En comunidad

Vidas uruguayas en Israel: Graciela Goldman de Sapiro

Lo más nuevo: ayudando a inmigrantes latinos con el hebreo

Es difícil poner una etiqueta para presentar a Graciela, porque ha incursionado exitosamente en distintos rubros y sigue siempre calentando motores. Lo mejor es leerla. Pero ante todo, optamos por comenzar por un proyecto de voluntariado que lleva adelante.

 

Ayudando a los inmigrantes con el hebreo

P: Graciela, es un gusto incluir en esta serie a una persona por la que siempre sentí muchísimo cariño. Has hecho varias cosas en tu vida en Israel, pero yo quisiera comenzar por tu nuevo emprendimiento, una iniciativa de aporte a la comunidad hispano-parlante en Israel. Entiendo que se enmarca en la siempre muy activa Hajevrá lematnasim, que traducido del hebreo es la red de centros de actividad social y cultural que funcionan en todo el país, en distintos barrios, proporcionando actividades diversas a la comunidad. Y tu nuevo aporte pasa por el dominio del idioma hebreo. Contame un poquito.

R: En los países hispano parlantes, la mayoría de sus habitantes habla un muy buen espanol.  Al llegar a Israel, además de enfrentarse a los desafíos de la nueva vida, los olim (inmigrantes) se encuentran con una gran traba: el idioma.  Un idioma no latino – sin forma de encontrar palabras similares al inglés, francés, italiano, etc. (como ocurre con el español),  sus letras son distintas y encima se escribe del lado opuesto.

"Sijon Shalem", del cual soy su coordinadora nacional, es un proyecto dirigido a los olim adultos, donde por un lado se beneficia el olé (inmigrante) , quien teniendo una base mínima de conocimiento del hebreo, recibe el apoyo de un voluntario ducho en el idioma para mantener conversaciones semanales de hebreo de una hora, y así "domesticar", enriquecer y poder llegar a hablar el hebreo  con fluidez y seguridad. 
Por otro lado, se beneficia también quien fue olé, y hoy dia gozando de un buen hebreo tiene la posibilidad de ofrecerse como voluntario, mantener conversaciones y así ayudar a otros olim que lo necesitan.

El idioma hebreo bien hablado abre puertas y facilita la absorción. 
Es el sueño de todo olé.  Estoy muy orgullosa de ser parte de este tan significativo proyecto.

P: ¿Ya está funcionando? Si es así ¿qué respuesta has tenido por ahora?

R: Este proyecto – que se ofrece sin pago alguno – por estar respaldado por la Hajevrá lematnasim y la Fundación Dalia y Eli Horowitz (exitoso industrial israelí, Director de la empresa Teva) existía ya para colectividades rusas y americanas especialmente.
Propuse incluir apoyo para los olim hispano parlantes. Hoy por hoy, con mi staff, andamos trabajando fuerte a fin de llegar a la mayor cantidad posible de olim y a cuantos más voluntarios.

 

P: ¿Cuántos son los voluntarios? ¿Y cómo describirías el perfil de la gente que se suma a un proyecto así?

R: El movimiento Shalem "Servicio Nacional para Adultos", cuenta con miles de voluntarios en todo el país.  Se trata de personas adultas y/o jubiladas que tienen tiempo libre y buscan aportar de sí y de su experiencia a la comunidad en proyectos significativos .
Nuevos voluntarios se registran constantemente.  Estos reciben instrucción, materiales, herramientas y también el acompañamiento de un supervisor. Y alrededor de todo esto se va creando un cálido ambiente social.

¡Nuevos olim y nuevos voluntarios son bien recibidos siempre!

P: Vos llegaste a Israel en 1984, pero imagino que ya sabías hebreo. De todos modos, seguro que con los años siempre se va mejorando.¿Tenés anécdotas para compartir, vivencias especiales que dejan en claro lo difícil que es integrarse a un nuevo país sin saber el idioma o sin dominarlo bien?

R: Llegué una noche invernal en enero de 1984 con mi Bernardo z"l y nuestras tres pequenas hijas: Daniela, Verónica y Claudia. Yo venía con un buen hebreo.  Bernardo sabía bien decir "shalom" y tuvo toda su vida un romance fluido y apasionante con el hebreo.

Recuerdo que a la mañana siguiente de aterrizar, ya en el Merkaz Klita de Rehovot, o sea el centro de absorción, Bernardo vuelve del almacén y me dice: “Graci, qué barrio tan raro es este.  Busqué un almacén para comprar leche. Está lleno de letreros de almacenes pero hay uno solo abierto.
Bajamos nuevamente y nos reímos juntos! Él había confundido los carteles que vio de los refugios, que decían “miklat” con la palabra almacén que se dice “makolet”. Para quien no sabe hebreo, debo explicar que en hebreo no se escriben las vocales sino sólo las consonantes y si uno no sabe la puntuación, puede haber palabras muy distintas que las lea igual. Dicho sea de paso, es muy bueno que los refugios estaban todos cerrados, ya que se abrían sólo en tiempo de guerra.

Graciela y su esposo Bernardo (z"l)


Trabajando, variado, siempre con nuevas ideas

P: Vos te dedicaste mucho tiempo a coaching ¿seguís haciéndolo? Lo pregunto sin olvidar que la pandemia alteró muchas cosas en el funcionamiento normal de la sociedad.

