Entrevistas

Entrevista a Marina Singer, miembro del Club de lectura de B'nai B'rith

Marina Singer

Psicóloga Clínica, estudié en la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Atiendo pacientes de forma online hispanohablantes alrededor del mundo.

Referente del Equipo territorial de Convivencia del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fé.

Profesora Universitaria en la UCEL, Rosario, Argentina.

Creadora del Grupo “Avot Project” para adultos mayores durante la pandemia, en la Kehilá de Rosario.

Integrante del equipo de coordinación “Read Cycle”: desde hace 4 años mujeres judías lectoras nos reunimos a leer en círculo y conversar sobre los diferentes feminismos y cómo lo vemos en nuestra cotidianeidad.

Comienzo  por tu vida como lectora, ¿cómo surge en vos el bichito de la lectura? 

Desde que era una niña me encantaban los libros, cuadernos, artículos de librería. Supongo que por sus colores y texturas…no lo sé explicitar exactamente pero me gustaban. En la casa de mi familia éramos muchos: mis padres y  tres hermanas y un hermano (el varón es el del medio) y había libros, revistas, enciclopedias, comics, abundante material de lectura y lectores todos. Frecuentábamos librerías en Rosario y bares tradicionales como El Cairo, refugios de la intelectualidad de la ciudad. También con mis hermanos íbamos a la biblioteca cercana a mi casa que se llamaba “Estímulo al Estudio”. No recuerdo que haya sido muy estimulante la atención de la señora bibliotecaria ni el material antiguo que allí había, pero sí consultar material para hacer algún trabajo práctico en la escuela.

Una curiosidad de mi ingreso al mundo de la lectura a mis  9 o 10 años, es el recuerdo de ir a vacacionar a Mar del Plata y pasear por la rambla y ver una de sus playas con el nombre de Alfonsina Storni. Allí mi madre me contó por primera vez las ideas sobre las mujeres que tenía la poeta. Recuerdo sentir mucha tristeza por Alfonsina e imaginarme ella ingresando al mar caminando hacia el horizonte. Cada vez que volvía de vacaciones de ….

Decime dos libros que amaste y por qué.

Un libro que amé de pequeña es “Dailan Kifki”, de María Elena Walsh. Era un libro de tapa dura de esos que tienen las páginas suaves. La ternura que transmitía la historia, los dibujos de ese Elefante enorme que irrumpía en la vida familiar. Recuerdo sentir el encantamiento del afecto que recibía Dailan.

Otro libro que me marcó mucho fue el “Diario de Anna Frank”. Era de mi hermana Romi y  yo veía que lo leía entusiasmada y me daba mucha intriga pero sólo me lo prestaría una vez que ella lo terminara. Cuando comencé a leerlo tendría una edad similar a Anna. Comparaba mi realidad con la de ella, y me imaginaba siendo su amiga Kitty como el diario.

Un libro que no amé pero que me generó curiosidad por leer fue el “Nunca Más” que contenía informes sobre la desaparición de personas. A los 13 años me lo regaló una de mis hermanas que por entonces vivía en Buenos Aires (en Rosario era un libro que no se conseguía) y formó parte de mi primera biblioteca.

¿Qué tenes en tu mesita de luz y en tu lista de pendientes?

Anne Defourmantelle, “Potencia de la dulzura”. Estoy comenzando a leerlo pero creo que conoceré más del enigma de este sentimiento,  acerca del deseo y de sus límites.

Inés Bortagaray (guionista y escritora de Salto, Uruguay), “cuantas aventuras nos aguardan”. Es la introspección de la autora acerca de la vida, quiénes somos y el paso del tiempo, la sobrevaloración de la juventud. Me atrapó porque es la primera vez que leo una escritora uruguaya.

¿Contame de Read Cycle, cómo surge?, cómo se desarrolló y cómo es su futuro?.

https://readcyclerosario.webnode.com/

El espacio de lectura de mujeres judías nace en el año 2019 a partir de inquietudes personales compartidas entre mujeres de la comunidad judía de la ciudad de Rosario, producto de la búsqueda de espacios de discusión abierta sobre qué son los feminismos y cómo se aplican en nuestra praxis cotidiana.

Nos juntamos, leemos un texto en círculo (priorizamos que sean autoras judías), debatimos, reflexionamos y lo hacemos con una especialista en el tema que es quien coordina el encuentro.

