Mundo Judío

MiSinai

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No. 99
Behar-Bejukotai
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Horario de velas de Shabat en Montevideo, viernes 7/05  17.38
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¿CAPITALISTA O COMUNISTA?

Por Yossy Goldman

Karl Marx pudo haber sido el pionero, pero muchos otros judíos también se involucraron en la lucha por el comunismo, particularmente en los primeros días de la revolución rusa. Personalmente no creo que debamos disculparnos por este fenómeno. Habiendo sufrido en forma insoportable bajo sucesivos regímenes opresores, muchos de esos activistas políticos pensaron genuinamente que el comunismo sería mejor para el pueblo que la corrupción zarista. Su sentido del idealismo alimentó las esperanzas de una vida mejor y un futuro más equitativo para todos. En los papeles el comunismo era una buena idea. El hecho de que fracasó, y que los nuevos líderes superaron la opresión de sus predecesores, refleja las personalidades involucradas tanto como el sistema que promovieron.

¿Cuál es el sistema económico judío? ¿Hay alguno? Yo lo describiría como "capitalismo con conciencia". Promoviendo la libre empresa, la Torá es claramente capitalista. Pero es un capitalismo condicional, y ciertamente un capitalismo compasivo.

Winston Churchill dijo una vez "El vicio inherente del capitalismo es el compartir desigualmente las bendiciones. El vicio inherente del comunismo es el compartir igualmente las miserias". Por lo tanto el judaísmo introdujo un sistema de mercado libre en el que el compartir las bendiciones no queda librado a la casualidad o a los buenos deseos, sino que es un mandamiento. Nuestra Parashá nos da un ejemplo clásico.

Shemitá, el año sabático, fue designado para permitir que la tierra descanse y se regenere. Durante seis años la tierra debe ser trabajada, pero en el séptimo año debe descansar y permanecer en barbecho. El ciclo agrícola en la Tierra Santa impone estrictas leyes y regulaciones sobre el propietario de la tierra. No sembrar, no podar, ningún trabajo agrícola, cualquiera que sea, en el séptimo año, y todo lo que crece solo debe ser "sin dueño" y puede ser tomado por todos. El propietario puede tomar algo, pero también sus trabajadores, amigos y vecinos. El propietario de la tierra, en su propia tierra, no tiene más derechos que el extranjero. Durante seis años ustedes poseen la propiedad, pero en el séptimo año no disfrutan de derechos especiales.

Este es uno de los muchos ejemplos del "capitalismo con conciencia" del judaísmo. Hay legisladas muchas otras obligaciones hacia los pobres, no agregados opcionales, no recomendaciones piadosas, sino claramente mandatarias contribuciones para los menos afortunados. El diezmo del diez por ciento, como también la obligación de dejar sin cosechar para los pobres los rincones del campo de uno, las gavillas y racimos olvidados son todo parte del sistema de capitalismo compasivo.

Por lo tanto el judaísmo presenta un sistema económico que conlleva lo mejor de ambos mundos, las ventajas de un libre mercado que permite la expresión personal y el éxito relacionados con el trabajo duro sin las desventajas de la codicia corporativa. Si la tierra pertenece a D-os, entonces no tenemos la propiedad exclusiva sobre ella. D-os derrama Sus bendiciones sobre nosotros, pero, claramente, el trato es que debemos compartir. Sin la ley de la Torá, el capitalismo fracasa. La ambición desmedida y la codicia de dinero y poder llevan a monopolios y conglomerados que no dejan lugar para el otro y amplían la brecha entre los que tienen y los que no tienen. El año sabático es una de las comprobaciones y balances que mantienen nuestro capitalismo kosher y bueno.

Algunas personas son demasiado amantes de los negocios. Todo es medido y exacto. Negocios son negocios. Si te invito para Shabat, no repetiré la invitación hasta que me la devuelvas primero. Si le das $50 a mi hijo para su Bar Mitzvá, entonces eso es exactamente lo que daré a tu hijo. Debemos ser más suaves, más flexibles, no tan duros, inflexibles y amantes de los negocios. Por supuesto, sean capitalistas, pero capitalistas kosher. Lo que una persona "vale" financieramente debe ser irrelevante para el respeto que deben darle. Mantengan las tradicionales características judías de bondad, compasión, tzedaká y jesed, generosidad de espíritu, corazón y bolsillo.

Que ganen grandes cantidades de dinero y animen a D-os a seguir bañándolos de bendiciones al compartir generosamente con otros.

EL PROPÓSITO DE LA RECOMPENSA

[D-os le instruyó a Moisés que le diga al pueblo judío, “Cuando alguien es tu esclavo,] no debes subyugarlo con trabajos innecesarios.” (Vaikrá 25:43)

El trabajar sin un objetivo es desmoralizante e incluso puede volver loca a la persona, pero trabajar por un propósito constructivo - incluso si la tarea demanda un gran esfuerzo - es altamente gratificante. La satisfacción que resulta del logro puede ser mayor que la satisfacción del dinero ganado.