R: Comencé mi carrera laboral en Israel como secretaria ejecutiva y traductora en la empresa internacional Ormat y renuncié luego de 26 años de exitosa labor en el puesto de Directora de Publicidad y Relaciones Públicas a fin de emprender mi propia empresa.

P. ¡Ormat! Cierto Graciela, me había olvidado. Vos me recibiste ahí en una nota que fui a hacer. Así que de ahí te independizaste.

R: Así es. Fundé Merkaz Grace, la primera empresa totalmente dedicada a servicios de coaching personal y comercial – un empresa muy reconocida y  de las primeras del ramo en su época. Con servicios de mentoría y acompañamiento de emprendedores, cursos, talleres, conferencias e invitaciones a paneles disertantes.  He escrito y publicado dos libros.

 

Cuando Bernardo comenzó a sentirse mal, fui bajando mi perfil laboral.  Necesitaba derivar mis energías hacia otros canales.

Y fue entonces cuando fundé mi segunda empresa: Grace Digital – con un staff de 12 colaboradores,  ofreciendo servicios de marketing, branding y publicidad, creación de páginas web, y otras herramientas de internet para empresas.  
Así conseguí mantenerme activa pero sin obligación presencial.

Ambas empresas siguen funcionando. A pesar del Coronavirus.   

Compartiendo experiencias. Aquí, Graciela en un panel sobre excelencia en ventas

 

La vida personal

P: ¿Cómo fue tu proceso de integración a la sociedad israelí? A menudo, no es fácil.

R: Yo tuve la gran suerte de venir con un buen hebreo, y junto con mi carácter positivo , me ayudaron a una rápida y buena integración social y laboral.
También Bernardo, a pesar de haber venido con un hebreo muy pobre, al ser  tenaz y muy capaz – llegó a ocupar puestos directivos como consultor.

P: Y ahora, seguramente sos una abuela activa, aunque tenés vos tus propias actividades. ¿Cuántos nietos te rodean? Creo que de tres hijas ¿verdad?

Graciela con 9 de sus 11 nietos en la Bar Mitzvá de uno de ellos

 

R: ¡Viendo hoy a mis tres divinas hijas y sus familias, me doy cuenta que con Bernardo hemos hecho un buen trabajo!
Soy una abuela activa y muy dedicada a mis once nietos. También disfruto de un marco de muy buenos amigos .
Y sigo trabajando, sigo produciendo, y siempre pensando en nuevos proyectos.

Con sus tres hijas

 

Antes de la aliá

P: ¿Cómo era tu actividad en Uruguay? Estudios, tnuá, trabajo….

R: Fui alumna fundadora de la Escuela Integral.  El liceo lo cursé en el Yavne.
Hice preparatorios en el Suárez ya que comencé a trabajar en la Escuela Integral como ayudante de ganenet, maestra jardinera.
Paralelamente hice un curso de morá (maestra de hebreo).

Durante mi niñez fui a la Hebraica Macabi y luego de mayorcita hice visitas en diferentes tnuot.

Estudié Alta Costura y disfrutaba cosiendo modelitos a mis tres hijitas.
Ante la aliá Bernardo me dijo: o la Singer o yo. Y allí dejé mi Singer y mis costuras.

Estudié mi primer titulo en Ciencias de la Bibliotecologíaa y de la Informática.
El segundo tíulo fue como Consejera Educacional, pero no llegué a dar los últimos exámenes porque hice aliá.

Trabajé como ganenet y luego como maestra en la EIHU, ayudé a mi marido en sus negocios de venta de vestimenta de jeans para jóvenes.
Fui activista en el departamento de alia del Vaad Hajinuj y en la directiva de padres del Yavne (donde estudiaban mis hijas).

 

P: Yo quisiera recordar a tus padres, de bendita memoria, por los que tenía muchísimo cariño, el Escribano Isaac Goldman y la divina de tu mami, Anita. Dos personas muy involucradas en la comunidad. ¿Cómo viviste eso en tu hogar?

Anita e Isaac Goldman, los padres, de bendita memoria

 

R: Yo siempre digo que no podía haber nacido en una mejor familia.
Un par de padres que se respetaban y se adoraban.  Recuerdo a mi papá guiñandole con picardía a mi mamá y ella sonreia y sonrojaba,  mirándonos a nosotros para ver si nos habíamos dado cuenta. ¡Qué épocas!
Ambos muy activistas en la colectividad, pero también padres cariñosos y educadores. Atentos a nuestras necesidades, a nuestras obligaciones....
Mis padres han sido, sin lugar a dudas, un ejemplo a seguir, los mentores de mi vida.

P: ¿Cómo maniobras entre el Israel que es tu hogar hoy y el Uruguay en el que naciste? 

R: Uruguay es mi cuna.  Israel es mi hogar.  Amo a ambos.  Sin comparaciones.

P: ¿Dirías que construiste en Israel la vida que querías?
R: Creo que la realidad superó a los sueños. Y no está dicha aún la última palabra. Me costó casi 10 años convencer a Bernardo de hacer aliá – y a pesar que le fue duro al principio, no cesaba luego de agradecerme por haberlo convencido en venir. Hemos construido y compartido una lindísima vida juntos. Y yo sigo adelante....

P: Así es, vos siempre adelante Graciela querida. Por vos, tus hijas, tus nietos, y también por la memoria de Bernardo, tu compañero de toda la vida.  ¿Algo más que desees agregar?
R: Sí, agradecerte a ti por  la gran labor que haces.

P: Muchas gracias.

R: A vos

 

Ana Jerozolimski
(01 Febrero 2021 , 05:05)

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