elokim.” (Shemot 6:6-7)

Para liberarnos, explican los comentaristas, D-os nos sacó de Egipto. Eso fue lo primero. Pero Egipto era una superpotencia; de hecho, una semana después del Éxodo su poderoso ejército estaba persiguiendo a los israelitas para traerlos de vuelta. Si las tropas más selectas del faraón no se hubieran ahogado en el mar, los hijos de Israel hubiesen quedado sujetos al poder de Egipto en cualquier lugar donde estuviesen.

Tampoco el haber sido liberados de la hegemonía egipcia era una garantía de libertad a largo plazo. Egipto podría rearmar su ejército, o cualquier otro opresor podría haber surgido y tomado su lugar. Es por esto que D-os nos liberó de Egipto con “brazo extendido y grandes actos de justicia” infligiendo un castigo tal a los egipcios que dejó su espíritu quebrado, la base misma de su sociedad desacreditada y cualquier posibilidad futura de recuperación exterminada.

Pero aun así, el pueblo de Israel no era verdaderamente libre. Incluso después de que toda fuerza capaz de esclavizarlos fue destruida, permanecía el hecho de que éramos esclavizables.

Entonces D-os nos reunió al pie del Monte Sinaí, nos comprometió con Su Torá y nos tomó para Él como Su pueblo. Al unirnos con D-os, trascendimos todo lazo humano. Nos volvimos inherente e intrínsecamente libres.

En palabras del famoso Maharal (Rabi Judah Lowe, 1525-1609), antes del Éxodo y la revelación en el Sinaí, un judío podía ser un esclavo. Pero al tomarnos como Su pueblo, D-os creó un nuevo tipo de ser, uno que nunca había existido antes: un ser que es libre en su esencia. Después del Sinaí, el judío puede ser exiliado, perseguido y oprimido, pero esas serán siempre condiciones externas, afectando solo nuestra personalidad externa. El alma del judío nunca puede ser doblegada o restringida. El alma del judío permanece unida con D-os para siempre, eternamente libre.

 

 

MOISÉS Y AHARÓN

 

"Estos son Aarón y Moisés." (Shemot 6:26)

Moisés fue el transmisor de la Torá que recibió de D-os. El aspecto “Moisés” de nuestras vidas es, por lo tanto, el estudio de la Torá de D-os y el cumplimiento de Sus mandamientos. Aarón fue el primer sumo sacerdote. El aspecto “Aarón” de nuestras vidas es, por lo tanto, la plegaria, porque la plegaria llega hasta D-os tal como lo hacían los sacrificios que eran ofrendados por medio de los sacerdotes.

La Torá a veces menciona a Moisés antes que a Aarón y a veces a Aarón antes que Moisés. Esto nos enseña que a veces necesitamos primero estudiar Torá o cumplir algún mandamiento para poder relacionarnos apropiadamente con D-os en la plegaria. En otras ocasiones, podemos necesitar conectarnos con D-os a través de la plegaria antes de estudiar Torá o cumplir con sus mandamientos, para poder estudiar o actuar con dedicación desinteresada a D-os.

Likutei Torá 3:88c.

RABI IOSEF CARO (1488 – 1575)

Rabí Iosef Caro nació en Toledo, en 1488, en una familia de expertos de Talmud. En 1492, con solo cuatro años de edad, tuvo que abandonar el Reino de España a causa de la expulsión de los judíos decretada por los Reyes Católicos, estableciéndose con su familia en Portugal. En 1497 se trasladó con sus padres a Nicópolis, (Bulgaria), donde recibió su primera formación de manos de su propio padre, quien era un eminente talmudista.

En el año 1520 Rabí Iosef Caro emprendió la confección de su obra cumbre en el campo de la Halajá, titulada Beit Iosef (Casa de Iosef). Fue concebida como un comentario del Arba Turim del Rabino Jacob ben Asher.

En el año 1536 decidió vivir en la Tierra Santa, arribando en el mes de Elul a la Ciudad Santa de Tzfat -Safed. En Safed, Rabí Iosef Caro fue nombrado director de la Ieshivá local que, merced a su dedicación, comenzó a atraer a jóvenes e inteligentes eruditos.

Completado el Beit Iosef, Rabí Iosef Caro tomó sobre sí la gigantesca labor de compilar, en base a su anterior obra, un libro que aglutinara todas las leyes que acompañan al quehacer diario judío, en sus más minuciosos detalles.

Se trata, por supuesto, del famoso Shulján Aruj -lit. "Mesa Tendida", nombre que deja implícito el carácter práctico que buscó conferirle su autor, tal como una mesa tendida de la que sólo es menester servirse, el libro o código bajo el cual se embandera el judaísmo leal, el que rige toda la vivencia del judío.

