Rosh Hashana

Rosh Hashaná con sabor sefaradí: con Ricardo Dalva, Presidente de la Comunidad Sefaradí

Ricardo Dalva (64), Contador Público egresado de la UdelaR, es desde hace 2 años el Presidente de la Comunidad Sefaradí. En esta entrevista nos cuenta cómo se preparan allí para la llegada del 5782, comparte la historia de sus raíces combinadas y analiza también aspectos presentes de la colectividad.

 

P: Ricardo, es un gusto tener oportunidad de realizarte esta primera entrevista como Presidente de la Comunidad Sefaradí del Uruguay. Y la estamos publicando en el número especial de Rosh Hashaná , por lo cual te preguntaría ante todo cómo se prepara tu comunidad para las fiestas, más allá de la celebración que cada uno hace por cierto en su hogar.

R: Muchas gracias Ana y al Semanario Hebreo por esta posibilidad.
Desde ya hace casi dos años venimos trabajando intensamente para que nuestra Comunidad, a través de la Comisión Sinagogal, lleve adelante todas las festividades y eventos religiosos. En tal sentido, y dado el especial significado de los Iamin Noraim, volcamos todos los esfuerzos para su realización.

La celebración de Rosh Hashaná y de Iom Kipur 5781 fue un aprendizaje respecto a la comunicación con nuestros socios, que por diversos motivos no podían hacerlo presencialmente. En ese sentido aumentamos nuestra presencia en redes sociales y trasmitimos en directo la casi totalidad de nuestras actividades religiosas.

Este fin de año nos encuentra con mucha fuerza y con un Rabinato muy activo y comprometido con las tradiciones que llevado adelante por Yehuda Ribco y su equipo, han marcado un cambio positivo.
Comenzamos el sábado 28 de agosto con la Avdalá y luego un Lejaim para todos los que han trabajado a lo largo del año en las diferentes comisiones de Asistencia Social, Eventos, Comunicación, Socios, Sinagogal entre otras y para todos los miembros de la Comisión Directiva y Rabinato.

De izquierda a derecha: Dr Rafael Abzaradel, Secretario de la Comunidad , Sra Maria Victoria Scola,
Cónsul de España en Uruguay, Ricardo Dalva , Presidente de la Comunidad y Jack Sabah, Presidente
de la Comision Sinagogal

 

Todos los que dedicamos buena parte de nuestro tiempo tenemos en común la pasión por la tradición Sefaradi y por mantener e incrementar el acervo cultural.

El  lunes 6 a la noche comenzamos con Erev Rosh Hashaná en nuestro renovado Templo del Centro Maimonides con el Arvit y seguiremos el día martes y miércoles con lectura de la Torá y toques de Shofar.
Este martes 7 de agosto sobre el mediodía Yehuda hará sonar el  Shofar en la Rambla de Trouville, toque muy especial y de hondo contenido espiritual.

P: Me imagino la escena…es un momento de convocatoria seguramente muy emotivo.

R: Sin duda ninguna. Te cuento que para  Iom Kipur estamos ajustando el horario de rezos pues si bien se aumentó el aforo al 50% de la capacidad del Templo, por prevención y mejor higiene del mismo y salud de nuestros socios y familiares preferimos que sea lo mas ajustado pero con todo el contenido espiritual y religioso que esta festividad conlleva.

Asi que te diría en resumen que la Comunidad Sefaradi está pronta a recibir a todos quienes quieran concurrir a nuestro rezos y para la culminación de Iom Kipur tendremos la bendición de los hijos y alguna sorpresa, que pronto informaremos,  para darle un broche de oro a estos Jaguim.

Reunidos en Maimónides, en comunidad

 

Tradición y hogar

P: Yo creo que en general, los jaguim, las fiestas del calendario judío, y por cierto Rosh Hashaná, tienen gusto a recuerdo, a raíces, a aromas y sabores de la cocina cuando uno era niño, de la forma en que en cada familia se celebraba y se sigue celebrando estas fechas. ¿Cómo es en tu caso?