El futuro del espacio es generar uniones, sumar experiencias con otras  mujeres judías. Estamos organizando el 1er Encuentro Regional de Mujeres Judías de Santa Fe. 

También nos sumamos a otros movimientos, como Mujeres Activas por la Paz, compartimos, nos conocemos, visibilizamos lo que otras mujeres hacen por todas y potenciamos nuestras acciones. Además, el año pasado coordinamos con otras dos organizaciones el 1er Encuentro Latinoamericano judeo feminista en dónde participaron grupos de diferentes lugares de latinoamérica, Canadá, España e Israel.

Nos motiva hacer crecer la idea de leer juntas con otras mujeres judías, tejer y potenciar a otras mujeres judías en cualquier parte del mundo, internacionalizar la propuesta.

¿Cuál es el recuerdo de tu Bobe Rosita y su relación con tu Zeide y con toda la familia?

Recuerdo a mi bobe como la mujer de manos más hermosas del mundo. Era dulce y pacífica. Su casa olía a sopa de verduras y la infaltable papa hervida para mi Zeide antes de cada comida. Cuidaba a todos, a su mamá muy enferma, a mi Zeide, a sus tres hijos, y a sus 10 nietos. El infaltable de cada tarde a las 5pm era verla cruzar la calle, que separaba la casa de la familia, de la talabartería de mi Zeide con termos de café para la merienda.

Mi Zeide era polaco, llegó a la ciudad de Córdoba justo antes de que comenzara la segunda guerra. El dolor por la pérdida de toda su familia se percibía en su mirada y sus pocas palabras, pero también recuerdo sus manos. Trajo su oficio desde Polonia y aquí se desarrolló,  fundó “La Talabartería de Don Saúl”. Por su negocio pasaban políticos, jockers y jugadores de polo.

Los más hermosos  recuerdos son imágenes en los preparativos de Rosh Hashaná, o el Seder de Pesaj. Nosotros viajábamos desde Rosario para llegar a las celebraciones. Los encuentros con ellos, mis tíos y primos, fueron mi mejor experiencia y los que forjaron mi identidad. Creo que los aprendizajes más significativos en cuanto a tradición, comida y  música judía los viví allí con el afecto de mi bobe y mi Zeide.

¿Cómo logras introducir la perspectiva de género en mujeres de la tercera edad?

En nuestra sociedad  hay  ideas que aparecen muy exaltadas y sobrevaloradas: juventud, modernidad, productividad económica, rendimiento sexual, saber tecnológico, y todo eso ligado al mundo de los jóvenes y los hombres. Pero esa no es la realidad ni la verdad: el saber, la pasión, la curiosidad, el entusiasmo, la creatividad, el amor, el deseo no tienen edad ni género. 

Forman parte de nuestra esencia, de nuestra humanidad. Las mujeres de la tercera edad no ocuparon determinados lugares ni funciones y mi generación es la heredera, yo fui criada por madre y abuela en dónde muchos temas eran tabú y “mejor no opinar”. Pensar en construir espacios comunitarios diversos, que mujeres como nosotras queramos habitar, que alienten a la participación con perspectiva de género, también es construir por ellas y nosotras. Escuchar, validar y alojar a las mujeres adultas es todo un desafío. Compartir sus saberes, sus experiencias, el intercambio, lo intergeneracional nos enriquece a todas, es win win. 

¿Cómo te conectas con adultos mayores y les explicas que hay cosas que se pueden cambiar en los vínculos? 

Desde chica creo que tuve mucha cercanía con los adultos mayores por el vínculo con mis abuelos maternos. Luego, como soy la hija más chica, mis padres fueron padres más grandes que el promedio de los padres de mis amigas.

En cuánto me recibí de Psicóloga, los primeros pasos en la atención de pacientes me acercaron a los modos de sufrir por  la soledad, la apatía y el deterioro y el paso del tiempo con los adultos mayores.

Una de mis primeras pacientes, Magdalena de 85 años, era la abuela de una amiga. La atendía en su casa porque no era autoválida físicamente, había sufrido el fallecimiento de sus hijas y su esposo, siempre estaba muy enojada y con una lista interminable de quejas y dolor.

Además de conversar, le dejaba tareas: como leer una noticia, o hacer un crucigrama y ver su dificultad. Creo que no podía pedirle que cambiara en cómo se vinculaba, ni que pensara diferente, pero sí pude ayudarla a poner en palabra lo que sucedía. Contuve su desmedida demanda, y puso un poco de diques a su sufrimiento para que no la invadiera. 