Posteriormente concluyó otra de sus grandes obras, en su forma manuscrita. Era el renombrado Kesef Míshné, un comentario sobre el Mishné Torá, el código de leyes de Maimónides que se encuentra impreso en todas sus ediciones actuales.

Su actividad como maestro y jurista en Safed y su obra escrita hicieron que durante los últimos años de su vida ya se le considerase como el rabino más grande desde Maimónides. Su autoridad en materia de halajá se extendía por toda Europa. 

Rabí Iosef Caro murió en Safed, en el año 1575, a la edad de 87 años.

Éxodo (Shemot) 6:2 – 9:35

En la segunda sección del libro de Éxodo D-os comienza el proceso que llevará a la liberación de los judíos de la esclavitud egipcia. Primero le informa a Moisés que es crucial que él y el pueblo judío demuestren la misma fe en D-os que los patriarcas cuando él se apareció (Vaerá en Hebreo) a ellos. Después de algunas preparaciones adicionales, D-os comienza a golpear a los egipcios con plagas.

 

SABIOS DE ISRAEL

RABÍ MOSHÉ ISERLES (EL "RAMÁ") (1520 – 1572)

Rabí Moshé -conocido también por la sigla que compone su nombre y apellido: Ramá- nació en el año 1520, en la antigua y renombrada ciudad polaca de Cracovia. Su padre, Israel ben Iosef (conocido como Isserl), era un destacado talmudista. Estudió en Lublín bajo Rabi Shalom Shajna, quien más tarde se convertiría en su suegro. La primera esposa del Ramá falleció joven a los 20 años y el luego estableció una sinagoga en Cracovia en su memoria.

A la edad de treinta años Rabí Moshé regresó a su ciudad natal, Cracovia, y estableció una Ieshivá -Seminario Rabínico- que mantuvo con su propio dinero, donde numerosos alumnos saciaron su sed de conocimientos de la Torá y el Talmud.

Gracias a las grandes riquezas que poseía, Rabí Moshé asistía a sus alumnos ocupándose de sus necesidades materiales. Rabí Moshé estuvo al frente de su afamada Academia Talmúdica por más de treinta años, creciendo su fama día a día.

Cuando el gran Sabio judío Rabí Iosef Caro editó su Shulján Aruj, el Ramá agregó a las cuatro partes del mismo sus propias acotaciones -llamadas Mapá HaShulján ("Mantel de la Mesa")- en las que da a conocer las leyes y costumbres del judaísmo ashkenazí. Luego de que Rabí Moshé sumara sus acotaciones, expresión de la judeidad ashkenazí, el Shulján Aruj fue aceptado unánimemente por todo el mundo judío. En los puntos de discrepancia entre Rabí Iosef Caro y Rabí Moshé Iserles, las comunidades ashkenazíes se rigen de acuerdo al criterio de este último, en tanto que las de procedencia sefaradí lo hacen de acuerdo a la opinión del primero.

El Ramá también escribió numerosos libros sobre temas Cabalísticos y sobre otros campos de la Torá.

 

Falleció en Cracovia el jueves 18 de Iar, Lag Baomer, del año 1572.

LA KIPÁ

La kipá (literalmente, “cúpula”) es la palabra hebrea que significa “solideo”; en idish, se llama iarmulke o, con menor frecuencia, kopel.

La ley judía exige que los hombres se cubran la cabeza en señal de respeto y reverencia a D-os cada vez que rezan, estudian la Torá, dicen una bendición o entran a una sinagoga.

Esta práctica se remonta a la época bíblica, cuando los sacerdotes del Templo debían cubrirse la cabeza.

Tradicionalmente, los hombres y jóvenes judíos usan la kipá todo el tiempo, como símbolo de la conciencia de la existencia de un ser “superior” y de su sumisión a dicho ser.

Si bien la ley no exige en forma explícita su uso, en el Talmud ya se menciona esta práctica y, a lo largo de la historia, pasó a ser una costumbre judía aceptada, hasta tal punto que de acuerdo con la mayoría de las autoridades halájicas, llevar kipá es obligatorio. Por lo tanto, uno no debería caminar o siquiera sentarse con la cabeza descubierta. También, hay que enseñarles a los niños pequeños a cubrirse la cabeza.

Además de la usual kipá negra, muchos hombres usan kipot (plural de kipá) de toda clase de diseños y colores. Hay comunidades en las que se elaboraron diseños de kipá que son verdaderas obras de arte, como las que hacen los artesanos judíos de Yemen y Georgia, la mayoría de los cuales ahora residen en Israel.

 

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