Rabino Eliezer Shemtov

Rabino Eliezer Shemtov

Nacido en 1961 en Brooklyn, NY, recibió su título de Rabino de United Lubavitcher Yeshivoth en 1984. En octubre de ese mismo año se casó con Rachel Chitrik. Pocos meses después (en febrero de 1985), a pedido de la Comunidad Israelita del Uruguay, el matrimonio fue enviado al Uruguay por el Rebe de Lubavitch - que su mérito nos proteja - para fundar el Beit Jabad en ese país y dirigir sus actividades educativas, culturales y sociales. Es Director General del Jabad Uruguay, conferencista y autor de numerosos artículos, principalmente sobre temas del judaísmo en la actualidad. Sus artículos y entrevistas han aparecido en medios comunitarios, nacionales e internacionales. 

Columna de opinión

Terminaron las tres semanas de Bein Hametzarim

El período del año conocido como Bein Hametzarim, o las tres semanas “Entre las Estrecheces”, comienza con el ayuno del diecisiete de Tamuz (coincide este año con 27/6) y culmina con el ayuno del nueve de Av (coincide este año con 18/7). Ambas fechas y el período entre ellas conmemoran la destrucción de los dos Templos de Jerusalem. Veamos algo sobre su significado.

 

Una reseña histórica

 

El concepto de construir un templo para Di-s proviene de la propia Biblia: “Que me hagan un santuario y moraré entre ellos”.[1] 

 

Encontramos en la Torá muchos detalles relacionados con la construcción del Tabernáculo y los elementos que debía contener.

 

Durante los cuarenta años que los judíos deambularon por el desierto luego del éxodo de Egipto, rumbo a la Tierra Prometida, los acompañó el Mishkán o santuario móvil. En cada una de las 42 paradas erigieron el Mishkán y acampaban alrededor suyo. Al llegar a la Tierra Prometida, el santuario provisorio fue sustituido por una serie de estructuras semi permanentes erigidas en Shiló, y luego en Nov y Guivón hasta llegar a su forma y sitio final en un terreno en el Monte Moriá, Jerusalem, comprado a Aravna el Ievusita por el Rey David.

 

Ya que el rey David fue un guerrero que  había derramado mucha sangre, Di-s lo descalificó de la tarea de construir el Templo, símbolo de Paz, y la delegó a su hijo y sucesor, el Rey Salomón. En el año 833 a.e.c. se inauguró el primer Beit Hamikdash o Templo permanente  en Jerusalem. Duró 410 años hasta que fue destruido por Nabucodonosor, rey de Babilonia en el año 423 a.e.c. (Hay distintas opiniones con respecto al año.  Luego de 70 años de exilio, los judíos, encabezados por Ezra y Nejemia retornaron a la Tierra de Israel y construyeron el segundo Templo que permaneció de pie por 420 años hasta que fue destruido por los romanos en el año 69 e.c.  Con la destrucción del segundo Templo se dio inicio al exilio y dispersión del pueblo judío que perdura hasta el día de hoy. Su final llegará con la construcción del tercer Templo que se realizará por medio del Mashíaj.

 

Luego de esta pequeña reseña histórica, hablemos algo del alma del asunto. 

 

Una morada para Di-s

 

Antes que nada hay que entender el concepto de una “morada” para D-os. ¿Para qué lo necesita? Y ¿cómo se hace una morada física para un habitante Todopoderoso e infinito?  

 

Las enseñanzas jasídicas lo explican de la siguiente manera:

 

Si bien Di-s es infinito y se encuentra en todas partes por igual, la manera en que se encuentra en todo el mundo es diferente de la manera en que se encuentra en el Beit Hamikdash. Dicha diferencia es comparable a la diferencia entre la manera en que uno se encuentra en su casa y  la manera en que se encuentra fuera de su casa. Fuera de su casa uno se comporta de acuerdo a cierta formalidad; en la casa de uno, en cambio, uno se comporta como se le antoja. En la casa propia, uno se manifiesta tal cual es.

 

Análogamente, Di-s no está abiertamente manifiesto en todo el mundo; acata a las leyes y formalidad de la naturaleza que Él mismo creó. En el Beit Hamikdash, en Su morada, se manifestaba tal cual es, ignorando la formalidad de las leyes naturales. Esta “informalidad” se expresaba por medio de los diez milagros diarios documentados en la Mishná.[2]

 

El propósito del Beit Hamikdash era doble. Por un lado daba la posibilidad al hombre de acercarse a Di-s; por otro lado era el lugar donde Di-s expresaba Su acercamiento al hombre.[3]

 

Tres veces al año, en Pésaj, Shavuot y Sukot, las festividades conocidas como las Shalosh Regalim, cada varón tenía la obligación de ascender a Jerusalem y celebrarlas en el Beit Hamikdash para “ver y ser visto” por Di-s. Fueron los momentos en los cuales uno recargaba su batería espiritual y esa conexión lo acompañaba hasta el próximo encuentro.