El esfuerzo que tenemos que hacer en estudiar la Torá y cumplir con los mandamientos de D-os puede ser grande, pero se nos ha enseñado que nuestros esfuerzos aquí abajo tienen una influencia profunda en el mundo cósmico superior. Tener esto en mente nos permite estudiar la Torá y cumplir con los mandamientos de D-os con entusiasmo, alegría y un sentido de propósito.

Likutei Sijot, vol. 3, pág. 1010.

 

Levítico (Vaikrá) 25:1 – 27:34

La novena sección del libro de Levítico abre con Moisés escuchando la voz de D-os al pie del monte (Behar en Hebreo), ordenándole transmitir al pueblo judío las leyes de los años sabáticos y de Jubileo.

La décima y última sección del libro de Levítico abre con D-os prometiéndole al pueblo judío que si siguen Sus estatutos (Bejukotai en Hebreo), serán recompensados con riqueza material y bienestar. Lo opuesto también es verdad: al abandonar las leyes de D-os, perderán Sus bendiciones. A continuación, D-os le instruye al pueblo judío con respecto a qué, cómo, y bajo qué circunstancias pueden hacer donaciones al Templo o a los sacerdotes.

 

SABIOS DE ISRAEL

RABI SHLOMO GANTZFRID (1804 – 1886)

Por Nissan Mindel

Nació en Hungría en el año 5564. Su padre era uno de los grandes eruditos de su generación. Aún siendo niño prometía ser un gran personaje.

Estudió con el Sabio Rabí Rirsch Jarif, gran Rabino de Hungría. Se perfeccionó en la Torá escrita y en todos los ramos de la Torá Oral. Penetró todas las particularidades de la Halajá, lo que le permitió compilar libros de gran valor para la aplicación del din.

Se ocupaba de negocios y se sustentaba de su producto. A la edad de 30 años escribió su primer libro llamado Keset sobre leyes de Tefilin y Mezuzot. En 5598 publicó el libro Derej Hajaim, Torat Hazeba, leyes sobre Shejita y Bdika. Rabí Shlomo no deseaba ocupar puesto de dirigente, pero bajo la presión de su maestro Rabí Zevi Hirsch Heller, aceptó ser gran Rabino de toda Hungría.

En aquellos tiempos publicó su libro Lejem Vesimla, sobre leyes de Nida y Mikvaot. El más famoso de sus libros fue su libro Kitzur Shuljan Aruj, resumen del Shuljan Aruj que tuvo un grandísimo éxito. La primera edición apareció en el año 5624 y desde entonces se publicaron millares y millares de ejemplares.

Este es el libro de Halajá más popular y sirve de guía de toda casa de Israel.

Falleció el 26 de Tamuz 5646 a al edad de 82 años.

LA HOSPITALIDAD

Su sello distintivo era la tienda siempre abierta. Plantó su hospitalidad sin fines de lucro en medio del desierto e invitó a cada viajero y nómade a pasar una noche de descanso y disfrutar de una comida caliente.

Algunos lo consideraban extremista. En cierta ocasión, mientras estaba en medio de una conversación con el mismo D-os, algunos viajeros aparecieron a la distancia. Él se disculpó y ¡corrió a invitarlos y atenderlos! Para Abraham, la hospitalidad era más urgente que la comunicación con D-os.

La tradición quedó en la familia. Cuando el emperador romano Juliano ordenó el establecimiento de albergues para viajantes que transitaban de ciudad en ciudad, se refirió al ejemplo de los judíos “en medio de quienes un extranjero nunca pasa desatendido”. Inclusive, en los peores momentos, cada comunidad judía tuvo una sociedad para proveer comida y albergue a cualquier viajante, sin discriminación.

Cómo Hospedar

La hospitalidad, hajnasat orjim, se cumple principalmente cuando se reciben visitantes del exterior, pero también los invitados locales son considerados. Como es una mitzvá tan grande, no esperamos que alguien llame y pida, lo invitamos nosotros; también ofrecemos nuestra casa a organizaciones locales que acomodan a huéspedes.

Una vez dentro, algunos huéspedes son demasiado tímidos para pedir una bebida fría o una almohada extra. Un buen anfitrión anticipa sus necesidades.

Aquí, otro ejemplo de Abraham. A pesar de tener muchos sirvientes, él mismo se paró frente a sus huéspedes y atendió sus necesidades. Si es una mitzvá tan grande, ¿por qué dejársela a otro?

Cuando se van tus invitados, asegúrate de prepararles una vianda de comida kasher para el camino. Es una mitzvá escoltarlos al aeropuerto, ómnibus o tren o, por lo menos, dos metros desde la entrada de tu casa. De hecho, la recompensa por escoltar a los huéspedes supera a la que recibimos por todo lo que les dimos. Va más allá de atenderlos en nuestra ciudad, queremos asegurarnos de que lleguen a destino sanos y salvos y sin inconvenientes.

 

MiSinaí es una publicación de Jabad Uruguay. Pereira de la luz 1130, Montevideo.
Artículos extraídos de www.Jabad.org.uy y www.Chabad.org, publicados con permiso.
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