R. Es asi como lo comentás. Pocas tradiciones se recuerdan tanto y se mantienen como Rosh Hashaná y la preparación para el ayuno de Iom Kipur.

Aunque te quiero comentar que Pesaj está también en el Luaj de nuestras celebraciones familiares.

La preparación de la cena en familia demandaba una organización que nuestras Idishe mames lograban llevar adelante con mucha responsabilidad.

P: Es que “idishe mame” va para todas las comunidades.

R: ¡Por supuesto! Tradicionalmente recibíamos a la familia en casa de mis padres, por lo que varios días antes ya se sentían aromas diferentes, los pedidos de pollo aumentaban y la sopa de gallina no faltaba nunca. Las reservas se hacían con mucha antelación por previsión.
Mamá y sus hermanas que cocinaban se repartían las tareas y dado que mi familia materna son de ascendencia  Ashkenazi, la sopa con knaidalej, el guefilte fish y el pollo hervido no faltaban en la mesa. Por otro lado, era impensable una cena sin boios con huevos jaminados y burrequitas y de postre baklavá, piñonates, trufas y mostachudos.  

P: Hermoso…

R: La preparación de la mesa era una tradición. Alargar la mesa del comedor, agregarle otra mesa más, que los manteles estén planchados y no falten servilletas. Por supuesto que salían a relucir los platos y cubiertos “para estas ocasiones” así como vasos y copas de cristal.

Cada vez que le preguntaba a mi mamá Raquel (Z”L) si no estaríamos apretados, siempre me decía “Puyados y no menguados” y realmente siempre había lugar para alguien más que se sumaba a último momento.

Hoy, con la familia más reducida, con mi hermano y la mayoría de mis primos  y sobrinos fuera del país redujimos los festejos a la celebración con mis hijos Paola y Diego. Pero como la manzana no cae lejos del árbol, ellos han aprendido a valorar las reuniones familiares y  logrado mantener las tradiciones y de hecho las celebramos incluso estando de paseo o viaje.

Ricardo con sus hijos Paola y Diego

 

P: Esto me lleva a preguntarte cómo fue el hogar en el que creciste, de dónde llegaron tus padres o abuelos….o sea en qué ambiente te criaste.

R: Mis abuelos maternos salieron de Rusia, y peregrinaron varios años por varios países de Europa, para poder llegar a Uruguay. 
Mis abuelos paternos llegaron desde Aydin, Turquía.

Mis padres, Raquel (Z”L) y Rafael (Z”L)  se casaron en 1952. Mi hermano nació en 1954 y yo en 1956.

Hicimos la escuela y liceo público y tuve la suerte de poder seguir estudios universitarios hasta recibirme de Contador Público.

Incluso fuimos a la Escuela Sholem Aleijem a aprender Idish.

El recuerdo que más perdura de aquellos años es la visita semanal a casa de mis abuelos hasta el año 1965 fecha en que falleció mi abuelo Jacobo (Z”L).

Allí nos reuníamos los primos y los tíos.

No faltaba el darle de comer a las gallinas que luego mi abuela llevaba al mercado para que el Shoijet las matara en el rito Kasher.

Cuando mi abuela vino a vivir con nosotros, las reuniones pasaron a ser en casa así que los sábados a la tarde era la tertulia de familiares y primos.  

Ya luego fuimos creciendo y los recuerdos y tradiciones fueron quedando postergados por las vicisitudes de la vida, menos tiempo para la familia, más estudio, la Tnúa (el movimiento juvenil, al que se iba los fines de semana), etc.

P: La dinámica de la vida que va cambiando…

R:Así es. No puedo dejar de lado la educación no curricular pero no menos importante que tuve a través de AJISU aunque breve y luego en la NCI, actual Jazit.Los amigos que hasta ahora mantengo, los madrijim (líderes) que siempre recordaremos, las peulot (actividades), todo era un constante aprendizaje y donde se gestaron y arraigaron las tradiciones judías y el amor por el Estado de Israel.

P: ¿Tu condición de Sefaradí era una cuestión derivada sólo del origen de tus mayores-en realidad de parte de ellos, ya que has contado sobros tu lado materno ashkenazí- o también de tradiciones determinadas que se cumplían y vivían en tu casa?