 

Anomalía sintáctica

 

Si analizamos el versículo en el cual Di-s ordenó construirLe una morada, surge una pregunta. El versículo dice literalmente: “que me hagan un santuario y moraré en(tre) ellos”. Si bien se puede entender la palabra betojam como “entre ellos”, también se puede entender como “en ellos”. Cabe preguntarse según la segunda y literal interpretación: ¿si se trata de un santuario, en singular, por qué dice que “morará en ellos”, en plural?

 

Explican nuestros sabios[4] que si bien hubo un edificio físico, el objetivo es que Di-s more dentro de cada uno de nosotros. 

 

¿Qué quiere decir “morar dentro de cada uno de nosotros”?

 

Según lo que explicamos antes sobre la diferencia entre la manera en que uno se comporta en su casa y la manera en que se comporta fuera de ella, se puede entender fácilmente. Uno debe vivir su vida de tal manera que logre que Di-s se sienta “en casa”, que se sienta bienvenido en sus pensamientos, palabras, acciones y actitudes.

 

Una historia llamativa

 

Cuando la Torá[5] nos habla del dramático encuentro entre José y su hermano Benjamín, nos dice que José cayó sobre el cuello de Benjamín y lloró y que Benjamín lloró sobre el cuello de José. 

 

¿Qué representa el detalle del cuello?

 

Explican nuestros sabios[6]: El cuello representa el Beit Hamikdash ya que así como el cuello conecta la cabeza con el cuerpo, el Beit Hamikdash es el punto de encuentro entre Di-s y Su Creación. Tanto José como Benjamín fueron destinados a tener un Santuario o Templo construido en el territorio heredado por sus descendientes una vez conquistada la Tierra de Israel. Cada uno de los dos hermanos vaticinó la eventual destrucción del Templo construido en el territorio del otro y lloró por ello.

 

El Rebe —que su mérito nos escude— pregunta: ya que cada uno de ellos tenía una destrucción en su propio territorio, ¿por qué no lloró por su propia destrucción en lugar de llorar por la del otro? ¿No duele más el dolor propio que el del prójimo?

 

El Rebe explica: ¿Para qué sirve llorar? Llorar sirve de catarsis para aliviar un dolor intolerable. Sirve únicamente cuando no hay nada que hacer. Si hay algo para hacer con respecto al problema que uno tiene entre manos, llorar sería contraproducente, ya que por llorar y sentirse aliviado no hará lo que debería hacer para evitar el problema o remediarla. Cuando se trata de ver la destrucción espiritual en territorio propio, no cabe llorar sino hacer algo para evitarla. En cambio cuando uno lo percibe en el territorio del otro, ya que no depende de él evitarlo, lo mínimo que corresponde hacer es llorar… 

 

Generalmente suele suceder al revés, uno llora por la situación propia y da consejos a todos los demás…

 

Dicen nuestros sabios[7] que la causa principal por la que se destruyeron los Templos fue el odio gratuito que reinaba dentro del pueblo judío. La manera de revertir la situación es sustituir el odio gratuito por el amor gratuito. “Odio gratuito” quiere decir odiar al otro por el mero hecho que existe, aunque no me haya hecho nada malo. “Amor gratuito” quiere decir amar al prójimo por el mero hecho que exista, aunque no me haya hecho ningún favor especial.

 

Estas tres semanas son una buena oportunidad para fortificarnos en este sentido.  

 

N. de Red: Cabe señalar que hay distintas versiones respecto a las fechas de la destrucción del primero y segundo Templo.Una
alternativa a las escritas en esta nota, son el año 586 aec y 70 respectivamente.


 
[1] Exodo, 25:8
[2] Pirkei Avot, 5:5
[3] Maimónides (Hiljot Beit Habejirá 1:1) y Najmánides (Éxodo, cap. 25) discuten cuál era la función principal.
[4] Véase Likutei Torá sobre el versículo.
[5] Génesis, 45:14
[6] Rashi, ibid
[7] Guitín, 55b

Rabino Eliezer Shemtov
(18 de Julio de 2021 a las 04:27)

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