Hoy honro su memoria  y con ella aprendí que lo que la calmaba, aliviaba y reparaba de su mundo era conversar, ser escuchada, la compañía, el poder del afecto y la ternura.

Más que cambios, propongo hacer ejercicios de circulación de la palabra, afecto e introspección (entre los que se encuentra leer), de validación de lo que sentimos hacia nosotros mismos y que se multipliquen en los demás.

¿Cómo surgió el grupo Avot Project? ¿En qué consistió?

A partir del contexto de la pandemia, y el aislamiento, surge esta iniciativa de dispositivo grupal para el acompañamiento de adultos mayores vía whatsapp.

Alrededor del 25 de marzo de 2020, pensé ¿cómo van hacer los adultos que se encuentren solos para sobrellevar este momento? ¿Cómo estar cerca pero de manera remota? Allí surge la búsqueda de los contactos telefónicos de personas que podrían estar interesadas en participar del ‘espacio grupal' y comenzar a contactarnos. Al principio éramos pocos y la mayoría no nos conocíamos, luego los mismos integrantes fueron aportando teléfonos de sus allegados sumamos 50 miembros de: Concordia Córdoba y Rosario, incluso desde Israel fueron parte de esta iniciativa.

La función más importante del grupo fue mantenernos vinculados, sostenernos y socializar en tiempos muy inciertos. Todos pasamos por esta situación nueva, desconocida y que nos convocó a crear nuevos modos de adaptación, de respuesta  y de  participación colectiva.

La población adulta mayor no ha sido una prioridad en los grupos sociales ni en los sistemas y servicios de salud, menos en cuánto a su bienestar anímico emocional. Entonces resulta muy valioso desde las instituciones mirar y alojar a nuestros adultos, escucharlos, "leerlos" pensar en sus necesidades, acompañarlos, sostenerlos y construir "espacios". Luego de su creación el Grupo Avot fue apoyado por la Kehilá de Rosario, fortaleciendo así la relación entre adultos mayores y comunidad. 

Innovar en modos de relacionarnos, de mantenernos vinculados, teniendo en cuenta la salud física y mental: es el gran desafío que se nos presenta.

¿Qué opinas del lenguaje inclusivo? las palabras crean realidades, dicen.

El psicoanálisis describe que el lenguaje tiene efectos sobre aquellos que lo “habitan”. El lenguaje no es a voluntad de cada cual, sino que como sujetos estamos determinados por él.

La lengua refleja las características de quienes la usan, por lo tanto, es un ente vivo, sujeto a un contexto social, político, geográfico y generacional. La lengua no es sólo un medio comunicativo,  es portadora de  características sociales y visibiliza relaciones de poder. 

Considero el uso crítico del lenguaje, de las transformaciones transversales de cómo nos comunicamos. Vivimos parte del cambio, formas de expresarnos antiguas que provienen del etnocentrismo, androcentrismo, colonialidad y sexismo están modificándose por otras más inclusivas y diversas.

¿Cómo ves en movimientos de mujeres que hablan con perspectiva de género pero nunca se manifiestan contra Irán o contra otros países dónde la mujer tiene limitados sus derechos más elementales?

Es una pregunta muy compleja, primero porque no conozco las tradiciones islámicas y cómo lo viven las mujeres, en relación a sus derechos y libertades. No hay una sola respuesta para este cuestionamiento, porque hay diversidad de feminismos y de praxis en cada contexto. Sería muy interesante conocer  experiencias de organizaciones que promuevan el feminismo por esos países.

¿Cómo fue tu experiencia en Montevideo? ¿Qué diferencias sentiste respecto a Rosario?

En Montevideo fui muy bienvenida, la simpleza de su gente es de un valor inconmensurable. La comunidad judía me abrió sus puertas: la Bnai Brith especialmente, ya que me invitaron a participar en sus actividades como el club de lectura y en el desarrollo de proyectos. Las dificultades para sostener la participación,  generar espacios y contenidos atractivos sobre todo para los más jóvenes,  creo que es una característica muy actual en todas las comunidades. En descubrir, diseñar e implementar esas propuestas está el desafío.

Como negativo de la sociedad uruguaya, lo definí con una expresión: son sí, sí, sí pero No! Haciendo referencia a que se muestran cordiales políticos, y predispuestos a ayudar pero no lo solventan en hechos.

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Por el periodista Robert Rocha

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2022-05-16T05:08:44-03:00