R. Ambas. En casa se cocinaba mucha comida turca, que mi mamá tuvo que aprender a hacer. Por supuesto que contaba con mis tías, con las tías abuelas de mi papá y amigas turcas que le pasaban las recetas escritas y obviamente el toque secreto que no figuraba en ninguna .

P: Infaltable…

R: Allí no faltaba cada semana las chauchas, bamia, el pescado salado, las huevas secas o abudajo, las aceitunas, el yogurt casero, los huevos con tomate etc.Creo que la tradición Sefaradi se arraigó en casa más que la askenazi por los cual me identifiqué más con ella.

 

Trayectoria comunitaria

P: ¿Cómo ha sido tu trayectoria comunitaria hasta llegar al cargo actual de Presidente de la Comunidad Sefaradí?

R: En el año 1990 fue mi primer acercamiento a Fesela, la Federación Sefaradí Latinoamericana invitado por Nelson Canias, un gran activista de nuestra Comunidad. Al año siguiente me pidieron participar  como Pro Tesorero junto al Cr. José Luis Zales y así empecé a participar en la Comisiones Directivas.

Luego de un impasse de algunos años, sobre el año 2016 y fruto de la perseverancia del presidente en ejercicio, David Acher (Z”L) que no bajó los brazos ante mis varias negativas, me incorporé a la Comisión Directiva.

Desde ese momento estoy trabajando, primero como Tesorero y a partir de las Elecciones de Diciembre de 2021 como Presidente a impulso de un grupo de dirigentes que hoy me acompañan en el quehacer comunitario.

P: ¿Cuáles son a tu criterio las fortalezas y debilidades de la colectividad judía del Uruguay?

R:  No hablaría de Fortalezas ni de Debilidades. La Colectividad es la suma de sus miembros insertos en el mundo que le toca vivir y eso conlleva aspectos positivos como negativos.

Como líderes comunitarios debemos bregar por el mantenimiento de la cultura judía en su conjunto. El apoyo a las diferentes Instituciones que nos representan y aquellas que trabajan por el bien de su colectivo.
El impulso a la escuela judía es también un pilar para dicho fortalecimiento ya que desde la base de la educación se gestan hombres de bien que serán los referentes del futuro.

En nuestra Directiva monitoreamos los aspectos negativos o las dificultades que tienen la Comunidades para que sus socios sean más activos y participativos y ponemos permanentemente sobre la mesa de trabajo ideas para que sientan mayor apego a su Comunidad brindando más actividades y apoyo.

Preservando comunidad

P: Como bien sabemos, los tiempos actuales no son como los de los orígenes de nuestra colectividad hace más de 100 años. Hoy son muchos los matrimonios de sefaradíes y ashkenazim, algo menos común hace muchos años. ¿Cómo ves esa combinación de preservación de tradiciones por un lado y desarrollo, por otro, de la colectividad toda, de modo que se presta mucho menos atención a ese aspecto? 

R: No es posible perdurar como Comunidad sin respetar los orígenes que le dieron lugar. Pero no basta solo con eso. En el Curso de estos 100 años la colectividad judía uruguaya ha pasado por varios hitos muy significativos.

El aumento de la Aliá, primero de familias que sobre los años 70 y 80 optaron por un cambio de vida, luego de jóvenes que encontraron en Israel nuevas posibilidades de estudio y trabajo lo cual llevó en muchos casos a que sus padres se les sumen,  la indiferencia de algunos a los temas religiosos, la asimilación, la falta de renovación de líderes, la poca participación de jóvenes en las diferentes Instituciones. Son cosas que han ido ocurriendo.

Por eso entiendo que  matrimonios entre las diferentes comunidades ya no es un tema que importe demasiado. Hoy los jóvenes deciden, con mucha madurez, con quién planear su vida familiar.
Tal vez somos los padres que ponemos prejuicios que nos llevan a conclusiones erróneas.

