En comunidad

En la bendita memoria de Becky Sabah

Por Rafael Hodara, ex Presidente de la Comunidad Sefaradí

Un año sin Becky,  hecha con fibra Sabah-Hadjes

Quisiera compartir algo guardado en mi cajón de los recuerdos.

 

Durante mi niñez pasaba gran parte del tiempo en la tienda de mis padres. Era allí donde estudiaba y hacía los deberes. 

Recuerdo que… por lo menos una vez por mes, nos visitaba un señor que vendía ropa al por mayor,

 

Era un señor prolijamente vestido, amable, sonriente. Pero a pesar de su sencillez  tenía “un colachata”, un  automóvil  enorme, poco visto en  un barrio tan modesto.

 

Era tan delicado,  que antes de ofrecer su mercadería, conversaba largamente con mis padres, incluso hasta se tomaba un tiempo para hacer bromas conmigo y mis hermanos,

Aunque no teníamos parentesco, le llamábamos TIO CHELEBI, porque en cada visita, nos regalaba una barra de chocolate.

 

Y quedó grabada en mi memoria, la profunda admiración que mi padre sentía hacia él….

Un día mi padre me dijo: - “Este amigo necesita un auto grande porque tiene una hija enfermita. (no mencionó su enfermedad), 

-Ella no puede caminar. En ese auto lleva una silla de ruedas, y con esa misma sonrisa y serenidad, él dedica a su hija  largas horas de su vida.

La lleva en brazos a todos lados: a los médicos, a la escuela, y todavía dispone de tiempo para trabajar y ayudar económicamente a la escuela Roosvelt  que es especial para chicos con esa enfermedad.

 

Pasaron  unos 30 años, cuando  finalmente conocí a “esa hija enfermita” 

Fue en el templo de la calle Buenos Aires. La traían sus hermanos Nelson y Yako en una camioneta Volkswagen Combi. Antes debían colocar unas tablas de madera en la escalera para deslizar las ruedas de su silla y así poder ingresar al Templo. 

 

En esa época, antes de recibir al Shabat. Las mujeres leían el Shir a Shirim (El Cantar de los Cantares) en español. Pero la segunda bendición luego de la Shemá, estaba reservada para una sola mujer.

 

Desde el fondo.. una voz potente nos hacía estremecer. 

HASHKIVENU comenzaba…. y después de una pausa,

leía: Padre nuestro.., haz que durmamos en paz. Rey nuestro, haz que nos levantemos para una vida buena y de paz….. y así seguía hasta terminar la Berajá.

 

Era la voz de Becky (de bendita memoria) que sumada a la acústica del Templo nos hacía sentir …que el Rey nuestro estaba allí…, con nosotros..

 

En ese entonces, yo era Presidente de la Asamblea Representativa.

y la invito a participar de esas asambleas. 

Eran reuniones muy numerosas ya que estaba en discusión el traslado a  Pocitos,  la administración,  los servicios religiosos, y la ampliación que se necesitaba para todo eso en el Centro Maimónides. 

 

En esas asambleas, cuando ella hablaba el silencio era total.

Silencio.. no por quien o como era, sino por lo que decía. 

Siempre sus argumentos eran sólidos, convincentes y firmes.

 

Sin duda fue muchísimo de lo que ella hizo en la Kehila, sin embargo nada se menciona, que fue en la Comunidad Sefaradí y en esas Asambleas, donde  ella descubre su capacidad de liderazgo. 

 

Después de esto, fue que vino toda esa serie de logros: 

Incontables legados de vocación, militancia y entrega, que dejó en el Área de Discapacidad de la Kehila, el Departamento de Inclusión : OR, AVODATÍ,  TAIM y lo que después se llamó JALOMI del que fue Directora, con tal empeño y eficacia que mereció la Distinción por parte de la Organización Sionista del Uruguay en el año 2018

 

En cada uno de esos logros yo la llamaba por teléfono para felicitarla 

y ella al reconocer mi voz, en tono jocoso me decía: “ ¿Cómo está mi Presidente?”. ….Nunca me llamó por mi nombre, Me decía “Mi presidente” en recuerdo de  aquellas asambleas donde empezó todo.

 

Y también fui testigo de haber presenciado en ella, una escena de amor y de cariño, pocas veces vista. Era cuando se encontraba con su tío Isidoro Hadjes. Él la veía, se acercaba y desde lo alto la acariciaba y le sonreía.

Ella desde su silla de ruedas  y sin mediar palabras, le devolvía una sonrisa de amor profundo.

 

En ese encuentro amoroso, Ella como psicóloga era la más fuerte de los dos. Él sin perder su sonrisa se les humedecía los ojos y  trataba de controlar la emoción de aquel cariño inmenso.

 

Tuve el inmenso honor de trabajar codo a codo por la Comunidad  Sefaradí  con su padre Don Chelebí Sabah y con su  tío Isidoro Hadjes

Y Beky Sabah, (de bendita memoria) a pesar de su  discapacidad severa, no podía ser menos y tener la misma capacidad de voluntariado que tenía y tiene la familia Sabah- Hadjes, porque estaba formada con la misma fibra, con la misma “maiá” (como decimos los sefarditas).

 

La maiá es la nata que se forma (en la yoca), en el yogurt, y con ella se hace otra igual. Pero además, la  maiá es lo que está por encima de…..  

Y esa maiá es lo que Becky recibió de su familia: … que por encima de todo, están los valores.. Valores de lucha, de trabajo, de honestidad, y de vocación de servicio.

 

Becky estaba hecha con esa maiá de luchadores, por eso  nunca dudó en ponerle el pecho a la vida entregándose con entusiasmo al pensamiento inclusivo, a luchar contra esa discriminación que ella tuvo que sufrir gran parte de su vida.

 

Es muy conocida la frase de Martin Luter King cuando dijo “Tengo un sueño”, JALOMI significa mi sueño. De alguna manera los 2 lucharon contra un tipo de discriminación.

 

A un año de su desaparición física, va un merecido homenaje a Becky,

y también  me gustaría hacer extensivo este homenaje, a ese padre Chelebi, que la llevaba en brazos porque no podía caminar, a ese padre que luchó para que siga estudiando ante el sufrimiento de la discriminación que sentía en el liceo y para que en un futuro pueda ser una mujer independiente. 

 

A esa madre Matilde, que le daba de comer a la boca y la tenía que vestir porque sus brazos no se podían mover, 

A sus hermanos y también a sus cuñadas, sobrinas y sobrinos que supieron darle un marco de contención y cariño, para que aún,  ya siendo mayor,  ella sintiera la misma protección que recibió de niña.

 

A Becky (Z”L) y a su familia Sabah- Hadjes

 

Rafael Hodara

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