Nosotros hacemos mucho más hincapié, como Comunidad, en que las familias mantengan las tradiciones sefaradíes y el acervo cultural. Esto no es privativo para que los matrimonios opten por una u otra tradición.
Es como el ya clásico Seder de Pesaj, una noche en casa de los padres, otra en casa de los suegros.

Mientras se mantengan las tradiciones y los valores judaicos, toda combinación es bienvenida. Dependerá de los líderes comunitarios y de su capacidad de atraerlos con actividades con el contenido que ellos demandan.

 

El acervo sefaradí y el aporte al país

P: ¿Cómo ves tú hoy a tu comunidad? En los últimos años se está haciendo un gran esfuerzo en lo relativo al patrimonio sefaradí del Uruguay, su cuidado y perpetuación.

R: Es asi, dentro de los programas en que estamos trabajando se encuentran los de difusión de la cultura a través del Centro Cultural Sefaradi que es nuestro representante en  cuanto a la vinculación con España y las diferentes comunidades españolas en Uruguay.

Así mismo seguimos impulsando a los socios y sus hijos y nietos  a gestionar la ciudadanía española por ascendencia Sefaradi, una larga y esperada Ley española que concede la nacionalidad española a los sefardíes descendientes de los judíos que debieron emigrar por decisión de la Corona Española mediante el Edicto de Expulsión de 1492.

Nuestra Comunidad ha sido muy activa en este tema otorgando los certificados correspondientes sin los cuales es imposible gestionarla.

Como ya te mencioné, los programas vía streaming, nos permitieron llegar a los hogares de aquellos que no podían concurrir a Comunidad y así ofrecemos contenidos con un alto grado de cultura y tradición sefaradí.

 Contamos con un Museo en nuestro Templo Beth Israel (en la calle Buenos Aires 234) en el cual la Comisión de Cultura y el Centro Cultural exhiben para deleite de socios y muchos turistas objetos traídos por nuestros abuelos así como los primeros libros de registros de nuestra Comunidad.

Hoy somos una Comunidad activa y presente en cada familia, donde el socio encuentra actividades sociales, culturales y religiosas para todas las edades. 

P: ¿Podrías evaluar cuál ha sido el gran aporte de la inmigración de los judíos sefaradíes al país en general y la colectividad en particular?

R: Los sefaradíes llegados de Turquía, que son los que mayoritariamente llegaron a Uruguay, traían consigo el Ladino, el español antiguo, por lo que su inserción en la sociedad,  en el medio no judío, fue más rápido que para otros inmigrantes.

Esto les permitió acceder mas rápidamente al mercado laboral y en especial al comercio, propio del ADN de los judíos mediterráneos.
Asi mismo fueron un buen nexo entre la sociedad uruguaya criolla con la judía, haciendo conocer la cultura hebrea, lo israelí y lo judío de una forma fácil y sencilla y desmitificando los prejuicios que se tenía en el país acerca de las corrientes inmigratorias.


Y para despedirnos…

P: Y para terminar, vuelvo al comienzo para preguntarte cómo celebrarás en tu marco familiar Rosh Hashaná.

R: Este año festejaremos Rosh Hashaná en casa con mis hijos y amigos de toda la vida. Como es tradicional, los festejos se complementan con la cena tradicional Sefaradi, con Jalá Agula y manzanas con miel y deseándonos a viva voz que este año 5782 lo recorramos en un camino de Leche y Miel.

Lo hago extensivo a toda la familia Sefaradi y por supuesto a ti y tu familia les deseo también Añada buena y Clara!!!!!

P: Muchas gracias Ricardo. Lo mismo para ti, los tuyos  y tu comunidad. ¿Hay algo que desees agregar, que yo no te haya sabido preguntar?

R: Ana, solo agradecerte la entrevista, desearte un gran año en lo familiar y en lo profesional, que haya Paz permanente en Israel  y que Semanario Hebreo siga siendo referente de  nuestra Colectividad.

P: Que así sea. Muchas gracias y Shaná Tová.

R: Shaná Tová para todos.

Ana Jerozolimski
(05 Septiembre 2021 , 09:55)

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Fuente: https://es.chabad.org/

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